La
elaboración de un diccionario a nivel nacional, ya sea geográfico estadístico o
de cualquier otro contenido, siempre es de agradecer, ya que genera gran
información que puede consultarse sin necesidad de desplazamientos, recopilar
toda esa información es una labor que suele tardar años y como es lógico
requiere la participación de infinidad de personas que bien en nomina o
organizaciones provinciales, comarcales o locales, participan en dicha
elaboración, tradicionalmente se hacían mediante interrogatorios o
cuestionarios que cada localidad rellenaba con los datos de que disponían,
contestando a las pertinente preguntas que les correspondiesen, si era estatal,
o bien mediante colaboradores o corresponsales, tales como secretarios o
maestros, si era de ámbito privado.
Con
la pretensión de actualizar el de Madoz, allá por el año 1881, Pablo Riera y
Sanz, comenzó a publicar su propio diccionario al que llamó Diccionario
Geográfico, Estadístico, Histórico, Biográfico, Postal, “Municipal, Militar,
Marítimo y Eclesiástico de España y sus posesiones de Ultra Mar”.
Publicado
bajo la dirección de D. Pablo Riera y Sans, con la colaboración de distinguidos
escritores.
Muy
completo pero algo incomodo ya que a diferencia de otros las localidades
aparecen por orden alfabético a nivel nacional en lugar de provincial como
solían ser los diccionarios de la época. Consta de 12 volúmenes, publicados por
la Librería Imprenta, Religiosa y Científica del heredero de Pablo Riera de
Barcelona.
Sin
ser muy conocido, a nivel general, debió cumplir su cometido, si bien aun
siendo correcto en el fondo, visto desde la perspectiva de Villa del Campo, en
la forma fue un desaguisado, en el tomo III del año 1882, en la pagina 273
aparece textualmente lo siguiente:
“CAMPO.
— V. con ayunt., á la que se hallan agreg. 32 cas. y grupos, edif., viv. y alb.
ais. Cuenta
con 1,210 hab. y 571 edif., de los cuales 30 están habitados temporalmente y 49
inhabitados. - Org. civ. Corresponde á la prov. de
Cáceres, al 2.° dist. Del part. jud.
de Logrosan para las elecciones de diputados provinciales y al dist. de
Cória para las de Córtes. - Org. mil. C. G. de Extremadura y G. M.
de Cáceres. - Org. ecle. Pertenece á la dióc. de Cória
y tiene una iglesia parroquial bajo la advocación de Santa María, servida
convenientemente y una ermita dedicada al Santísimo Cristo de los Desamparados,
imagen de antigua y fervorosa veneración. - Org. jud. Forma parte del part. jud. de
Cória y está sujeta á la aud. territ. De Cáceres, de donde dista unos 76 k. y
21 de Cória. - Org. econ. Para el pago de contr.
Depende de la admon. econ. de la prov. - S.
púb. Recibe y emite la corr. por cn. de Avila á Cáceres y Plasencia á
Cória. - Op. púb. y med. de com. Todos los
caminos por donde se pone en com. con los pueblos limítrofes, son vecinales ó
de herradura, permitiendo el tránsito de carruajes, la llanura del terreno. - Ins. púb. De fondos municipales se
costean 2 escuelas de primeras letras, una para niños y otra para niñas,
bastante concurridas una y otra. - Art of. ind. Ademas de la agrícola, que
constituye la más importante de sus ind., hay una fábrica de paño ordinario,
otra de jabón, 2 batanes, establecimientos de comercio y algunas profesiones y
of. mecánicos útiles y necesarios. -Pob. Fórmanla 534 edif. la mayoría antiguos y de un solo piso, pero de
regular construcción y comodidades, distribuidos en varias calles y plazas.
En
una de éstas, que es la plaza mayor ó de la Constitución, hállase la casa
consistorial que es cómoda y espaciosa, lo mismo que la iglesia. Los
manantiales de agua son escasos, por cuya circunstancia el vecindario se ve
obligado gran parte del año á surtirse de la de pozos.
- Sit. geog. y top. Sobre una pequeña
colina, con gran ventilación por estar libre al combate de los vientos,
disfrutando clima benigno y saludable, hállase la v. que trazamos lindando al
N. con tér. de Hernán- Pérez, al E. con el de Pozuelo, al S. con éste y el del
Guijo de Cória y por 0. con el de Santibañez el Alto. El terreno es de regular
calidad, pero muy quebrado y pedregoso, sin más riego que el que proporcionan
algunos arroyos, cuyo curso inconstante y poco caudaloso falta en la época del
calor. Gran parte del radio se ve poblado de maleza, más que de arbolado y la
prod. consiste en cereales, vino, aceite y algunas legumbres. Se cría ganado de
varias clases y es abundante en caza”.
Una
vez más, se confunde al Campo con Campo Lugar que sí pertenecía al partido
judicial de Logrosan, y como era de esperar, en el tomo IV pagina 212 aparece
EL CAMPO.—L. con ayunt., Corresponde á la prov. de Cáceres, al dist. de
Logrosan para las elecciones de diputados provinciales y al de Trujillo para
las de Cortes.
En
el diccionario, hay 4 localidades conocidas como “El Campo”, uno agregado a
Lillo León, hoy posible (Puebla de Lillo). Otro agregado a San Salvador de
Cantamuga Palencia. Otro agregado a la parroquia de el Río (San Juan) hoy
posible Río, localidad de Orense, y El Campo Lugar que se correspondería con El
Campo, hoy “Villa del Campo”.
El
desaguisado no termina aquí, en el tomo III página 83 en la que se da
información sobre la provincia cacereña, falta el mapa de Cáceres y en su lugar
aparece el de Cádiz, que a su ved vuelve a aparecer en la pagina
correspondiente a Cádiz, dándose la duplicidad de dicho mapa en detrimento del
de Cáceres.
Dentro
del mismo tomo III, pagina 77, al informar sobre la industria cacereña se
limita a indicar lo ya consabido de otros diccionarios, entre la escasa
industria, cita las fabricas de bayetas y paños que había en El Campo y lo hace
como Villa del Campo, de igual modo en la pagina 1.014, nos menciona al
informar sobre las parroquias de la diócesis de Coria.
En
cambio al citar el repartimiento de la riqueza y cupos que deben satisfacer los
pueblos de la provincia, pagina 80, lo hace como “Campo (Villa)”.
