domingo, 13 de septiembre de 2026

Datación y autoría del Cristo de los Desamparados

Datación y autoría de la talla del Cristo de los Desamparados
de Villa del Campo
Cristo de los Desamparados. Villa del Campo

   A comienzos del pasado Agosto, apareció en la pantalla de mi móvil la imagen de un Cristo Crucificado, le acompañaba una escueta nota que decía: “Cristo del Humilladero de Pescueza. Recorriendo el obispado de Coria tras los pasos del taller de Alcántara de Pedro y Sebastián de Paz”.
El autor de la publicación, es un peculiar y polifacético amigo, que responde a un sin fin de constructivas definiciones, Chuchi, Tío Jelipi, Tío Gañoti, o el Pardalino de Hoyos, en definitiva, Jesús Ramón Valiente Martín. Natural de Hoyos, banquero asalariado de profesión, gran escultor, por vocación o afición, que no busca recompensa materialista de sus esculturas, las regala, a mí corto entender sobre su filosofía, la mayor recompensa es haberla creado. (Espero que algún día se digne hacer alguna escultura representativa de mi pueblo).
    No lo dudé un segundo, por privado le indiqué, que el Cristo de mi pueblo, tenia idénticos rasgos que el de la foto y por tanto podría tratarse de una obra del mismo taller, evidentemente dijo que sí, que había muchas cosas en común, con el de Pescueza, Gata, Hoyos, Cañaveral y Santiago de Alcántara, especialmente la corona de espinas de dos tallos, la posición de la cabeza con el mechón suelto de su derecha y el paño de pureza, la noticia le entusiasmó y prometió analizarlo con más detalles, tras el consabido intercambio de inquietudes y material grafico, me indica que aunque no tiene estudios académicos de la historia del arte, tiene suficientes conocimientos de escultura, para por comparación acercarse a la hipótesis del origen del Cristo de los Desamparados de Villa del Campo.

Cristo de los Desamparados, Villa del Campo
  En diálogos intermedios sobre el arte, me indica que el escultor neerlandés, Roque Balduque, al llegar a España entorno a 1534, entre otras cosas, impone la moda de la posición de la cabeza de Cristo en la Cruz, inclinada a la derecha, con gestos de dolor pero sereno y las peculiaridades de un mechón de pelo que recae sobre el hombro derecho, y la corona de espinas tallada directamente sobre la cabeza, peculiaridades que se dan, en el Cristo de los Desamparados y otras imágenes atribuidas a Pedro de Paz, razón por la que entiende que Pedro de Paz adopta el modelo en su taller alcantarino y lo personaliza con la corona de dos tallos, con espinas clavadas en la frente, pero el gestos de nuestro cristo y el de Santiago de Alcántara son mayestáticos, serenos sin dolor, cual manso cordero, y contrastan con el de Gata y Cañaveral que ya conocía, que pudo pasar, su afán de superación y no darse por vencido, le lleva a que las obras de Villa del Campo y Santiago de Alcántara pueden ser atribuibles a la primera etapa de Pedro de Paz en Alcántara, Pedro de Paz inicia sus trabajos en 1572, por tanto esas obras han de ser atribuibles a un periodo, próximo a ella, con la evolución del tiempo llega el manierismo de rasgos más angustiosos y humanos y sin perder su estilo lo refleja en las imágenes de Gata y Cañaveral.

