viernes, 10 de septiembre de 2021

Jota Popular de la Alta Extremadura

        Posible origen y popularización tradicional, de una Jota.
O como una Jota se hizo popular

 
                                     Izquierda, Piro de Coria. Derecha, Juanito el de la Torre
  Tratar de conocer el origen de una jota popular, es una ardua tarea que, no siempre llega a buen puerto, y más tratándose de una pieza que en ciertas localidades la han adoptado como propia, la jota en cuestión, es conocida por toda la alta Extremadura, y muy popular en Villa del Campo, son pocos los Campusos que entre mediado y terciado el pasado siglo, al son de la Acordeón, no la hayan bailado.

 Habitualmente, este tipo de piezas que se convierten en populares, suelen ser transmitidas oralmente de generación en generación, y comúnmente se adaptan a instrumentos al uso en los nuevos tiempos, en este caso, al menos en la citada zona, es al revés, la Jota parte de una conocida partitura, y mediante una peculiar academia de Acordeonistas se extiende hasta hacerse popular, posteriormente es interpretada con instrumentos más antiguos como la flauta y tamboril.

 La similitud de la citada Jota, con la Aragonesa de Pablo Sarasate, Op. 27. (sobre todo en su versión de piano y violín, para los cuales fue concebida) es tal, que resulta verosímil que proceda de una adaptación de ella.

Jota muy popular en la Alta Extremadura y particularmente en Villa del Campo

 Sí bien es cierto, que dada su popularidad, y su arquetípica composición, el paso del tiempo ha dado a la citada adaptación de dicha jota, un cierto sabor añejo, y que en algunas partes la  han tomado como suya, no es menos cierto que dentro de los sones tradiciones, no se encuentra recogida.

 De todos es conocido que en torno a 1940, García Matos, realizó una exhaustiva recopilación de bailes y canciones de toda la comarca, y que el trabajo de campo fue publicado en la "Lírica Popular de la Alta Extremadura" y el "Cancionero Popular de la Provincia de Cáceres” de haber sido una pieza popular, en aquellos desgarradores años 40, como lo fue décadas más tarde, no hay duda que Matos la hubiera recogido. Tampoco se tiene constancias de que esté recogida en los posteriores concursos o misiones del CSIC, realizados en 1950, ni en el Fondo Musical Tradicional de dicho centro.

 Considerando las infinitas probabilidades, de que la jota proceda de la de Sarasate, restaría conocer quien pudo introducirla en la zona, y en esto, todas las papeletas van para la urna de Juan Camisón.

 Juan Camisón, más conocido como “Juanito el de la Torre”, era un afamado acordeonista que durante décadas actuó en todos los bailes y saraos del norte de Cáceres, traspasando la Transierra Leonesa y la raya Portuguesa.

 Juan Camisón, había nacido en 1922 (Epinac-les-Mines, Francia), donde su padre, trabajaba como minero, al poco la familia se trasladó al número 13 de la Rue des Grandes Murailles, del entonces populoso barrio de Auvervilliers, París, donde pasaría su niñez, mientras su padre se ocupaba, de la platería en el Hotel Bristol de París. 


Padres y hermana de Juanito                                                      Primera comunión de Juanito

 Con tan solo 8 años es instruido por el Profesor italiano M. Luiggi en el arte de la música: Branhs, Litz, Shubert, etc. Más tarde fue el francés M. Ferrero quien lo encamino hacia las melodías populares centroeuropeas, emprendiendo con ello los valses-musettes, las polonesas, las polkas y las javas parisinas tan en boga en la capital del Sena. Eran tiempos en que en Montmartre y en Pigalle sonaba musique-canaille y en los bailes populares se escuchaba la incomparable voz de Edith Piaff.

 Para que la música de Juan Camisón sonase tan desgarradora o más que la música francesa, su padre le trajo de Italia un acordeón afinado en brillante que reproducía los sonidos más nítidos que los acordeones franceses.

 Se trataba de una RANCO GUGLIELMO. VERCELLI. Y con dicha acordeón empezó todo. 

La archifamosa acordeón de "Juanito el de la Torre"
 Viendo actuar a la que más tarde seria la gran Yvette Horner, Juan Camisón se decidió por el teclado de botones, pues veía en los dedos de ella y en su manera de interpretar, unas posibilidades de ejecución que no le daba el teclado de piano, en este, la distancia entre notas es más larga y los dedos tardan más en llegar a ellas, y así fue, (el solía decir que con las teclas de piano, jamás hubiera podido hacer las florituras que hacia con la de botones).

 En aquel bullicioso y acogedor Paris, aprendió a tocar Juan Camisón, y tocó por la Villette, la Cour Neuve, Saint Denis, Saint-Ouen...

 Ante el imparable ascenso de Hitler en Alemania y el peligro que ello suponía residir en Francia, la familia se traslado a la tierra de sus padres, Torre de Don Miguel, en la provincia de Cáceres.

 Su paso por la frontera irunesa coincide con algún altercado y son retenidos. La policía de Aduana quiere incautarles el enorme acordeón que llevan consigo, no aceptan que la pueda tocar un chico de catorce años que no se separa de ella ni un minuto. Finalmente hacen que la toque y quedan asombrados ante su virtuosismo.

 Aquella noche no pudieron proseguir el viaje, los guardias aduaneros se lo llevaron a que tocase una y otra vez en los garitos de Irún, de San Sebastián, de Pasajes...

 Volvió ya bien entrado el día con los bolsillos llenos de perras. Esto ocurría a comienzos del verano del 1936, su padre estaba entusiasmado sin sospechar que acababan de salir de la ratonera de la Segunda Guerra Mundial para meterse de lleno en la no menos beligerante de la Guerra Civil Española.

 Ya, en Torre de Don Miguel, sobrevivieron al conflicto como pudieron, sus padre como obrero, su madre y hermana haciendo jerséis para  militares de la contienda y él tocando para ambos bandos en las tabernas del pueblo, a peseta el baile. La notoriedad no se hizo esperar.

Típica estampa en los pueblos del norte de Cáceres
  A "Juanito el de la Torre", como se le conocía en los alrededores, lo llamaban de los pueblos cercanos, su fama crecía y como ya se ha dicho, se adentraba también en de los de Salamanca y en los Portugueses cercanos a la raya. Tocaba en todo tipo de festejos: bodas, bailes, fiestas de quintos, de carnaval, mayordomías de santos...