No
termina aquí el caos enciclopédico, en el tomo IX, pagina 784, cuando delimita
a Santibáñez el Alto, aunque se olvida de muchos de sus linderos, indica que
limita con Cadalso, Campo, Calzadilla y Gata, en el tomo V al delimitar a Guijo
de Coria y Hernán Pérez paginas 374 y
435 respectivamente, nos cita como Campo, de igual forma que Santibáñez, en
cambio Villanueva, nos delimita como Villa del Campo, como puede verse, dentro
de las delimitaciones, también había diferencias, en el tomo VIII, tomo en el
que se encuadra Pozuelo, paginas 360 y 361, el desaguisado no cesa, aquí ni tan
siquiera nos cita como linderos, (claro
que en aquella época y tratándose de Pozuelo se podría esperar cualquier cosa,
no seria la primera vez que nos ignorasen) unos años atrás, en el
diccionario de Madoz, al citar los linderos lo hacen como Villa del Campo.
Queda
patente que en un mismo Diccionario, hay demasiados nombres para una misma
localidad, que en su entorno se la conocía con todos esos términos y algún que
otro más, pero en un diccionario de esas características deberían haber tenido
más uniformidad al citarla, lo cual indica que el editor y sus colaboradores
tenían enormes lagunas en la materia.
Madrid, Diciembre de 2023
E. Moreno
lunes, 4 de diciembre de 2023
Mapa de Portugal y parte de España,
fechado entorno a 1930
Hasta
no hace mucho, elaborar un mapa a toda regla, no era algo que se hiciera todos
los días, tampoco era habitual que se creasen nuevas localidades ni que estas cambiasen
frecuentemente su nomenclatura o denominación, ni se movieran mucho sus
delimitaciones, las fronteras solían ser estables, y los ríos arroyos y
regatos, sin más, solían seguir su propio curso, hoy día las modernas calzadas,
los trazados ferroviarios y la creación de nuevas localidades o urbanizaciones,
hacen menester ciertas remodelaciones de los modernos mapas, en los apenas si
interviene la mano del hombre.
Pero
en los tiempos del mapa en cuestión, era necesario reunir mucha información y
hábiles manos que la interpretaran.
Este
mapa de Portugal, y parte de España, forma parte de una edición internacional no
oficial, del atlas geográfico Stieler, obra de compilación cartográfica
elaborada en Gotha (Alemania) por el
editor cartográfico Justus Perthes, la primera versión del atlas, la sitúan en
torno a 1826 o 1828, unos 10 años antes del fallecimiento de su autor Adolf
Stieler, de el se hicieron varias versiones y a su vez sobre estas, cartógrafos
posteriores, hicieron numerosas adiciones
y correcciones, la relación de este mapa con otros semejantes, sitúan su
creación en torno a 1930.
Estas
vagas aclaraciones o explicaciones técnicas, carecerían de valor, si no fuera
porque el mapa tiene grabada una nomenclatura o denominación que como tal, duró
muy poco, tan solo 393 días, y se supone que la inscripción, fue marcada en
fecha muy posterior a la denominación oficial, ni que decir tiene que hablamos
de “El Campo”, que en este mapa, aparece bajo la denominación de “Campo de
Alcántara”.
Por
Real Decreto de 27 de Junio de 1916 (Gaceta
de Madrid Nº 184, 2 de julio) quedaba aprobada la Reforma de la
Nomenclatura Geográfica de España, tras el citado decreto, 573 pueblos
cambiaban de denominación en España, una veintena de ellos en la provincia de
Cáceres, entre los que se hallaba “El Campo” que como ya se ha citado pasó a
llamarse “Campo de Alcántara” y así consta en las elecciones Provinciales de 17
de Marzo de 1917, cuatro meses más tarde, el 25 de Julio, la Gaceta de Madrid
en Real Decreto, disponía que el nombre de “Campo de Alcántara” asignado a la
localidad de “Campo” de la provincia de Cáceres, pasaba a llamarse “Villa del
Campo”.
Detalle del mapa
Como
ya se ha dicho una veintena de pueblos cacereños cambiaron por ley su
nomenclatura, algunos de ellos, también figuran en el mapa, con su nueva
nomenclatura, por tanto nada que objetar si “El Campo” hubiera mantenido su
nueva denominación, pero “El Campo” no se resigno a la nueva denominación y
consiguió oficialmente llamarse como desde hacia 380 años, se venia denominando
desde su Ayuntamiento.
Este
hecho pilló a los alemanes con el paso cambiado y sin que ellos se enterasen,
crearon un mapa políticamente incorrecto, convirtiéndolo en una meritoria
rareza, que pudo pasar para que un significativo pueblo, muy común en este tipo
de mapas, (como tal, El Campo o
simplemente Campo, aparece destacado, en varios mapas de este editor, con un
circulo superior a muchos pueblos de la zona, que lo marca como lugar
importante o conocido y por supuesto con el sempiterno camino de Brozas a
Granadilla en lugar destacado).
¿Qué pudo pasar, para que esto sucediera? A simple vista, los cartógrafos alemanes,
estuvieron atentos a los cambios de nomenclatura españoles, pero no tuvieron en
cuenta los planes campusos, que se resistieron a denominarse así y lucharon
hasta conseguirlo, por tanto cuando los alemanes hicieron una nueva revisión y
corrigieron el atlas, se encontraron con que “El Campo” ya no se llamaba “Campo
de Alcántara” si no Villa del Campo.
A la memoria de mi padre, que dio lo que tenia cuando le fue pedido.
Boda de Carmen y Luis
Audio 1 De Bodas “La María” Paulino
Bonilla, de Villa del Campo. Partitura 323G Cancionero Popular de la Provincia de Cáceres, interpretada por Javier Cobeña
De
un tiempo a esta parte se ha hablado mucho de las bondades de la boda Extremeña
y sin duda, la ha estudiado gente de mayor valía, en los casos que he llegado a
conocer, siempre he notado que falta algo, tal ved por carecer de interés, no
se haya mencionado y es por tanto que en la medida de lo posible, intente
exponerlo de manera más amplia, sí es que cabe la expresión.
En
primer lugar la intención es tratar de unir la música al texto, y oír al
instante lo que se interpretaba en cada ceremonia o ritual de la boda, visto
desde la perspectiva de Villa del Campo y aceptando que en los
pueblos de al lado, pudieran hacerlo de otra forma, y siendo consciente de que
sin matizar los pormenores locales, las antiguas bodas eran muy parecidas en
todas partes, solían durar tres días,
víspera, boda y tornaboda, antes de la ceremonia se hacían los
preparativos, especialmente, los relacionados a lo culinario, todo se
hacia en casa y ninguna estaba preparada para la ocasión, había que sacrificar
animales y cocinarlos, en un trabajo escolar, titulado “Costumbres de mi pueblo” realizado por Javier Gutiérrez Alcalá, en
torno a 1990, se comenta, que la víspera de la boda, las mujeres con las
artesas a la cabeza bajaban al arroyo a lavar los vientres de las reses
sacrificadas, y que a su vez portaban una botella de aguardiente y dulces para
convidar a quienes encontraran a su paso, y que a su vuelta se elaboraban las
turras y ataos (plato típico del pueblo) que se comía el día de la boda como almuerzo,
teniendo en cuenta el escaso caudal del arroyo y que en el Campo, la tradición
de las bodas era en Agosto, tras la recolección de la cosecha, no ha lugar al
arroyo, más bien lo harían a pozos próximos al pueblo, también había que elaborar
dulces, acumular, suficiente vino, mesas, bancos y sillas, cubertería, loza, y
un sin fin de utensilios, destacar que el proceso, se multiplicaba por dos,
debido a que los invitados del novio comían en casa del novio y los de la novia
en casa de la novia, con lo cual la implicación en algunos casos era
considerable y todo lo hacían los más allegados, que comenzaban a estar de
boda, antes de que esta se celebrara.
