Fernando Paramio, con primos y amigos en Villa del Campo |
La presencia de los Paramios en Villa del
Campo, se remonta a una época anterior al
9 de Enero de 1889, fecha documentada en la que en una lista de 150 designados
a ejercer como jurados en las causas correspondientes al partido judicial de
Coria, para el siguiente año de 1890; aparece con el numero 70 José Paramio
González, (abuelo del torero Fernando
Gutiérrez Paramio) en esta acreditada ocasión figura como labrador de 38
años, en 1894, lo hará como comerciante,
en 1917 José Paramio González dona 50 céntimos para un busto del recientemente
fallecido jurista y político, Juan Muñoz Cháves, (Evaristo Paramio Prieto, desde el Campo, dona 2 pesetas, por tanto en
1917, había más de una rama de los Paramios en Villa del Campo) en 1918,
aparece en las listas de electores compromisarios de mayores contribuyentes,
formulada por el Ayuntamiento de Villa del Campo, en 1930, desde Espadañedo,
comarca de Sanabria se le reclaman 3,65 pesetas como deudor de Rustica, (las deudas por impuestos entre quienes ya
no vivían en la zona era muy normal), su presencia se alarga en el Campo,
con mayor o menor actividad documentada, al menos hasta 1938 año en el que se
le reclaman 38,18 pesetas por contribución rustica, (en esta fecha José Paramio González tenia 87 y al memos 50 años de
permanencia en El Campo). Por tanto José Paramio González es el primer
Paramio documentado en Villa del Campo, de una saga de Utreranos de la comarca
de Sanabria que según el libro “El Campo voló: Recuerdos al aire” de Don Pablo
Lajas Paramio, se extendió por los pueblos cercanos al Campo, en esas citadas
fechas de finales del siglo XIX, en el mencionado libro se indica que Vicente
Paramio González, abuelo materno del autor, fue el primero en arribar a la zona
y establecerse en Villa del Campo (en
aquellos tiempos, “La Villa del Campo” o “El Campo a secas”) y trae a la
zona a sus hermanos, señalando como fecha de llegada 1890. (La aparente contradicción del orden de llegada, puede deberse a baile
de datos por la transmisión oral). Prosigue el autor que años más tarde,
quizás por cuestiones logísticas y demográficas, su abuelo traslada su
residencia a Villanueva, (esto impidió su
posible nacimiento en El Campo) teniendo en cuenta que Vicente Paramio se traslada a Villanueva entorno a finales del siglo XIX, (en 1902, ya era contribuyente en Villanueva), algunas de las cuestiones aludidas, no parecen muy lógicas, en 1900, ambos pueblos tenían en torno a 1.250
habitantes, luego Villanueva fue despegando, y le superaba entorno a unos cien
vecinos y no hay que olvidar que hasta la creación de las actuales carreteras, ya muy entrado el siglo XX, El Campo, estaba muy bien comunicado por caminos, como demuestra el hecho de que en parte del siglo XVIII
y mediados del siglo XIX, se contaban por decenas, en algunas
ocasiones superaban el centenar, los arrieros Campusos que subían mercancías a
Castilla y bajaban con grano y puede que este trasiego a la meseta
Castellana, tuvieran influencia en la llegada de los Paramios, y quien sabe si esos mismos
caminos arrieros, fueron quienes llevaron el abuelo Vicente Paramio González al
Campo.
Como ya se ha dicho en 1917 Evaristo Paramio Prieto, hace una donación desde el Campo, en 1927 era concejal suplente, en 1933, se celebro la Asamblea Provincial Extraordinaria del Partido Republicano / Partido Radical y en la delegación de Villa del Campo aparece Evaristo Paramio Prieto, un año más tarde, es Juez Municipal y Presidente de la Junta Electoral de Villa del Campo y se encuentra entre los expropiados por la construcción de la carretera de Coria a Granadilla, en 1935, el Arrendatario de las Contribuciones de Cáceres, le nombra Auxiliar Recaudador de la 3ª Zona de Hoyos, (por los motivos que fueran, dicha zona debía estar un tanto abandonada, ya que en poco tiempo aparecen expedientes de apremio que estaban estancados, cabe recordar que los recaudadores se llevaban el 3% de lo recaudado, no es de extrañas su avidez recaudadora, más prospera que la del comercio) fijando la capitalidad de la mencionada zona en el numero 1 de la Plaza de los Hermanos López Hidalgo (el Rollo) de Villa del Campo, Evaristo Paramio Prieto, ejercía la función de recaudador, con su hermano Francisco, hasta 1940, fecha en la que fue cesado del cargo. En 1935, junto a otro conocidísimo compatriota republicano, que fue monárquico con Alfonso XIII, Riverista con Primo de Rivera, Republicano en la Republica y Franquista con Franco, adquiere dos ejemplares de la obra de Rafael Salazar Alonso, anunciada como obra cumbre para entender el republicanismo, el precio del ejemplar era de 6 pesetas, y con el mismo republicano, colabora con 2 pesetas para un bastón de mando que se regalaría al gobernador civil de Cáceres Miguel Ferrero Pardo. Los tiempos han cambiado y en Octubre de 1936, Evaristo Paramio Prieto, dona a la Junta de Defensa Nacional, una gargantilla con cruz de oro de ley, un par de pendientes y una venera de oro bajo, en Noviembre del mismo año, se confirma como recaudador de la 2ª zona de Hoyos y otras, (pese a sus simpatías republicanas, el cambio de régimen no le sentó mal).