 En 1945, con 23 años, vuelve a San Sebastián, donde permanece dos años, alternando su residencia entre San Sebastián, Lesaka y Pamplona, tocando en los bares de la Parte Vieja de San Sebastián y de Pamplona. En el País Vasco, contacta con los acordeonistas de la casa Larrinaga que lo nombran el mejor acordeonista de España. Allí lo llamaban: "Juanito el Extremeño", y era conocido por todos los acordeonistas de la zona. Para ellos, que tocaban primordialmente acordeones diatónicos, era una novedad el acordeón cromático y la forma de tocarlo de "Juanito el Extremeño".

 Tanto por los conocimientos adquiridos en las academias Francesas, de maestros Italianos y Franceses, como los obtenidos por sus propias experiencias personales, dan sobrados conocimientos a Juan Camisón, para componer, arreglar o adaptar piezas musicales, algunas de las jotas que hoy se tararean o interpretan, grupos folklóricos de reconocido renombre, son suyas, compuestas o arregladas por él, piezas que nunca reclamo, ni hizo suyas, su afán de enriquecer el patrimonio musical de la región fue totalmente desinteresado.

 Precisamente es ahí donde radica el verdadero espíritu del folklorista, en producir para el anonimato y dejarlo que el pueblo se apodere de ello y lo haga suyo.   

 En su trayectoria musical, conoció (y a veces actuó, para alguno de ellos) a Antonio Bienvenida, a Mercedes Vecino, a Lola Flores, a Manolo Caracol, a Tony Leblanc, a Mario Moreno Cantinflas, y a la acordeonista Cacereña, María Jesús, la de los Pajaritos, de cuyo padre era íntimo amigo.

 En sus correrías musicales por el ya citado norte de Cáceres, sur de Salamanca y lugares allende la frontera portuguesa, tuvo por compañero a otro gran acordeonista, Piro de Coria, con el que aparece tocando en alguna fotografía de la época, de todas las comarcas y pueblos que recorrió, supo recoger la esencia de su rico folklore: (no hay que olvidar que con 23 años se traslado al norte de España, donde permaneció dos años, alternando su residencia entre San Sebastián y Pamplona. Precisamente, Pamplona es la  cuna de Pablo Sarasate, autor de la Jota Aragonesa Op. 27, y que por aquellas tierras se relaciono con los acordeonistas de la casa “Larrinaga” que lo nombran el mejor acordeonista de España, y que en dicha estancia pudieron llegarles aires de la citada jota), jotas, rondas de quintos, cantos de boda, charradas, pasacalles carnavalescos, cantos de matanza se fueron incorporando a su repertorio francés, hasta hacerlos casi propios por el aire especial y la particular modulación rítmica y tonal que supo imprimir a sus interpretaciones. 

Siempre bien rodeado
 Durante años amenizó los festejos de Mirabel, Pozuelo de Zarzón y  Cilleros, y no fueron pocos los pueblos cacereños que tuvieron la suerte de escuchar sus ricas interpretaciones y bailar al son de su primorosa acordeón: Acebo, Aceituna, Ahigal, Baños de Montemayor, Bohonal de Ibor,  Cadalso, Calzadilla, Caminomorisco, Cañamero, Cañaveral, Carcaboso, Casar de Palomero, Casares de las Hurdes, Casas de Don Gómez, Casas de Millán, Casas del Castañar, Casas del Monte, Casillas de Coria, Castañar de Ibor, Cerezo, Coria, Cuacos de Yuste, Descargamaría, Eljas, El Bronco, Galisteo, Gata, Grimaldo, Guijo de Coria, Guijo de Galisteo, Guijo de Granadilla, Hernán Pérez, Hoyos, Huélaga, La Moheda, La Pesga, Ladrillar, Las Mestas, Malpartida de Plasencia, Mohedas, Montehermoso, Moraleja, Navalmoral de la Mata, Nuñomoral Plasencia, Portaje, Puebla de Argeme, Riolobos, Robledillo de Gata, San Martín de Trevejo, Santa Cruz de Paniagua, Santibáñez el Alto, Santibáñez el Bajo, Oliva de Plasencia, Ovejuela, Palomero, Perales del Puerto, Pinofranqueado, Torre de Don Miguel, Torrecilla de los Ángeles, Torrejoncillo, Valdecañas de Tajo, Valdeobispo, Valencia de Alcántara, Valverde del Fresno, Villa del Campo, Villamiel, Villanueva de la Sierra, Villar de Plasencia, Villasbuenas de Gata...

  Su acordeón se escuchaba, en los salmantinos pueblos como Grimaldo, El Bodón, Sahúgo, El Payo, Peñaparda, Robleda, Navasfrías, Villasrubias, Vitigudino; o los abulenses, Arévalo y Valdecasas, en los garitos de la Calle San Juan de Badajoz, en los fronterizos pueblos portugueses, Elvas, Vilar Formoso, o Guarda, de donde se lo llevaron a tocar en el Chiado lisboeta, de donde sólo las preocupaciones de su padre hicieron que volviera de allí; todo ello en una época en la que apenas si había carreteras abiertas para comunicar los lugares, por lo que la mayoría de los viajes había que hacerlos a caballo. Toda una odisea.

"Juanito el de la Torre" y su esposa
La admiración por aquella manera de tocar afrancesada, con un arrastramiento hasta entonces nunca escuchado en aquellas tierras cacereñas, con un sentimiento inaudito, con floreados y fraseados imposibles, con arpegios y un acompañamiento de bajos espectaculares, comenzó a crecer hasta generar en la cabeza de no pocos, el deseo de ser acordeonista como "Juanito el de la Torre". 