Ir
de boda suponía una fiesta extra, que no estaba en el calendario festivo, ya
que estas solían ser en días de diario, las bodas tradicionales
conllevaban un gran trabajo colectivo, como era preceptivo comenzaban con
las amonestaciones, es decir anunciar públicamente la intención de casarse, por si
existía algún impedimento a dicho matrimonio, al tratarse de ceremonias por la
Iglesia, como solía decirse, se anunciaban tres Domingos seguidos en la misa
mayor de los Domingos.
La
víspera de la boda, al oscurecer, los novios recorrían las calles del pueblo
avisando de que se casaban, uno a uno llamaban a las casas de los invitados y
estos contentos y felices se unían a ellos, cantando coplas alusivas a la nueva
situación, dentro del citado trabajo Costumbres
de mi pueblo, se cita una, que dice así:
Coge la cobija, novia
y métete para la sala
y ponte a considerar
lo que vas a hacer mañana.
Terminada
la ronda, eran convidados y se iban al baile, que pagaban los novios.
El
día de la boda solía amanecer con alguna alborada a cargo del tamborilero, con
algo de acompañamiento que con dulces y botella de aguardiente en ristre
recorrían las calles cantando.
Audio 2 Alborada de bodas. Cesáreo
Campo, de Valdeobispo. 152 Lírica Popular de la Alta Extremadura. interpretada por Javier Cobeña
Audio 3 Para ir a buscar a los
padrinos. Cesáreo Campo, de Valdeobispo. 154 Lírica interpretada por Javier Cobeña
El ritual de la ceremonia
que solía ser matutina, comenzaba con el padrino saliendo a buscar a la
madrina, (tradicionalmente los padrinos,
solían ser los del bautismo, uno por cada lado, según circunstancias o
conveniencias propias de cada cual), todo ello amenizado con acordeón o
tamboril, (los antiguos tamborileros
amenizaban estos actos,con música especifica para cada una de las partes de
que se componía elritual, ya que había un toque especifico para cada
función).
Audio 4 Para ir a buscar al novio.
Antolin Garrido de Montehermoso. 163 Lírica interpretada por Javier Cobeña
Con los padrino,
el cortejo se encaminaban a buscar al novio, minutos antes de salir de su
casa, cuando el novio ya estaba vestido, el padre, impartía la bendición,
durante el acto el hijo permanecía de rodillas ante el y podía consistir en una
simple señal de la cruz, o en unas palabras a modo invocación a Dios, consejos
o peticiones y tras ellas, la señal de la cruz, bien en el aire o sobre la
frente o cabeza. (en caso de que el Padre hubiera fallecido, la misión
recaía sobre algún tío o de algún familiar cercano y mayor que el) La
bendición se solía impartir de manera privada, por lo que no levantaba mucha
expectación, aunque no siempre fuera así, dentro de los antecedentes que el
hecho pudiera tener origen en la antigua costumbre de los matrimonios
concertados, en tal caso podría significar que contaba con la aprobación (bendición) del
padre. Dentro del catolicismo la aprobación de un padre, podría referirse
a la aceptación, no a la bendición, si se toma como ejemplo el hijo prodigo, el
padre permite que el hijo se baya, pero no tiene el respaldo del padre, que le
deja marchar, pero no aprueba su conducta, al darle la bendición, le respalda y
da su apoyo. De idéntico modo, el ritual se celebraba con la novia.
En nuestros
tiempos con los matrimonios libremente elegidos, de algún modo,
vendría a ser como una autorización paterna a que el hijo o la hija
saliera de casa y emprendiera una nueva vida con su consentimiento, el acto
está presente en otros rituales no católicos.
Aunque lo más
importante estaba por llegar, poco a poco, la boda tomaba cierto impulso, ya
que todos los invitados del novio, esperaban en su puerta y cuando el salía se
incorporaban a la comitiva.
Audio 5 Para ir a buscar a la
novia. Cesáreo Campo de Valdeobispo. 155 Lírica interpretada por Javier Cobeña
La comitiva se
encaminaba a casa de la novia, y llegaba el gran momento, como en todas partes,
ver a la novia siempre fue un algo especial, aunque en los tiempos en que se
centran estas notas, sin perder distinción, las novias eran elegantes y a su
vez sencillas, se solían casar de corto y el color acostumbraba a ser negro,
sin contar el luto, las razones del traje negro pueden ser múltiples, el negro
es un color más sufrido y sobrio que el blanco, en aquellos difíciles tiempos,
todo era aprovechable, además de elegante, el negro implicaba más humildad,
el blanco se relacionaba más con clases más altas y de hecho era más caro, el
color negro tenia más salida que el blanco, al vestido de novia se le daba
nueva vida luciéndolo después de la boda, comprar un vestido para una sola
ocasión, en las capas bajas no era rentable.
Audio 6 Marcha del cortejo a la
Iglesia. Vicente Garcia de Ahigal. 162 Lírica interpretada por Javier Cobeña
Tras
recoger a la novia, la comitiva encabezada por la novia y el padrino se
encaminaban a la Iglesia.
La
salida de la novia y el paso de esta, camino de la iglesia, era uno de los
momentos más esperados, las esquinas y puertas, aledañas a la casa de la novia,
solían ser tomadas por grupos de mujeres no invitadas a la boda, que
disimuladamente charlaban, como si se hubieran encontrado allí por mera
casualidad, tras la salida de la novia, las más ágiles correteaban por calles
paralelas a coger puesto en las proximidades de la Iglesia, sin duda el lugar
preferido y el mejor punto de observación, la calle es ancha, se la veía de
frente y era el momento mágico en que más lucia la novia, que acompañada de
todo su cortejo era el centro de todas las miradas.