Junto
a Don Gregorio Pablo Gutiérrez, de Calzadilla, promueve y consigue desahuciar
de la Granja a 116 vecinos del Campo, en 1936 y 1939 aparece como mayor
contribuyente local por rustica, en 1937, junto al párroco Don Teodoro Gil
Montes y las nietas del Diputado Republicano campuso Gil de Roda, aparece en
una lista para prohijar niños huérfanos, en 1940 la tesorería de hacienda lo
cesa como recaudador, se desconoce en que momento los Paramios, dejaron Villa
del Campo por Coria.
En
las listas de repartimiento general de utilidades, de 1936 en calidad de
hacendada forastera, aparece con
25 de Agosto de 1952 “Extremadura” (Diario de Acción Católica Diocesana)
(Sección)
Vida en la Provincia:
Desde
Coria, el famoso novillero Fernando G. Paramio al habla.
De
paso para Villa del Campo, donde nacieron sus padres (ya muertos), hemos tenido la satisfacción de pasar un rato de
charla con el joven novillero—en la actualidad tiene diecisiete años) Fernando
G. Paramio, natural de esta ciudad. Su última actuación ha sido en Valverde del
Fresno. Y, con motivo de ella, de lo primero que se lamenta es de una
información, que ha debido ser telegráfica, por su poca extensión, en la que se
dice que Angelete Chico, alternando con él el día 16 del actual, cortó oreja,
cuando es completamente incierto. Quiere que conste, en honor a la verdad, y no
porque le anime—ni mucho menos—el hacer perjuicio alguno a un compañero y
amigo. De lo segundo que se lamenta—y grandemente—es del ganado que tuvieron la
fatalidad de echarle al ruedo, ya que él está acostumbrado a torear novillos
hechos y derechos y no becerros un poco avejentados. Esto lo prueban sus
actuaciones, en Andalucía, donde le quieren a perder y le han concedido
infinidad de orejas, saliendo constantemente en hombros de aquellos cosos.
Preguntado
sobre qué había acerca de matar en Cáceres un par de novillos en su plaza de
toros, y a beneficio del Club Deportivo Cacereño, nos dice que, efectivamente,
es cierto, y que lo hará con sumo gusto siempre que sea ganado de a ser
posible, de pura casta. Quede bien entendido que él cederá sus honorarios por
completo, salvo los de los subalternos y demás gastos que ocasionan los viajes,
etcétera. etc.
Nos
hace constar que teniendo compromisos en otras plazas, le agradaría organizar
festejo dentro de los días que faltan hasta el 5 de septiembre próximo, pues
después tiene compromisos en Cabra. Lucena y otras plazas. AHORA, CACERES TIENE
LA PALABRA, dirigiéndose a su familiar, don Evaristo Paramio Prieto, en Plaza
Mayor, Coria.
La
simpatía peculiar de este muchacho nos hace preguntarle algunas cosas relacionadas
con la profesión, a lo que nos contesta que la primera corrida qué toreó de
luces fue en La Carolina, el 18 de julio del pasado año, cortando dos orejas y
rabo y saliendo en hombros. Toreó este mismo año seis corridas: en Ronda.
Algeciras, Lucena y otras plazas, saliendo en todas en brazos de los
aficionados. Este año lleva cinco, con los mismos resultados, menos en
Valverde, donde el ganado, pequeño y de media casta, le ha quitado la
satisfacción de dar otra buena tarde de toros a sus paisanos, que es lo que
está deseando con todas sus ansias.
Entonces—le
preguntamos—lo de torear en Cáceres a beneficio del Club, y gratis, por tu
parte, ¿a qué obedece, principalmente? —Pues, única y exclusivamente a que me
vean torear mis paisanos con ganado de casta y de peso, pues sería la gran
satisfacción con que sueño actualmente. —En caso de que se organice este
festival, ¿te asustaría alguna ganadería, o te es alguna preferente? —Ni me
asusta—nos dice decididamente—ni tengo preferencia por ganado alguno. No deseo
más que embistan, sean de cualquier ganadería y peso.