 Ya casado con Esperanza Fernández, abrió una academia en Torre de Don Miguel. Y a hasta allí comenzaron a acudir jóvenes muchachos (y alguna que otra chica) y otros no tan jóvenes que quisieron aprender su arte de acordeonista. De Gata enseñó a Angelito, el hijo de Mauricio, a su hermano chico, a José Solís, a Teodoro... De Torre de Don Miguel a Isacio y a su hermano Marciano, a Filiberto Pilili, a Feliciano, a Félix Solano, a Calixto, a Santi Herrera, a Eugenio Hernández, a Nicasio el hijo del Payenco, al hijo de Constante, y a un batería que le acompañaba... De Payo a Antonio... De Peñaparda a Francisco... De Villasrubias a Antonio el Portugués, a su hermano el Forestal, al hijo del barbero.... De Torrecilla de los Ángeles a los Tarabillos: a Pepe, a Susi, a Aquilino... de Descargamaría a Faustino, a Teodoro, a un hurdano que allí vivía, a Salvador... De Robledillo a Alejo... De Santibáñez el Alto a José, a su hermana, a Federico.... De Villasbuenas de Gata a Julián y a su hermano... De Cilleros a Antonio Obregón, a Faustino, a Antonio, a un batería que se llamaba Rafael... De Hernán Pérez a Domingo, a Primitivo, al Canario Hurdano... De Moraleja a Siso el del Saxo, a Marusa Gutiérrez... De la Moheda de Gata al Mirabeleño... De Villa del Campo a Ricardo, a los chatos Jose y Tino acordeón y bateria... De Pozuelo de Zarzón a Pepe Font y a un batería... De Guijo de Coria a Juanito... De Calzadilla de Coria a Estanis el de Marcelina... De Coria a Julián Solano, al Cano, al hermano de Piro,... De Plasencia  a Félix el de Perales... De Mirabel a David, a Laura, y a un batería.... De Robleda a Antonio... De Navasfrías a Amador... De Aceituna al Chato y al Taxista... De Perales a Félix... De Bélgica a Miguel Ángel....   

 He aquí a los verdaderos divulgadores de la citada Jota, tras lo aprendido en su paso por la academia, de la mano del gran Maestro, “Juanito el de la Torre” todos y cada uno de ellos amenizaron los bailes de sus respectivos pueblos, Domingo tras Domingo, fiestas de guardar y locales, la interpretaban y poco a poco se fue adentrando en el corazón de la gente que con gran regocijo la bailaban.

 Ante tanta diversidad de pueblos, no es de extrañar que más de uno la tomase como propia, no en vano el gran maestro se la dio a cada uno de los múltiples alumnos, y aquí se hace realidad la copla de don Manuel Machado.

“Hasta que el pueblo las canta,
las coplas, coplas no son,
y cuando las canta el pueblo,
ya nadie sabe el autor.

Tal es la gloria, Guillén,
de los que escriben cantares:
oír decir a la gente
que no los ha escrito nadie.

Procura tú que tus coplas
vayan al pueblo a parar,
aunque dejen de ser tuyas
para ser de los demás.

Que, al fundir el corazón
en el alma popular,
lo que se pierde de nombre
se gana de eternidad”.

 Durante décadas, el reguero de músicos de la escuela de "Juanito el de la Torre" mantuvo la jota en auge, los tiempos fueron cambiando y todo se fue apagando, allá por los 70, el sello Tecnogasa, lanzo un Cd. de Gaita y Tamboril en Cáceres, en el que se recogía la citada jota, interpretada por Eloy Jorge Alonso tamborilero de Torrecilla de los Ángeles, ya en la segunda década del siglo XXI, la ha interpretado el gran Javier Cobeña y dicha interpretación dio pie a esta investigación.

Por fortuna a día de hoy, aun quedan testimonios de alumnos de aquella academia, como el de José el “chato” que tras oír la versión del tamboril exclamó que esa jota la tocaba “Juanito el de la Torre” y que en los años 60, se la había enseñado a el y a quienes con el aprendían el arte de la acordeón.

  En mi modesta opinión, sobran motivos y razones para considerar y llamar a esta jota, Jota de "Juanito el de la Torre".

 Juan Camisón, ejerció sin desánimo, el arte del oficio de músico conjugándolo con el cargo de funcionario de la Hermandad de Agricultores y Ganaderos de Torre de Don Miguel, y solo dejó su oficio cuando estuvo convencido que los suyos podían valerse por si mismo.

Cuando en Villa del Campo se cantaba la Jota, la primera estrofa solía ser:

Arriba Cachipurriana, (bis)
que se te ha visto el tomate,
tiralo por la ventana
si se mata que se mate.*

La segunda podía ser:

Te comiste el pimiento(bis)
ahora te pican los labios,
muérete de sentimiento,
como se murió el canario.*

La tercera:

Eres chiquita y bonita (bis)
así como eres te quiero,
lo que tienes de chiquita,
lo tienes de resalero.*


Y podía continuar con cualquier estrofa de la serie de la ventana:

Asómate a la ventana (bis)
echa medio cuerpo fuera,
después saca el otro medio,
                                            veras que torta te pegas.
*(bis) en versión de acordeón.

  

                           Fotografías y datos biográficos tomados con el consentimiento de su autor el escritor Extremeño, hijo del acordeonista Juan Camisón, Juan José Camisón, (JUAN KAM).  www.juanjosecamison.es

                               Madrid 10 de Septiembre de 2021

                                                                                         E. Moreno


   Posdata. Tras la caída de los tradicionales bailes locales de batería y acordeón, en favor de las modernas y ruidosas discotecas, la jota fue cayendo en desuso, hasta casi perderse, tan solo se baila ocasionalmente, en verbenas populares, romerías, o en algún que otro acontecimiento amenizado por tamborileros, o charangas, y casi siempre so lo por mujeres, el echo de que dichos tamborileros o charangas, sean foráneos y desconozcan, las tradiciones locales, no ayuda al mantenimiento de la tradición jotera, todo lo contrario, le hace un flaco favor, ya que en muchas ocasiones puede verse que música y danzantes van por diferentes caminos, en este sentido, el celo profesional de los músicos es más bien corto, ya que como profesionales deberían ser ellos quienes se adaptasen al publico, facilitando la labor al danzante.
De no mejorar este tema, en breve habrá desaparecido la arraigada tradición jotera que albergaba Villa del Campo.



martes, 24 de agosto de 2021

"La Severina"

"La Seberina"
“La Severina” Canción en tono burlesco popular en los años 40, que no llegó a trascender de aquel tiempo, narra el desfavorable aspecto que debió causar la permanente y el rechazo a tal modernidad por parte de la falange local.

Versión recogida a Mª I. G. R.
 
La Severina fue a Coria
ha echarse la permanente,
vino por la carretera
espantando a to la gente.
 
Estribillo
 
Con la permanente y los caracoles
y debajo llevan buenos trimotores.
 
La permanente no gusta
porque lo han dicho los flechas,
la culpa tienen las madres
que le dan cuatro pesetas.
 
Estribillo
 
Con la permanente y los caracoles
y debajo llevan buenos trimotores.
 

15 de Julio de 2019. Dicta y canta Mª I. G. R.


 

domingo, 24 de enero de 2021

¿Dónde vas Alfonso XII?