Audio 7 Llegada del cortejo a la
Iglesia. Cesáreo Campo de Valdeobispo. 156 Lírica interpretada por Javier Cobeña
Ceremonia Litúrgica
Llegados
a la Iglesia la comitiva se detenía en la puerta sur, y bajo su portal,
esperaban al sacerdote, este era avisado por los monaguillos y todo encajaba a
la perfección.
Cabe
recordar que la celebración del matrimonio (esponsales)
no se hacia dentro de la Iglesia, la ceremonia nupcial se celebraba fuera y
antes de la misa, cuando los novios cruzaban el umbral del Templo ya estaban
casados. Entre otras muchas cosas se cree que al ser un acto publico, y en la
calle, podría verlo más gente que dentro, la Iglesia no era partidaria de los
matrimonios clandestinos y había luchado mucho por fueran públicos.
En
la puerta del templo, el párroco revestido con capa pluvial, (inequívoca señal
de que no se trataba de una misa) recibía a los novios e invitados ya que era
un acto publico que requería testigos, a grosso modo, tras una leve
introducción al matrimonio, (creo
recordar que del antiguo testamento, ya que en ella aparecían Abraham y Sara,
Isaac y Rebeca) el párroco interrogaba a los novios para tomarles la
palabra, preguntándole si estaban allí libremente y si conocían algún
impedimento por el cual el matrimonio no podía celebrarse, posteriormente hacia
extensible la pregunta a todos los presentes, tras el silencio, uniendo las
manos de los novios, les preguntaba si querían contraer matrimonio, con
palabras de presente, como lo mandaba la Santa Madre Iglesia y el Santo
Concilio de Trento lo disponía, tras la respuesta afirmativa, venían las
pertinentes preguntas individuales primero al novio y luego a la novia, y tras
el si quiero, bendecía los anillos y las arras, (Tradicionalmente los anillos son colocados en el cuarto dedo de la
mano, según San Isidoro, porque se dice de ello que tienen una vena que lleva
la sangre al corazón, otra teoría es que al doblar los dedos centrales y juntar
ambas manos, se pueden separar todos los dedos excepto los cuartos dedos, lo
cual vendría a decir que las pareja han de estar siempre unidas) recitando
las palabras de rigor el sacerdote colocaba un anillo en el correspondiente
dedo al novio y le entregaba el otro para que se lo pusiera a la novia, a
continuación le entregaba las bendecidas arras, y el novio las dejaba caer de
sus manos a las de la novia, que las recibía en señal de matrimonio, (se suele decir, que las arras vienen a
representar el sello de la unión de la pareja, o la promesa de compartir los
bienes matrimoniales, las arras son trece, y se corresponderían una cada mes y
la restante para limosna, también podrían tener otras lecturas que de algún
modo encubrieran la vieja costumbre de comprar a la mujer con quien se iba a
casar), dentro de las clases bajas, era corriente no usar anillos, ni de novios ni casados, razón por la que se pedían prestados, para la ceremonia, así como las arras que no solían ser monedas corrientes, (en mi casa había unos anillos y unas arras que se guardaban como oro en paño, aquellos anillos y arras eran los más bendecidos del pueblo, una y otra vez fueron usados en innumerables ceremonias con ellos se caso medio pueblo) tras las bendiciones de rigor, se pasaba al templo para la misa de
velación.
En
este punto, a pesar de que la ceremonia ya había terminado, el matrimonio no
tenia plena validez, ya que para ello, era necesario celebrar la misa de
velación. ¿A que se debía esto?
Es
de suponer y como tal puede entenderse, que en sus principios, sin tradición
alguna, la Iglesia Católica, no tuviese ritual de celebración y se adaptaran
rituales paganos, como el Griego o Romano, en líneas generales los matrimonios
venían a ser un contrato entre dos, que se celebraban en las casas de manera no
pública, debido a los abusos de toda índole que se cometían sin el
consentimiento de la mujer, se fueron adoptando ritos en los que estaba
presente un sacerdote, aunque el acto se seguían celebrando en las casas y de
manera no publica, la iglesia tenia presente, que la causa sustancial y
eficiente del matrimonio se hallaba en el pleno consentimiento.
Mucho
antes del famoso concilio de Trento ya había noticias, de disposiciones
conciliares y sinodales, en las que públicamente se celebraban los matrimonios
en las puertas de las iglesias, y que las misas de velaciones solían celebrarse
al día siguiente. Hasta tiempos modernos, los rituales españoles, especialmente
el de Toledo, reconocían una ceremonia doble.
Todo
evoluciona y se renueva, y como parece lógico, las misas de velaciones, o misas votivas pro Sponsis, se hacen el mismo día,
tras la celebración de la puerta, lo cual vendría a significar que era una
parte de la misma, aunque como ya se ha dicho, no siempre fuera así, por tanto
conllevaba controversia, sobre sí era una parte del ritual o tenía validez
Sacramental, sin las solemnes bendiciones de la misa de velación. Fuere como
fuere, ya que había cierta libertad a la hora de celebrar algunos actos que
tuvieran arraigo en una zona o región, en el caso que nos ocupa, tras la
ceremonia de interrogatorios, consentimientos, bendiciones e imposición de
anillos y entrega de arras, se pasaba al templo y se celebraba la misa.
Extracto del tomo octavo del libro Historia de los Sacramentos "Sacramento del Matrimonio", escrito por el R. P. Carlós Chardón. de la congregación de San Vannes. Traducción del R. P. Fr. Alberico Echandi y Juan de Campo y Oliva.Año1801.
Audio 8 Al entrar el cortejo a la
Iglesia. Cesáreo Campo de Valdeobispo. 158 Líricainterpretada por Javier Cobeña
En Villa del Campo, los novios y padrinos, no subían hasta el
altar, durante la ceremonia permanecían arrodillados sobre unos reclinatorios
colocados en la base de la escalinata, dentro
de la misa, que aparentemente transcurría sin más, tenía lugar la ceremonia de
la velación, consistente en poner un velo (Flammeun Nuptiale) cubriendo los
hombros del novio y la cabeza de la novia, popularmente conocido como yugo,
este velo también llamado palio, en Villa del Campo solía ser un antiguo
Humeral, (prenda con la que el sacerdote
cubre sus hombros y sujeta la custodia mientras se expone el Santísimo, o cuando
procesiona) fuera de su servicio habitual por estar la seda de que se
componía un tanto deshilachada, dado que las bodas solían ser en verano y
dicho Humeral resultaba molesto para la novia que lo llevaba sobre su cabeza,
se suprimió por una estola, más llevadera, (dada la importancia del acto y su larga duración, desde el Paternóster,
donde se hacia la bendición solemne, uno de los rituales más antiguos del matrimonio
Cristiano, hasta el final de la misa, hacia que el velo resbalase y el cura
constantemente mandaba a los monaguillos a ponerlo en su sitio, algo que no
sentaba nada bien a los contrayentes).