-Últimamente
le preguntamos si, por algún compañero repararía en que se realizara el
festival. Y, con toda ingenuidad; responde. —Pues, en este caso sí que opino.
Cuanto de más cartel sea el compañero,
mejor para mí y para la afición, pues todos son amigos. Agradecemos mucho estas
manifestaciones del simpático torero, futuro fenómeno. Fernando Gutiérrez
Paramio, deseando sea una realidad este acontecimiento, que llenara de bote en bote, la gran plaza de toros
cacereña.
Fernando
Álvarez Díaz Coria. 22 de agosto de 1952.
Fernando Paramio, posa con familiares y vecinos del Vergel y el Rincón en Villa del Campo, década de los 60 |
Como el mismo dice, nació en 1933 Coria, (Cáceres), tras la muerte de su
padre, junto a sus hermanos Elías y Luís, su madre los envía al Ferrol, a
trabajar en el comercio de unos tíos maternos, a los 15 años decide ser torero
y marcha a Algeciras, (las fechas que da en sus entrevistas y las documentadas
en la época activa, suelen bailar un poco, algo normal con el paso del tiempo) debutó El 18 de julio de 1951 en La Carolina, Jaén, de
donde salió a hombros. y estuvo activo un puñado de años, como matador, al
menos hasta 1961, entre 1961 y 1970 puntualmente ejercía como banderillero en
la zona de Galicia, está documentado toreando en numerosas plazas, quizás por
haber aprendido en una escuela taurina de Algeciras, en ocasiones lo presentan
como natural de aquella localidad, en su primera etapa toreo por Andalucía y
las colonias de África, como a tantos otros, la mili le perjudicó, tras el
servicio militar, triunfa en Soria, y en 1956 debuta en Vista Alegre, sin suerte con los
toros que le cayeron, fue ovacionado, la critica tampoco le favoreció, de
entrada, el critico taurino de turno, lo califica como el joven diminuto
Fernando Paramio. (Su baja estatura le solía
impedir tener más fortuna en la suerte del estoque).
Tras el fracaso en Madrid inicia un periplo por Extremadura y otros pueblos de España, entre datos anecdóticos, se encuentra una novillada en Cáceres el 18 de Julio de 1956, muy anunciada en prensa, que la denomino “Corrida de la Ilusión”, con precios desde 8 pesetas, en la que intervenían Juan Zaragoza de (Sevilla) y Fernando Paramio de (Coria) entre los asistentes se sorteaban 45 variopintos regalos, una bicicleta, una maquina de coser, una vaca lechera, un dormitorio completo, diez borregos, una muñeca, quince pollos, y 15 abanicos. Según las crónicas, a parte de las rifas, en lo taurino la corrida resulto un rotundo fracaso.
| Crónica Taurina |
El 8 de Julio de 1957 torea en Cáceres sin éxito y el 24 de Agosto lo hace en Villa del Campo, el festejo causo una gran expectación, Paramio era súper conocido y guardaba muchas amistades en el pueblo, de hecho estaba en casa de su tío Capote desde días antes, supervisando el montaje de la plaza que como era tradición se cerro con carros y andamiajes de palos clavados en el suelo, la corrida se presentaba como un mano a mano, entre Paramio y el Rubio de Sevilla. Aunque tan solo tenía 7 años, fui testigo de ella y la recuerdo bien, (los muchachos nos colamos por cualquier sitio). Corrió las Llaves un gallardo y apuesto mozo Campuso, Benedicto de tía Ángela Costa, al que vi salir a caballo desde su propia cuadra y recorrido hasta la plaza, tanto caballo como jinete estaban lujosamente ataviados con las mejores galas, no había toriles, los novillos se encerraron en las cuadras de particulares que quedaron dentro del propio coso taurino, Paramio era buen banderillero, (la mitad de su carrera la ejerció como tal) y no manejaba mal el capote y la muleta, pero con la espada tenia muchos problemas, recuerdo los comentarios de los mayores, “es muy bajito para entrar a matar” algo que se corrobora en las crónicas taurinas de la época, el triunfo fue para el Rubio de Sevilla que llego mucho más lejos que Paramio en el mundo del toreo, aun así, creo gran afición entre la chiquillería del pueblo, no era difícil vernos jugar a los toros, un primo suyo, Jesús Copote, era quien más arte mostraba con el figurado capote.
Cartel anunciando las novilladas de Villa del Campo, año 1957 |
Entradas a las novilladas, días 24 y 25
de Agosto 1957 y foto de Paramio en el Diario de Ferrol 24/3/2019
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