Proceso de creación. Desarrollo y Estreno de la obra ¿Dónde vas Alfonso XII? en Villa del Campo y Calzadilla. Año 1970

 

De cuando en cuando hay personas, que verdaderamente se anticipan a su tiempo, y gestionan o llevan a cabo cosas inimaginables para el lugar, nada que objetar, siempre las ha habido y siempre las habrá, aunque no suele ser muy normal que surjan tantas en tan corto periodo y mismo lugar.

Corría el curso escolar 1969-70 y Meme con sus dulces y tiernos 21 añitos, sustituía a Doña Aurelia por embarazo de uno de sus hijos, intuir las normales inquietudes, de una jovencita de pueblo, que por su condición de estudiante ha vivido en la ciudad, puede ser previsible, lo imprevisible es que dichas inquietudes estuvieran orientadas hacia quienes no tenían la oportunidad de salir de tan diminuto circulo, en aquella época como en otras muchas localidades, Villa del Campo contaba con abundante juventud que alegres y felices vivían su rutina diaria con escasísimas oportunidades de salir de su territorio o comarca.

Desde siempre como en otras muchas partes, en Villa del Campo, la vida trascurría sin grandes expectativas, durante la semana trabajo y más trabajo, llegado el Domingo generalmente tocaba remualse de arriba a abajo, casi siempre con la misma ropa, no solía haber otra, por las mañanas a misa, tras ella los chicos jugábamos alguna partida, y tomábamos unos chatos con alguna que otra espuela de más, y tras la comida el café y la partida, una ronda de cubatas por los bares y al baile.

Dentro de este sentido rutinario, como casi siempre, las mujeres se llevaban la peor parte, tras la misa volvían a sus casas y por lo general no salían hasta la hora del baile. Si acaso, en algún paseo por la carretera, bien con el novio o entre amigas solía transcurrir su tiempo, antes del citado baile, y todos tan contentos, haciendo bueno el antiguo dicho. ¡Al baile al baile, que la barriga vacía no la ve nadie!

En los tiempos en que hubo cine se solía ir al cine por la tarde y luego al baile, o bien al baile por la tarde y al cine por la noche.

Desaparecido el cine llegó la época del deporte y todo el mundo acudía a los partidos, tras ellos, todo volvía a su ciclo.

Aun así nos sentíamos felices.

La clara idea de hacer algo por aquellos jóvenes rondaba en la  mente de Meme, el problema estaba en que hacer para poder ayudarles, como ya se he dicho había abundante juventud y lógicamente la chiquillería también era abundante, había cuatro escuelas, dos de niños y dos de niñas, las dos de niñas regentadas por dos maestras locales, el mero echo de que ambas  maestras fueran locales y que la interina hubiese sido alumna de la otra maestra, facilitaría que Meme pudiera moverse cómodamente por ambas clases, estando un día en la clase de Doña Amalia encontró un libro que poderosamente le llamó la atención, sin dudarlo un instante se dijo, ¡Esto es lo que andaba buscando!

A veces los impulsos juegan malas pasadas, razón por lo que comentó la idea, tanto con su amiga Angelita como con el resto de Maestros, a todos les pareció bien y rápidamente se puso manos a la obra.

La obra era ¿Dónde vas Alfonso XII? de Juan Ignacio Luca de Tena, Estampas románticas divididas en dos actos, inspiradas en la leyenda y en la historia, estrenada en el teatro Lara el 20 de Febrero de 1957.

La obra encontrada era ideal, en ella intervenían muchos personajes que daba oportunidad a la intervención de muchos jóvenes, ambas amigas recorrieron el pueblo casa por casa donde hubiera chicos y chicas con edades que mejor venían para cumplir el objetivo, la disposición por parte de todos fue grande y lograron reunir el grupo necesario.

Y es aquí donde verdaderamente arranca la obra de teatro.

Aunque todo estaba encaminando aún quedaba mucho trabajo por hacer, no debió ser fácil hallar el papel adecuado que cada uno debía representar, tras el reparto había que extraer y mecanografiar los textos individuales, para que cada cual pudiera estudiar su papel, los escogidos fuimos convocados en el Pósito, (no había papeles para todos y muchos jóvenes se quedaron fuera) donde se nos informó de las intenciones de la obra y cada cual aceptó el papel encomendado.

Por las noches tras el trabajo, Meme nos reunía en el Pósito y papel en mano ensayábamos una y mil veces la comedia. Como suele ser normal, al principio parecía un autentico gallinero, no eran pocos quienes se lo tomaban como una juerga, entre travesuras o gamberradas y algunas que otra interpretación que no había forma de que encajara, aquello parecía un gallinero, y que decir de cuando le llegaba la hora a quienes tenían que chapurrear francés, pese a su juventud, o quizás por ello, poco a poco el temple de la directora fue controlando la situación y apaciguando a la gente, (hoy se pregunta, como fue capaz, con tan solo 21 años de controlar a la gente) sosegados los ánimos, al menos en los papeles más largos, se dieron casos de gente que se llevo el papel a trabajar y desde las cabalgaduras, entre golpes de azada, entre surco y surco, al pie de la propia besana, cual laboriosos e intrépidos yunteros, cada ved que podía lo sacaban y estudiaban, fue entonces cuando invitó a Don Pablo (otro gran anticipado a su tiempo) a que fuera a vernos y pese a que el vivía en Villanueva acudía por las noches a los ensayos y a corregir nuestros defectos y así noche tras noche hasta conseguir el visto bueno.

Con las actuaciones encauzadas aun quedaban pendientes temas no menos importantes uno de ellos era el vestuario (la obra está ambientada en la década de 1870, concretamente entre 1870 y 1878 y por tanto el atrezo y vestuario debía ser de época. Como caso anecdótico cabria resaltar que en este periodo entre los reinados de Isabel II y Alfonso XII, en Villa del Campo, había un influyente partido Republicano Federal, presidido por José Maria Gil de Roda, que llegó a ser diputado a Cortes en 1873, y que luchaba ferozmente contra la monarquía, incluso plantaba cara al propio Pi Margall, jefe de su partido).

Nuevamente las dos amigas, volvieron a recorrer las calles buscando trajes antiguos y esta osadía las llenó de experiencias y contactos con personas de otras edades, que de ningún otro modo hubieran podido entablar.