Al final de la misa, cuando el sacerdote bajaba del altar, se
acercaba a los contrayentes y en voz baja les recitaba y daba el Nuevo
Mandamiento.(Al tratarse de algo que el párroco decía
a los contrayentes en voz baja y casi al oído, los monaguillos solíamos decir
que era el recaino).
-(Un nuevo Mandamiento os
doy. Que os améis el uno al otro, como Cristo ama a su Iglesia).
Tras
la ceremonia, en la sacristía, se firmaban los papeles, civiles sin que esta se
celebrara ya que la católica conllevaba la civil.
La
no celebración de la velación estaba penada con la excomunión y penas pecuarias
altas, de difícil evaluación hoy día.
En
muchas ocasiones, los libros de registros de matrimonios religiosos, dicen que
los novios “se casaron y velaron”. De hecho antiguamente existían dos libros,
un para los desposorios y otros para las velaciones.
(De
la importancia de la velación, da buena cuenta la ilustrísima comitiva de la
Princesa María Manuela que en su ruta hacia la ceremonia de velación con Felipe
II, pernocto en el Campo, aquel lejano 5 de Noviembre de 1543. Días más tarde,
con gran regocijo fue recibida en Salamanca, los príncipes habían contraído
matrimonio por poderes en Almeirim, Portugal el domingo 12 de mayo de 1543 en el palacio del embajador español don Luís
Sarmiento de Mendoza. El 13 de Noviembre de aquel 1543, se celebro una segunda boda
en Salamanca, y dos días más tarde, el 15 de Noviembre, a las cuatro de la
madrugada, se celebro la Misa de Velaciones que duro dos horas y media, se
dice que tras la bendición del arzobispo de Toledo, Juan Pardo de Tavera, los
príncipes folgaron juntos durante dos o tres horas de aquella mañana de Noviembre,
tras lo cual el príncipe se marcho a sus aposentos).
El
rito de la velación nupcial toma el nombre del latín velatio, acción de tapar
con un velo, y su finalidad era la de que los recién casados recibiese una
bendición, con la que ellos y sus descendentes viviesen bajo los preceptos de
la fe cristiana y alcanzasen así la vida eterna. (Durante algún tiempo se
entendía que esta bendición estaba casi enteramente dedicada a la novia que la
consagraba para al estado matrimonial). Por tanto el matrimonio no estaba completo y no podía cohabitar sin las
correspondientes "velaciones nupciales" de la misa.
En el rito judío, puede significar la nube que
cubrió a Israel en el desierto, quedando ellos cubiertos por la presencia de
Dios, ya que la celebración tiene lugar bajo la jupá, que consiste en un manto
o pedazo de tela a modo de palio que viene a representa una casa, simbolizando
el hogar de la pareja.
Audio 9 Cuando salen los casados de
la iglesia. Antolin Garrido de Montehermoso. 165 Lírica interpretada por Javier Cobeña
Pasacalles
Tras la celebración, los recién casados y sus invitados recorrían
el pueblo en bullicioso pasacalle, otra canción muy común en la
zona, recogida en Costumbres de mi
pueblo dice así:
El padrino es un piñón
la madrina es una almendra,
el novio cadena de oro
que a la novia lleva presa.
Entre música y canciones el acompañamiento pregonaba a los cuatro vientos el enlace
de los recién casados y de paso se cumplía otro de los rituales, bien que la
comitiva se dirigiera a la puerta de la suegra, o al pasar por ella, la suegra
esperaba a la novia y le quitaba el velo, reconociéndola como tal, (aunque
el traje fuera negro, el velo y los complementos podían ser blancos) esta
costumbreno muy documentada, vendría a significar
la costumbre romana, de que al terminar la ceremonia, la novia era llevada a
casa del novio, quedando integrada en su nuevo hogar.
Tras la celebración, los
recién casados y sus invitados recorrían el pueblo en bullicioso pasacalle,
pregonando a los cuatro vientos que se habían casado, y de paso se cumplía
otro de los rituales, bien que la comitiva se dirigiera a la puerta de la
suegra, o al pasar por ella, la suegra esperaba a la novia y le quitaba el
velo, reconociéndola como tal, (aunque el
traje fuera negro, el velo y los complementos podían ser blancos) esta
costumbreno muy documentada, vendría a significar
la costumbre romana, de que al terminar la ceremonia, la novia era llevada a
casa del novio, quedando integrada en su nuevo hogar.
En tiempos no muy
lejanos, venia a significar que la suegra la recibía y le abría de par en par
las puertas de su casa, ya que antes no le estaba permitido. Cosas de la vida,
el chico pedía la entrada y desde que le era concedida, entraba y salía en casa
de la novia, en cambio a la chica no le estaba permitido, incluso podía sentir
cierto temor, pasar por delante de la casa del novio, ya que no llegaba a estar
bien visto.
Regreso de la casa del novio
Concluida la vuelta al pueblo, se pasaba al baile matinal, los
bailes de bodas corrían a cargo del los recién casados y eran de puertas
abiertas, todo el mundo podía entrar, aunque las normas tradicionales
conllevaban que al matutino solo acudían los invitados, el resto del pueblo
solía estar en las faenas cotidianas del campo, o bien no acudían a el, esto solía
llevar ciertos desequilibrios, entre hombre y mujeres o personas de aproximadas
edades, que eran las que más se solían cortar, o sacar a bailar, estas
carencias eran aprovechadas por los más pequeños, que dado el carácter familiar
de la celebración, y ante la falta de pretendientes de su misma edad, las
chicas mayores solían bailar con sus parientes pequeños, con la explicita condición
de que no las pisaran, algo que a falta de costumbre era bastante frecuente, razón
por la que sin duda alguna, el baile de las bodas era una autentica escuela de
baile, la única ocasión en la que los más pequeños aprendíamos a bailar y
jugábamos a ser mayores, (el baile de los
domingos nos estaba prohibido y solo podíamos verlo desde la reja), llegado
el momento de comer, toda la comitiva daba otra vuelta al pueblo cantando y
bailando, como ya se ha dicho, los comensales comían en casa de quien los había
invitado.
Aparte
de los famosos puros, que el novio o padrino, repartían a los invitados el día
de la boda, existía la costumbre de que en los días que duraba el festejo, el
novio repartía tabaco no sólo a los invitados, siempre llevaba tabaco en el
bolsillo aunque el no fumara, algo que no resulta fácil de explicar, lo del
puro podría tener una explicación lógica, debido a la costumbre de la buena
mesa, café, copa y puro, y en las bodas, la buena mesa, se daba.