Conclusión de Jesús Ramón Valiente Martín  
 “El taller de arte sacro de Alcántara y la diócesis de Coria a vista de este pájaro.
Este pardalino de Hoyos, como es de razón, va de acá pallá y todo lo que cuenta es a vista de pájaro. Yo le he preguntado qué sí conocía ese taller de Alcántara y así al buen tuntún me cuenta que lo fundó Pedro de Paz, que por el apellido pudiera ser de Ciudad Rodrigo. Por esa época trabajan en la diócesis de Coria dos escultores de renombre, Alonso Berruguete que hace el retablo de la iglesia de Santiago de Cáceres y el Cristo del Garabato de Valencia de Alcántara. Por otro lado viene Roque Balduque, Neerlandés, que trabaja en el retablo mayor de la entonces iglesia de Santa María de Cáceres. Ambos tallan sobre la cabeza de Cristo la corona de espinas, un mechón de cabello sobre su hombro derecho y la barba partida en dos... Pedro de Paz adopta ese modelo y lo personaliza con la corona de espinas de dos tallos, más potente y casi geométrica... También sucede que de lo renacentista, pasa al manierismo y en ese cambio este las imágenes de Torrejoncillo y de Santiago de Carbajo, que así se llamaba en aquella época. Para cuando la moda ya es barroca Pedro de Paz deja el taller en manos de su hijo Sebastián y cambian los encargos de la diócesis de Coria para las imágenes de vestir. No hay constancia ni vestigios de Cristo Crucificado de Sebastián de Paz, salvo las imágenes del Nazareno de Zarza la Mayor, que es un Cristo modificado y el de San Vicente de Alcántara que fue crucifijo hasta el siglo diecinueve que lo adaptan para nazareno de vestir. 

Este recorrido, ciñéndonos al taller de Alcántara, nos permite ver en qué manera influyen las modas y nos encontramos con la imagen del Crucificado de la Villa del Campo y la de Santiago de Carbajo que comparten la corona de dos tallos y unas espinas clavadas en la frente y el mechón exento y flotando sobre el hombro derecho, pero la hechura de ambos es mayestática y el cuerpo relajado. Entretanto hace el de Gata en el que la gubia profundiza en los detalles de la cabeza, de gesto más dramático y la boca abierta y cuerpo en forma de ese mientras que en el de Cañaveral el sufrimiento está centrado en la cabeza, en el gesto dolorido y la boca abierta, mientras el cuerpo también es mayestático, acercándose al Cristo del Garabato de Valencia de Alcántara.

Me dice el amigo Emilio Moreno, que me comparte su interés por este asunto que me fije en las manos de las imágenes del Crucificado de Pedro de Paz que tienen en común los dedos cerrados sobre el o los clavos, cosa que haré una vez publique este texto”.
Chuchi.
 
   Respecto a la posición de las manos que Jesús Ramón, menciona al final de su conclusión, reafirman la supuesta autoría de Pedro de Paz, en torno a la citada fecha de 1572.
   La posición de los dedos de Cristo en la cruz, tiene diferentes significados, dicha posición ha ido variando con el paso de los tiempos, no es difícil ver que en tiempos más remotos, las manos solían estar estiradas, algo que no encaja en medicina, ya que al romperse el nervio del medio algunos de los dedos tienden a encogerse (mano de predicador).
   El gesto de las manos del Cristo de los Desamparados, de Villa del Campo, puede representar tres causas fundamentales.
   1ª La clásica y solemne bendición latina o romana.
   2ª Los tres dedos estirados suelen representar a la Santísima Trinidad y los otros dos encogidos, la naturaleza divina y humana de Cristo, y una muestra de humildad al entregarse en la cruz.
   3ª Y más importante, en la antigüedad los oradores  levantaban la mano con el pulgar, índice y corazón extendidos y los otros encogidos para pedir silencio antes de su alocución, y silencio o que le escuchemos, es lo que nos puede estar pidiendo el crucificado, desde la cruz convertida en pulpito, con su ultimo aliento, Cristo nos quiere dedicar su ultima frase, “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” frase de la que todos sin excepción, andamos más bien escasos.

   La actual ornamentación, oculta o dificulta ver el mensaje que el escultor dejó grabado, en la posición de las manos.
 
Los datos que Jesús Ramón Valiente Martín aporta, tanto en su conclusión publica, como en la privada, son lo suficientemente específicos para atribuir la autoría del Cristo de los Desamparados de Villa del Campo, al escultor Pedro de Paz, en los comienzos de la implantación de su taller en Alcántar, fijado en 1572. 
 
                                                                E. Moreno 


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