Se eligió la Plazuela, por ser el sitio más recogido y donde tradicionalmente se celebraban las actuaciones ambulantes, el sitio es fácil de acotar ya que con cerrar cuatro calles quedaba aislado y se podía cobrar entrada, por tanto era el lugar idóneo y más contando con el salón de baile para vestuario masculino y estancia entre actos, así como las mesas para el escenario, (montar un escenario en plena calle en el que se puedan coordinar los movimientos de veinticinco actores, no resulta fácil, y menos sin experiencia) y la parte alta del casino como vestuario femenino, todo se llevó a cavo sin aportación económica a su propietario, entonces eran otros tiempos, no había tantos protocolos, cuando alguien pretendía hacer algo el resto se implicaba y no exigía nada a cambio, tampoco hizo falta pedir permiso al Ayuntamiento, la iluminación, control de paso y taquilla tampoco causo coste alguno, cada cual puso de buen grado cuanto fue necesario. Hoy nada de esto hubiera sido posible.

 


 

REPARTO

Isabel II: Meme.

Alfonso XII: José Salao.

Mercedes: Maria Luisa.

Duque de Montpensier: Pedro virolo. Padre de Mercedes.

Infanta Lisa Fernanda, duquesa de Montpensier: Consola, (Rafa).

Canovas del Castillo: Gonzalo Tovar.

El Duque de Sesto, Marqués de Alcañices: Ciriaco García.

La Infanta Cristina. Angelita Torres.

La Infanta Isabel. Hortensia.

Gobernador de Madrid: Dionisio virolo.

El Capitán General de Madrid. Emilio.

Un transeúnte madrileño. Emilio.

Trinidad (gitana). Loli gata.

El Tato. Tivo de tío Macario. Que en paz descanse.

Vendedor francés de bisutería. Felipe de tía Teodora, que en paz descanse.

Ceferino, ayuda de cámara del Príncipe. José Luís Camino.

Don José Ignacio Escobar, director de "La Época". Juan corneta.

Suárez. Joven secretario del Gobierno Civil. José el Gato.

                           Un criado del Gobierno Civil. Nano.

                                           El Embajador de España en París. Toñin (pua)

             Felisa Antúnez, Dama de la Infanta Luisa Fernanda. Carmen Guardado.

La Gobernadora, esposa del Gobernador civil de Madrid. ?

La Marquesa de Campoblanco, Dama de la Reina Isabel. ?

Pierre, mayordomo francés de Montpensier. ?

El Ministro de Ferrocarriles francés. ?



 

ACTO PRIMERO

PRIMERA ESTAMPA

La estampa trascurre en un salón del Palacio Castilla, de Paris, residencia de la destronada Reina Dona Isabel II, la tarde del 25 de junio de 1870.


 

Por la puerta del foro sale el Príncipe Don Alfonso: con catorce años, con aspecto pálido y traje de calle; entra Isabel II ataviada de corte y le pregunta, ¿Dónde vas Alfonso XII?

El príncipe le comenta que está muy guapa vestida de reina, ella le dice que se ha vestido así para dejar de ser reina y le muestra el documento de abdicación, charlan abiertamente y la reina le indica que Cánovas del Castillo les trae buenas noticias de Madrid, y comentan si deben dar a Cánovas los poderes de representación del futuro Alfonso XII, el dialogo es muy abierto y se Barajan varias posibilidades entre ellas la del cuñado de la reina el Duque de Montpensier, que había conspirado contra ella dándole dinero al General Prim, Alfonso lo rechaza diciendo que no quiere ni querrá nunca nada con el tío Montpensier.

La reina le dice que han sido invitados a pasar unos días en su castillo de Randán, ya que desean que conozcas a tus primas, y que irán en verano.

Sale Alfonso y la reina toca la campanilla y aparece en escena La Marquesa de Campoblanco, dama de la Reina Isabel, la Reina pregunta por la gente que va a asistir a la abdicación y si está Paquito, su marido, en cuanto a su marido, la respuesta es negativa y la reina se lamenta de que siempre esta sola en los momentos importantes. La dama le indica que el duque de Sesto y Marque de Alcañices, solicita que se digne recibirle antes de la ceremonia.

 Alcañices le indica que en la antecámara hay una representación del Ejército español, y una parte importante de la Grandeza de España y los políticos monárquicos más destacados…

Prosigue Alcañices que la única posible salvación de la Monarquía en España es la abdicación de la Reina y que su deseo es ver al Príncipe Alfonso en el Trono de España. La Reina  pide a Alcañices que sea el, el representante de Alfonso, Alcañices le dice que no que el más idóneo es Cánovas, la Reina vuelve a tocar la campanilla e indica a la dama que haga pasar a don Antonio Cánovas del Castillo.

Entra Cánovas y besa la mano de la Reina.

La Reina le pregunta por las posibilidades que tiene su hijo de llegar a ser Rey, y que significaría para España, Cánovas contesta que el cambio de rumbo de cuanto prevaleció en el anterior reinado. Cánovas le expone las lacras de su reinado y que forzosamente había que corregir, y le explica su opinión.

Entra Alfonso y agradece la presencia de Cánovas y Alcañices, mientras la Reina habla con Cánovas, Alfonso le dice a Alcañices que le repita a su madre que el nunca ira con Montpensier a ninguna parte, este le dice que todo está arreglado, que Cánovas tiene ya los poderes.

Entra la Infanta Isabel, con gran numero de damas y caballeros.

La reina agradece la presencia de todos y desenrollado un papel con voz firme lee el manifiesto de abdicación a favor del Príncipe de Asturias, hace entrega de papeles a Cánovas y pronuncia un viva Alfonso XII al que todos contestan ¡Viva!

Se quedan solos, Cánovas y el Príncipe. Cánovas explica al Príncipe la situación de España indicándole que la revolución está casi muerta. Alfonso le dice que si vuelve a España será para ser el rey de todos sin distinción ni clases. Cae el telón.

 

Segunda Estampa

1872

Una estancia del Castillo de Randan propiedad de los Duque de Montpensier, una fría mañana de finales de Diciembre.

Montpensier habla en francés con su criado Pierre.

Entra Luisa Fernanda, Duquesa de Montpensier, hermana de la Reina, ante la inminente llegada de Isabel II y de Alfonso, con marcado acento francés, Montpensier, le recuerda a su mujer quien es quien, que sí su hermana fue Reina de España, su padre fue Rey de Francia, (siempre hubo tirantez entre las dos familias) el duque se excusa y sale de escena hacia la estación.

Luisa Fernanda, reclama a sus hijas Cristina y Mercedes.

Cristina indica que tiene ganas de conocer a Alfonso y Mercedes  dice temer y teme que el primo sea demasiado mandón y quiera humillarlas con sus aires de heredero, la madre le indica que si no le es simpático procure disimularlo, solo van a estar tres días, les habían prometido visitarlos el verano de la abdicación y llegaban dos años después y por Navidad.