Audio 10 la Maná. Antolin Olivera
de Guijo de Galisteo. 170 Lírica interpretada por Javier Cobeña
Tras
el reposo, regado por el vino, se procedía a pedir la maná de los novios, se
hacía por todo el pueblo, se llamaba a la puerta y se decía "la maná de
los novios" y alguien de la casa entregaba algo a los recién casados para
que pudieran iniciar su nueva vida, de este modo, en mayor o menor grado, según
posibilidades se contribuía a la formación de la nueva familia, inicialmente,
se solía dar el grano que cabe en las manos, de ahí su nombre, hasta pasados
los cincuenta del siglo pasado, solía ser lo que cabe en un plato, un celemín, media
o una cuartilla, media fanega, variando según la posibilidad o afecto a los
recién casados, para recoger el grano, los mozos llevaban costales que cargaban
al hombro, cuando estos se llenaban eran llevados a casa de los novios, con el
tiempo lo del grano dejo de entregarse y se ayudaba económicamente en metálico.
Según
lo recogido en el ya citado Costumbres
de mi pueblo, tras la Maná, en la puerta de los noviosse celebraba el “Tálamo” allí exponían lo que
habían sacado, y al son del tamboril, bailaban con todo el que se lo pedía.
Tras
el “Tálamo”, se volvía al baile y ahora sí que era una autentica fiesta, poco a
poco, el pueblo entero concurría a bailar alegremente, y celebrar aquella
unión, para los más pequeños no invitados, bailar con una chica era lo máximo
que se podía esperar, en el salón de baile, podían verse las diferentes
generaciones en un mismo afán, aprovechar la ocasión que brindaba la boda, al
son de la música, las penas o penurias siempre fueron más llevaderas.
Audio 11 Tálamo. Santos Ginés de
Riolobos. 169 Lírica interpretada por Javier Cobeña
Después
venia la cena, y tras ella, la hora de dormir, sin duda el momento más esperado
de aquellos novios, tras varios días de ajetreo y siempre en el centro de las
miradas, llegaba el momento de encontrarse solos el uno frente al otro, pero
para muchos, la boda no había concluido, siempre quedaban los mozos y amigos
que se resistían a que aquello acabase, las rondas entorno a la casa de los
novios se sucedían continuamente y la insistencia era tal, que a veces el novio
tenia que levantarse y seguir de juerga, otras se colaban en la casa y
aparecían cuando los novios menos se lo esperaban, en ocasiones se echaba sal
en la cama, algo que resultaba molesto al roce de la piel y como no, el famoso
cencerro o campanillas colgado debajo de la cama, probablemente esto ultimo, antiguamente,
tuviera una profunda razón de ser, desde siempre fue muy importante la
consumación del matrimonio y esta era una de las maneras de anunciar que se
había consumado, sin la necesidad de que alguien estuviera
presente. No es de extrañar que en la tornaboda, se cantaran coplillas según
hubieran sonado las campanillas.
Audio 12 Las Campanillinas, interpretada por Cerandeo
La
tornaboda solía ser algo familiar y más trabajosas que festivas, aparte de
aprovechar los restos de comida, había mucho que restregar y todas las manos
eran pocas, las mesas, bancos, sillas, y demás enseres que se pidieron
prestados, y habían sido utilizados sin manteles, (a quién no se le ha caído algo en la mesa, mientras comía en
circunstancias normales) se devolvían inmaculadamente limpios, mediante
pequeñas muescas que se borraban con el estropajo, se entregaba a cada cual las
propias cucharas y tenedores que había entregado, apagado el bullicio todo
volvía a la normalidad, mientras los recién desposados emprendían una nueva
vida.
Echando la Bandera a la Virgen de Gracia. (Romería de Nª. Sª. de Gracia. Villa del Campo, Cáceres)
Sin
ser exclusivo de la región, echar la bandera en Extremadura, es uno de los
actos más significativos de innumerables celebraciones religiosas. Desde
la alta a la baja, Extremadura, pueden contemplarse esta expresión que en honor
a sus santos, fervorosamente realizan los lugareños en sus celebraciones más
significativas.
Generalmente
suele hacerse al son de la flauta y tamboril, que son quienes marcan las pautas
o ritmo que se ha de imprimir al ondulante movimiento de la bandera que corta
el viento y se alza como plegaria que brota de lo más profundo de quien la
contempla y ondea. El acto viene celebrándose desde hace siglos, sin que esté
del todo claro, cual fue su origen.
Toque procesional y de Bandera recogido por García Matos a Paulino Bonilla en Villa Del Campo. Interpreta Javier Cobeña.
Dentro
de un gran trabajo de José Luís Rodríguez Plasencia, publicado en la revista
Folclore, Nº 394 bajo el titulo “El Corpus en Extremadura” se dan pistas sobre
el posible origen, que bien pudieran ser ciertas. Tras una extensa exposición
general de la fiesta, el autor se centra en la celebración de una determinada
población declarada de interés turístico nacional y regional, como es la
celebración del Corpus, en la Pacense localidad de Peñalsordo, en la que tras la
procesión, la bandera es ondeada por los cofrades de mayor rango. El autor cita
ejemplos de bandereo, en el noroeste Extremeño, como Ahigal, el Bronco y Coria,
especificando que en algunos de ellos, se echa mediante una limosna.
Tras
lo expuesto el autor se pregunta, cual puede ser el motivo o el origen de tal
tradición, llegando a la conclusión que puede ser italiano, y más concretamente
que puede proceder del revoleo de las banderas, que tienen lugar en los festejos
de Siena, que se celebran la tarde anterior a la carrera del Palio, donde las
comparsas o distritos de la localidad no cesan de lanzar y voltear sus
banderas durante el desfile que precede a la carrera del citado Palio, el autor
del citado trabajo, ve cierta similitud en este desfile, con lo que se hace en
muchos pueblos Extremeños, entre ellos
Peñalsordo.
¿Pero
cómo pudo llegar a Extremadura tal costumbre? Se sabe que la tradición italiana
pasó a Alemania y de allí a Bruselas donde como es sabido se celebra el gran Ommegang,
y es aquí donde aparece lo más interesante para muchos pueblos Extremeños, en
1549 el emperador Carlos V realizó una visita a Bruselas para presentar al
infante Felipe, futuro Felipe II, el honor de dicha presentación fue tal grande
que la ciudad se volcó ofreciéndole un memorable Ommegang, sabido es que años
más tarde, el monarca emprendió su viaje a Yuste, motivo por el que José Luís
Rodríguez Plasencia, se pregunta ¿por qué no pudo ser alguno de los soldados
que acompañaron al emperador en su visita a Bruselas o alguno de los cortesanos
flamencos que le acompañaron en su viaje a Yuste desde los Países Bajos quien
introdujera en Extremadura tal revoleo, lo que explicaría que sea
preferentemente en pueblos cacereños donde persista con mayor fuerza?
He
aquí una posible causa del origen de echar la bandera, que tan buena aceptación
tiene entre los Extremeños, que con enorme fervor y devoción, despliegan y ondean
implorando una plegaria que hasta los cielos se eleva.
A Rafa Nevado Miguel, sin su apoyo nada hubiera sido posible
Faustina Sánchez Alonso
Basta
con echar un simple vistazo a los informantes de Manuel García Matos en el
Cancionero Popular de la Provincia de Cáceres, para darse cuenta de que entre
dichos informantes abunda el genero femenino, tanto que llega a duplicar a los
hombres, algo que para nada debía sorprender ya que la mujer por sí misma o en
el conjunto de la vida cotidiana, abarca muchas más facetas o funciones de las
que a menudo nos cabe reconocer. Y entre esos "Ángeles Cantores" que informaron a García
Matos en el citado Cancionero, se encontraba una Campusa con muchísimo arte y
una indescriptible pasión por el folklore, se llamaba Faustina Sánchez Alonso,
había nacido en 1882 y en 1941 fue elegida por García Matos para que le
informara sobre las canciones tradicionales de Villa del Campo y vaya si lo
hizo, pese a no saber leer ni escribir, Faustina era una fuente de sabiduría
popular, y tocaba el pandero con un desparpajo inusitado, tanto es así que el
simple hecho de ver cómo lo sujeta, da muestras del dominio que ejercía sobre
el instrumento, de hecho, fue viendo la fotografía en la que sujeta y toca el
pandero, cuando Javier Cobeña apreció su buena compostura con el citado
instrumento.
Casa de Faustina, junto a la hermosa Cruz del Alto
Faustina gozaba de un gran desparpajo y vivía
plenamente el folklore, era una gran artista anónima que no sentía el más
mínimo reparo al actuar en publico y lo hacia cada vez que se le brindaba la
más mínima oportunidad. De ella se cuenta que estando de riguroso
luto (pongamos que a principios del pasado siglo) mientras paseaba
por una calle del pueblo, vio a unas mujeres que bailaban una jota, y viendo
que no lo hacían correctamente, se dirigió a ellas recriminándoles que así no
se bailaba, y ni corta ni perezosa, se puso a bailar en medio de la calle,
mostrando como se hacia debidamente, el hecho le supuso una recriminación por
parte del pueblo, ya que estando de luto se puso a bailar y entre otras muchas
cosas, estar de luto conllevaba no poder bailar ni cantar, pero aquello no
debió de importarle gran cosa, ella llevaba el folklore en la sangre.
Quintos junto a la casa de Faustina
A
Faustina le apasionaba el baile, y cantaba como los propios ángeles, no es
necesario haberla oído cantar, para darse cuenta de ello, (aún hay gente
que la oyó y García Matos la llevó a su propia casa de la calle del Sol
placentina para grabarla) de las partituras que dictaba, se desprende que
fue una gran conocedora y divulgadora del folklore tanto local como foráneo.
Pese a no saber leer ni escribir, se sabia de pe a pa, todas las
coplillas o romances de ciegos que caían en sus manos y que a menudo solía
vender, y he aquí una de las reiteradas constantes, del romancero que
demuestran como de manera real, se transmitían entre los diferentes pueblos y
comarcas las canciones, y así, sencilla y llanamente, de la mano de Faustina
llegaron muchas de las canciones que anteriormente habían sonado en otras
partes y que hoy tenemos como tradicionales, su prodigiosa voz, capaz de
ornamentar palabras, embelleciendo y dándole a las canciones adornos y
filigranas de difícil ejecución, se esparcían por doquier, ya fuera binando,
sembrando, escardando, segando, trillando o espigando, o bien lavando,
fregando, barriendo la puerta, bordando, cosiendo, hilando, zurciendo, o
remendando, jugando, cogiendo aceitunas o bellotas, se transmitían por nuevas
voces, hasta que el pueblo, siempre dueño y soberano de su cultura, las tomaba
como tal en su repertorio, con el paso del tiempo se simplificaban o
evolucionaban, tomaban nuevas variantes que se adoptaban como propias.
Mujeres cosiendo junto al campanario, sin duda Faustina se sentó muchas veces al sol en la misma resolana
Años
después de haber dictado las 18 canciones registradas en el citado cancionero y
muchas más que no se llegaron a registrar por motivos que más tarde se
expondrán, Faustina pasaba largos periodos de tiempo en Plasencia, allí vivía
uno de sus hijos con el que se compenetraba musicalmente, su hijo Arturo tocaba
el laúd divinamente y ambos pasaban largas horas tocando y cantando, en uno de
estos periodos, en compañía de otra mujer del pueblo, (posiblemente tía
Marcelina, esposa de tío Jesús Guardado, este dato no ha podido ser contrastado) durante alguna de sus estancias en Plasencia, ya que Manuel
García Matos se había trasladado a Madrid en 1941, la levó a su casa numero 35
de la popular calle del Sol placentina y allí le hizo varias grabaciones.
Como
es lógico y natural hay canciones que enraízan y se quedan en el pueblo, bien
que las popularizara ella o no, de entre las que perduraron, García Matos
eligió docena y media de temas, había muchas más pero la dinámica de Matos, era
recoger para salvaguardar lo que el veía que estaba en peligro de extinción, a
García Matos no le importaba mucho si una canción era de un sitio u otro, allá
donde la encontraba la registraba, solo si la versión ya recogida, mostraba
interesantes signos variantes, la anotaba como tal, razón por la que de los
pueblos que primero pasó, se registraron más canciones que del ultimo que
visitó (no resulta difícil, saber cual fue el primero y en el que más
tiempo permaneció) y no por ello todas las canciones que se recogen en un
determinado sitio, han de ser consideradas como naturales de la localidad en la
que fueron registradas.
Entre las
elegidas estaba el hermosísimo villancico “El niño perdido” que tanto
cantaba a sus nietas, joya de incalculable valor que puede oírse en su
totalidad en la voz de Javier Cobeña.
Nº 10 El niño perdido (Villancico)
Dos
bellos romances, “Las tres Cautivas” y “Las señas del esposo” sobre la versión
de Las señas del esposo, también conocida como “Estaba la Catalina”, años más
tarde, Alan Lomax, recogió el mismo romance en Arroyo de la Luz, aunque en
versión no tan pura como esta y la incluyó en su “Spanish Recordings
Extremadura”.
Una canción de cuna, “El mi niño lindo”.