Entra Pierre indicando a Luisa Fernanda que alguien quiere verla, ante la insistencia le pregunta que quien es y le dice que un torero llamado Tato, que en Sevilla, la Duquesa le había dicho que si iba por Vichy fuera a visitarla. Mercedes pide a su madre que le gustaría conocerlo y le hace pasar, Pierre le indica que no viene solo.

Sale Pierre, y entra con el Tato y su acompañante. Luisa Fernanda saluda a Tato, este con acento andaluz y piropeando a las infantas las saluda y felicita las Pascuas. Luisa Fernanda pregunta que quien es la mujer, ella dice que Triniá. Mercedes la reconoce y le dice a su madre que había estado muchas veces en San Telmo con el profesor de baile para que bailara con ellas. Luisa Fernanda pregunta al Tato que si recuerda que en la única corrida que ella había visto, el le brindo el toro, el asiente y dice que se esta reponiendo de una corná en el balneario.

Mercedes y Triniá entablan conversación sobre Paris y Sevilla. Mercedes le recuerda que en Sevilla quiso echarle la buenaventura pero que el maestro no la dejo y le pide que se la eche, le echa la buenaventura y ante la pregunta de Mercedes que veía en su mano, Triniá le responde que una corona de Reina, que será amada por su pueblo como jamás lo fue reina alguna y ante los malos augurios que veía, Triniá sale corriendo, sale y desaparece.

Luisa Fernanda pregunta que hora es y echa a llorar, el Tato pregunta que si es por la tontería de la gitana, Luisa Fernanda le indica que después de tanto tiempo va a ver a su hermana, se despiden y Mercedes le dice que haber si algún día le brinda a ella un toro.

Legan Montpensier, Isabel II y Alfonso.

Tras los saludos y presentaciones, Alfonso le dice a Mercedes que nunca creyó que tenía una prima tan guapa, y ella se ruboriza, Montpensier indica a sus hijas que enseñen el castillo a Alfonso mientras irónicamente Isabel y Montpensier hablan de política lanzándose sendas puyas, con Luisa Fernanda tratando de apaciguarlos.

 

Salen de escena y entran Alfonso, Mercedes y Cristina.

Alfonso pregunta a Mercedes que espera ella de los nuevos tiempos, ella le dice que volver a España cuando el sea Rey y le augura que el entrara en Madrid sobre un caballo blanco, ya que Amadeo entro sobre uno tordo, el suyo debía ser blanco y que echaba de menos Sevilla. Hablan de la Navidad y Mercedes canta un villancico por Campanilleros, Alfonso embelesado le pide que cante, ella avergonzada se niega, a Alfonso le hace gracia el acento andaluz de Mercedes, hablan de la buenaventura de la gitana, pero ante las preguntas de Alfonso, Mercedes se niega a decirle nada y desaparece de escena. Alfonso pregunta a Cristina y ella comenta que la gitana veía en la mano de Mercedes una corona de Reina.

 

Tercera Estampa

Bois de Boulonge (Bosque de Bolonia, Parque de Paris)

Alfonso y Alcañices, esperan que Mercedes llegue a una cita acompañada de doña Felisa Antúnez, dama de Luisa Fernanda. Mientras llega, Alfonso comenta a Alcañices que el es el único que conoce su secreto, y entre tanto, Alcañices le pone al día de lo que se cuece en Madrid.

Lega Mercedes y tras los saludos de rigor, Alfonso y Mercedes se sientan en un banco y Alcañices y Felisa Antúnez en otro.

Alfonso le declara su amor.

ALFONSO. -El trono de España y tu amor son, hoy por hoy, los únicos anhelos de Alfonso XII. (Mercedes se tapa los ojos con las manos). Mercedes, dime… ¿quieres compartir, con mi amor, las inquietudes, las alegrías y las glorias de la Patria donde los dos nacimos?

MERCEDES. —No, Alfonso, no. No puede ser, no debe ser. Yo soy muy poco para ti.

ALFONSO. —Eres una Infanta de España...; Princesa de Francia.... prima mía...

MERCEDES. —Pero los españoles no me querrán. Tu madre, sobre todos. Ella no consentiría nunca.

ALFONSO. —Lo sentiré mucho; pero soy yo, no mi madre, quien se va a casar contigo.

MERCEDES. —Cuando llegues a España, que puede ser muy pronto; te olvidarás de mí.

ALFONSO. — ¡Nunca, Mercedes!...

 MERCEDES. — ¡No te burles de mí, que me da mucha rabia!... ¡Déjame, tonto, antipático!...

(Le da la espalda, tapándose la cara)

ALFONSO. —Mercedes, dime que me quieres...

MERCEDES. —Cuando seas Rey. Entonces, si todavía te acuerdas de mí, me escribes desde Madrid... Y te contestaré que sí...

(Le besa la mano con efusión)

Aparece en escena un vendedor ambulante de bisutería, a Mercedes la gusta un relojito que Alfonso trata de comprar pero no tiene dinero,  seguidamente aparecen Isabel II y su hija la Infanta Isabel, pillando infragantes a los enamorados.

Isabel, había sido invitada por Alcañices, al lugar en que sabía se encontrarían los enamorados, alegando que no podía actuar a espaldas de la Reina, ni negarse a acompañar al Príncipe. Isabel monta en cólera y se va.

Alcañices había montado una estrategia que a la postre daría resultado.

 


Acto Segundo

Cuarta Estampa

29 de Diciembre 1874

 

Alcoba y cuarto de vestir de Alfonso en el Palacio de Castilla, Paris.

En escena la Marquesa de Campoblanco y Doña Felisa Antúnez, las dos charlan sobre las novedades y las cosas de sus receptivas señoras, Doña Felisa trae una carta de Mercedes que a escondidas ha de dar a Alfonso que había llegado a Paris desde Londres.

Entran Isabel II, Alfonso y Ceferino, ayuda de cámara de Alfonso. La Reina se sorprende al ver a Doña Felisa representante de los Montpersier, mientras que Felisa le entrega la carta a Alfonso. Tras quedarse solos Isabel habla con su hijo, sobre un manifiesto que el Príncipe había escrito y sobre los Montpensier, respecto a ellos la Reina le hace saber a Alfonso que nunca transigirá con ellos.