El mi niño lindo,
el mi niño guapo,
el mi niño lindo,
es un buen muchacho.
(Alo, ro, alo, ro,
alo, ro, alo, ro,
alo, ro, alo, ro,
que ya se durmió).
Cuatro
de ronda, “Como quieres que tenga contigo enojos” “Como quieres que venga de
noche a verte” “Por cima de tu ventana” esta canción la recoge José
Luís Majada Neila, del cancionero y la incluye en “Ser Quinto en Extremadura”
añadiendo, que al parecer, el quinto o soldado está sirviendo en Segovia y
canta a la novia que la tiene en Villa del Campo. (Más bien pienso que es una
variante de algún estribillo adaptado a Villa del Campo, lo cual lo hace
bastante moderno, ya que como es bien sabido hasta 1917 no tomó el nombre con
esa exacta definición) y “Señor Alcalde Mayor, no prenda usted a los ladrones”.
Melodía Nº 85 Como quieres que tenga contigo enojos
¿Cómo quieres que tenga
contigo enojos,
si eres la clavelina
de los mis ojos? (1)
(Con una guitarra,
con un almirez,
con una pandereta,
que retumbe bien). (2)
(Bis) Se repiten los dos últimos versos.
Melodía Nº 114 ¿Cómo quieres que vaya de noche a verte? Canción
de quintos
¿Cómo
quieres que vaya
de
noche a verte,
si
tienes la cocina
llena
de gente?
(Que resalada eres,
dame
la mano
que
la reina me lleva,
a
ser soldado.
A
coger los galones
para
ser cabo).
Melodía Nº 116 Por cima de tu
ventana
Melodía Nº 122 Señor Alcalde Mayor
Señor Alcalde Mayor,
no prenda usté a los ladrones,
porque tiene usté una hija
que roba los corazones.
(Olé y olé resalada) (3)
(3) (Repite el cuarto verso de la copla después del
verso del estribillo).
Dos labradoras del ciclo de verano, “Para qué quieres majo los esquilones” y “Para qué madrugas tanto”.
Melodía Nº 189 Para que quieres majo los
esquilones
Melodía Nº 205 Para qué madrugas tanto
¿Para qué madrugas
tanto?
madruguerita
del alma,
si
sabes que yo te quiero
ni
aunque estés en la cama.
Tres alboradas, “El día de
la Ascensión” “Arriba el limón” (esta canción tiene la particularidad de que se
canta al revés, ya que en casi todas parte se dice “Arriba la lima, abajo el
limón” y aquí se canta “Arriba el limón abajo la lima” y la fabulosa “Bautiná”.
Melodía Nº 208 El día de la Ascensión
El día de la Ascensión
vas a Misa con tu madre,
pareces la flor de lila
cuando la menea el aire.
(olé dueño mío y olé) (4)
(4) (Se repite el cuarto verso tras el estribillos)
Melodía Nº 212 Arriba el limón
Melodía Nº 227 Bautiná
Alborada al Cristo de los Desamparados
Cinco sones, “La pandereta
que toco” (sobre esta canción hay otra en plan erótico quizás también recogida
por García Matos, sin que este la incluyera en el cancionero, en la que la Pandereta
no es un instrumento musical) “Eres blanca paloma de los jardines” Un pajarito
de oro” “En el cielo no hay faroles” “Por cima de tu ventana” (esta canción nada tiene que ver con la
anterior del mismo nombre).
Melodía Nº 251 La Pandereta
La Pandereta que toco
tiene un cascabel colgado
y más arriba un letrero
del galán que está bailando.
(Vengo del mar
vengo del río
vengo de la mar
busco al dueño mío.)
Melodía Nº 253 Eres Blanca Paloma (Son no Brincao)
Eres Blanca Paloma
de los jardines,
tus labios dibujaron
los serafines.
¡Ay! madre, madre,
a mi amante le han hecho carabinero
por que lo vale.
Melodía Nº 256 Un pajaritode oro
Melodía Nº 261 En el cielo no hay faroles
En el cielo no hay faroles
que todas son estrellitas,
para alumbrar a los padres
que tengan hijas bonitas.
(¡Olé resalada y olé!) 5
5 Se repite el último verso después del de
estribillo.
Melodía Nº 270 Por cima de tu ventana
Por cima de tu ventana
por bajo de tu balcón,
hay una fuente que mana
agua de verde limón.
(Palomita blanca de Mayo,
dime la "verdad", "resalá",
yo te la diré, dueño mío,
a la noche cuando vaya).
Estampas que Faustina veía desde las ventanas de su casa
Manuel
García Matos, fue un prestigioso musicólogo placentino, que recorrió la alta
Extremadura recopilando melodías y canciones que se hallaban en vías de
extinción, en gran parte le debemos que los viejos sones y canciones que
cantaban nuestros antepasados, hoy día, podamos conocerlos y escucharlos, tal y
como eran cantados. Más tarde ya afincado en Madrid, llegó a crear renombrados
cancioneros de toda la geografía Española.
Sin
duda alguna, tía Faustina Sánchez Alonso, que tenía una prodigiosa voz y
siempre fue una persona amable y alegre, conquisto el corazón del musicólogo y
este con sus magistrales partituras y grabaciones, la eternizo en el Cancionero
Popular de Cáceres, he izo que aún viva su voz, y que perduren en nuestras
voces, las canciones de una mujer excepcional, que sin hacer el menor
ruido, han pasado a la historia del folklore Campuso y Extremeño.
Dentro
de la gran tradición Campusa, siempre ha habido valiosas voces que de manera
destacada transmitían su gran repertorio, retrocediendo en el tiempo, allá por
1916, encontramos a otra Campusa, Hilaria Felipe de 65 años, que desde
Algeciras dicta romances a Manuel Manrique de Lara, para su "Romances y
Canciones en la Tradición Andaluza" (así se escribe, parte de la
historia, una Extremeña cantando romances Castellano-Leoneses para la tradición
Andaluza) entre los romances que Hilaria dicto a Manrique de Lara, se
encuentran el antiquísimo “Camina la Virgen Pura, Camina para
Belén” (también conocido como "La Fe del Ciego, o El
Naranjel") “San José se retira desconsolado” “El Segador” “La
Bastarda” “La Loba parda” “La Capea de los mozos de Monleón” “Los Bandidos y
los arrieros” “La Nochebuena explicar quiero” y la hermosísima “Guirnalda de
rosas”.
Más
tarde, un instituto de Coria grabó a Vicenta Moreno Díaz, en una cassette, de
esta grabación se tiene la absoluta certeza de que existe copia y está a buen
recaudo, dentro del ámbito familiar más cercano.
E.Moreno
Enlace a la versión del Niño perdido, interpretada por Javier Cobeña