 

Tras un dialogo duro e intransigente la Reina sale y Alfonso entre sonrisas lee la carta de Mercedes, toca la campanilla y acude Ceferino su ayudante de cámara, que le trae una carta de colores, Ceferino comenta en voz baja que temprano empezaban las cartas de colores, Alfonso oye y pide explicaciones y comenta que la única carta que esperaba ya la había recibido, Ceferino insiste en que es letra de mujer y pone urgente, Alfonso le pide que la lea aunque sea letra de mujer, tras leerla se hinca de rodillas y se dirige al Principe, ante la actitud titubeante le quita la carta y la lee con emoción. El corto mensaje decía.


- “Señor: Vuestra majestad ha sido proclamado anoche Rey por el ejercito Español. ¡Viva el Rey!”

El escenario queda oscuro y en el fondo se oyen voces de tumulto o manifestación popular.

 

Quinta Estampa

Despacho del Gobernador civil de Madrid

 

Entra Suárez secretario del Gobernador y luego el Gobernador.

 


El gobernador pregunta que pasa en la calle, Suárez responde que una manifestación en favor de Alfonso XII, el Gobernador pide que los disuelvan que no quiere manifestaciones frete al Gobierno Civil y Suárez le indica que ya se alejan. Hablan de la situación en Logroño y Sagunto y de la lealtad de unos y otros generales.

Suárez indica al Gobernador que desde hace muchas horas tienen detenidos a los peces gordos del Alfonsismo, esperando que el disponga que hacer con ellos, el Gobernador de corte republicano pide que le pasen a los más gordísimos.

El gobernador llama a su mujer y entra el criado a decirle que no está.

Entran los detenidos, el Gobernado pide que se identifiquen preguntando primera Ignacio José Escobar que dice ser el director del periódico “La Época” el Gobernador pregunta a Cánovas que como se llama, Alcañices le viene a reprochar que si no conoce a aquel señor, el Gobernador envalentonado le dice que en aquel sillón no conoce a nadie, y termina reconociendo al Duque de Sesto, el Gobernador les interroga y se da cuenta de que están envalentonados y decide retenerlos ofreciéndoles que si lo desean, pueden encargar comida de la tabernilla de enfrente para que se la traigan.

Salen los detenidos y entra la mujer del Gobernador, ambos hablan y ella le comenta las novedades que desde Valencia circulan por Madrid, ante tales noticias se asusta y decide suavizar un poco a los detenidos ya que el había ocupado el cargo tras el golpe de Pavía.

Entra Suárez su secretario indicando al Gobernador malas noticias, el pueblo de Madrid se ha enterado que allí está detenido Cánovas y en el portal hay cola y han dejado más de diez mil tarjetas de visitas.

El gobernador pide que vuelvan a traer a los detenidos y le dice a su señora que los va a dejar allí hasta que el Gobierno disponga de ellos.

El Gobernador en tono más suave, indica a los detenidos que en lugar de estar en los calabozos pasando frío, quiere que se queden en su despacho hasta que las autoridades competentes decidan y les ofrece comida del restaurante Lhardy y más tarde de su propia casa. Los retenidos notan el cambio de tratamiento y creen que fuera las cosas deben de ir bien para sus intereses.

El miedo crece entre el Gobernador y su esposa, y deciden hacerles la comida con champán incluido. El Gobernador pide a Cánovas que lleve a su señora del brazo al comedor, entretanto entra Suárez indicando que el Capitán General quiere ver a Cánovas, pero Cánovas es un detenido, el Capitán General me querrá ver a mí le reprocha el Gobernador.

Entra el Capitán General con uniforme de gala y saltándose todos los protocolos se dirige a Cánovas.

CAPITÁN GENERAL. (Cuadrado ante CÁNOVAS.)

-"El Poder Ejecutivo de la República acaba de abdicar el Mando en mi Autoridad. Y yo vengo a ponerme a las órdenes del representante del Rey".

CÁNOVAS.-Gracias, don Fernando. Le estimaré a usted mucho que me acompañe ahora mismo al Ministerio de la Guerra. ¡Vamos a formar el Gobierno de su Majestad! Usted, Pepe, quédese aquí; encárguese del Gobierno Civil de Madrid. Este señor será tan amable que le entregará el mando inmediatamente.

ALCAÑICES.-A sus órdenes, don Antonio.

GOBERNADOR.-Pero...

CAPITÁN GENERAL.-Ya lo ha oído usted.

Se marchan y desde la puerta, Cánovas indica a Alcañices que invite a cenar a aquellos señores ya que desde ese momento es su residencia oficial, quedando desde ese momento nombrado Gobernador Civil.

 

Sexta Estampa

Estacion del Quai d’Orsay de Paris

 

Ministro de ferrocarriles francés, familia Montpensier y Doña Luisa.

El Ministro y los Montpensier entablan un dialogo en francés y español chapurreado, en el que hablan de la multitud que a acudido a despedir a Alfonso XII.

Mercedes comenta con Felisa que si España ha ganado a Alfonso ella lo ha perdido. Felisa de contesta que ha ganado a los dos.

Entra en escena el Embajador francés y dialoga con Montpensier las novedades, entre otras cosas le comunica que no podrá ir a España hasta pasado algún tiempo.

Entran Isabel II, Alfonso XII, la Infanta Isabel, la marquesa de Campoblanco y Ceferino.

(El Rey ha ido también saludando a todos, uno a uno. Todas las señoras le han hecho la reverenda; incluso lo ha intentado su tía doña Luisa Fernanda, a quien él se lo ha impedido, abrazándola. Al llegar a Mercedes se ha detenido a hablar con ella, aparte.)

ALFONSO.-Todo ha sido como tú me lo habías dicho: "Un día cualquiera te encontrarás que eres Rey". Recibo la Corona con ilusión de entregarme a España y sin que me asuste su peso; pero, ahora, más que nunca, necesitaré de tus oraciones y de ti.

MERCEDES.-"Todo ha pasado ya, Alfonso. Ahora tienes que pensar sólo en España y en hacer feliz a tu pueblo".

ALFONSO.-"Nada ha cambiado para mí. Si yo soy el Rey tú serás mi reina, y prefiero dejar de serlo antes de que tú dejes de ser mi mujer". ¡Espérame, Mercedes!... Te dejo mi corazón de hombre y mi palabra de Rey...

MERCEDES.-Alfonso...

ISABEL.-(Acercándose a ellos.) -Bueno, niña, ya está bien. ¿Me lo prestas un minutito?

MERCEDES.-¡Por Dios, Señora!...  Mercedes se separa de ellos.

ISABEL.-¡Hijo de mi vida!... ¿ Qué voy a decirte en estos momentos? ¡Que Dios te bendiga! Déjame hacer tres cruces sobre tu frente, antes de darte en el andén el último beso. (Le persigna en la frente con el dedo gordo.) En el nombre del Padre..., y del Hijo..., y del Espíritu Santo... ¡Que la Virgen te proteja siempre hijo del alma!

ALFONSO. (A la Infanta Isabel.) -¡Isabel!... A ti te espero pronto en Madrid, Princesa de Asturias...

ISABEL. –Alfonso… Recuerdos a la Cibeles.

 

ENTRECUADRO

En el entrecuadro aparece un cartel con el siguiente telegrama

Princesa mercedes de Orleáns,

Auteuil, Paris 161149.

-Madrid Paris 11/ 1/ 75.

Viaje magnifico. Recibimiento clamoroso. Entre en Madrid en un caballo blanco. Te quiero y recuerdo con toda el alma.

Alfonso.

 

Séptima Estampa

Entran Alfonso XII y un transeúnte

 

En una de las habituales salidas nocturnas, Alfonso XII que va de incógnito, se pierde o se hace el perdido, y pregunta a un transeúnte si puede indicarle donde esta la plaza de Oriente, el transeúnte le indica que está muy cerca y que el también vive por allí, se ofrece a acompañarlo y Alfonso acepta gustosamente.

Mientras caminan, el transeúnte pregunta a Alfonso que si es forastero, Alfonso responde que no, que el nació en la misma casa que vive ahora, pero que ha pasado en el extranjero muchos años, el transeúnte le dice que muchos no serán, porque parece un chiquillo, le pregunta que cuantos años tiene y Alfonso responde que suficientes, el transeúnte le recrimina y le dice que el, a sus hijos no los deja salir hasta los veinticinco años, y le pregunta que si no tiene quien le riña, Alfonso le dice que un señor malagueño le riñe bastante y que otro madrileño se deja hacer lo que quiere.

Ante la pregunta de que sí hace poco que está en Madrid, Alfonso responde que sí, a lo que el transeúnte le dice que entonces no habrá visto al nuevo Rey, Alfonso contesta que no, y pregunta al transeúnte que si el lo ha visto, le dice que sí, Alfonso insiste pero le vería usted desde muy lejos, el transeúnte le dice que lo aplaudió el día que llegó, desde un balcón de su casa y que había gritado más que el día que echaron a la madre, y prosigue, dicen que por las noches se escapa de palacio y se dedica a pasear por Madrid, completamente solo.

Alfonso le indica que no haga caso, que son habladurías de la gente…

El transeúnte insiste, y hasta dicen que corre sus aventurillas, se habla de cierta taberna en... (Le habla al oído.) Pero, ahora, sentará la cabeza, dicen que se casa.

Alfonso exclama ¡No me diga!

El transeúnte, comenta, ¡Sí, hombre, sí! Con la Princesa Mercedes de Orleáns, una hija de aquel mal bicho de Montpensier.

Alfonso responde que no había oído nada, y pregunta que a el qué le parece esa boda, el transeúnte le dice que muy bien que aunque la novia sea hija de ese franchute ambicioso, dicen que la muchacha es preciosa. Alfonso le indica que a lo peor, no es tan guapa, el transeúnte insiste en que le va a decir a el, es preciosa y encantadora y dicen que muy inteligente, y además, española y le indica que si no le parece a el, que es mejor a que les traigan una reina de extrangis, y añade que además, es católica y muy piadosa.

Alfonso un tanto sorprendido le dice ¡Vamos, que lo reúne todo!

Dándole con el codo el transeúnte riéndose, le dice que además, dicen que la Reina Isabel está furiosa con la boda, y que a Cánovas parece que tampoco le gusta.

Sin poder contenerse, Alfonso exclama ¡Pepe Alcañices es genial!

El transeúnte le pregunta que ha dicho, y Alfonso le contesta que cosas suyas.

TRANSEÚNTE. -¡Bueno, caballero, pues ya hemos llegado! Esta es la Plaza de Oriente. He tenido mucho gusto en conocerle...

ALFONSO.-Y yo le quedo muy agradecido por haberme acompañado. (Presentándose;) Alfonso XII... Aquí, en Palacio, tiene usted su casa. TRANSEÚNTE. (Sin inmutarse.)-¡Muchas gracias, hombre! Yo, Pío Nono. En el Vaticano, a su disposición...

 

ENTRECUADRO

Con el telón corrido se oyen coplas alusivas a la boda de Alfonso XII y Mercedes de Orleáns. La boda fue el 23 de Enero de 1878.

 

OCTAVA ESTAMPA

Despacho del Rey en el Palacio Real de Madrid.

Salen, Alfonso, Alcañices, Cánovas y Mercedes.

 

Alfonso invita a Alcañices a que se siente y comienzan a hablan sobre Mercedes, Alfonso le comenta que lleva unos días pachucha, e insinúa que podía estar embarazada, el cree que si pero ella dice que no. Alcañices comenta lo bueno que seria para España, a lo que Alfonso replica pues figúrate para mí. Y le pregunta por la agenda.

Entre las muchas cosas con que contaba la agenda estaba participar en una fiesta de acoso y derribo de reses bravas que le encantaban al Rey, Alcañices comenta que si no le parece un poco arriesgado.

La agenda proseguía con asistir al Real ya que cantaba Elena Sanz, Alfonso le indica que no piensa ir alegando que ella podía mostrarse muy cariñosa con el, y a el le gustaba mucho Elena Sanz, y no pensaba exponerse por una tontería, si fuera soltero o viudo otra cosa sería, pero con lo que el quería a Mercedes ni hablar (más tarde, al menos, tuvo dos hijos con ella). Entra Cánovas.

Cánovas no venia a despachar si no a darle la buena noticia de que se había firmado un gran acuerdo con Cuba, y por otro lado le venia a decir que el gobierno deniega que su madre vuelva a España y que la fiesta de acoso y derribo a la que pensaba asistir el Rey había sido suspendida por orden del Gobierno, ya que no podían permitir que su Majestad corriera riesgos.

Acto seguido Alcañices indica que viene la Reina.

Entra la Reina y todos le preguntan por su estado de salud achacándolo a un estado de buena esperanza, ella lo niega una y mil veces.

Se quedan solos y Alfonso le lee una carta de Isabel II, en medio de la lectura Mercedes se desvanece. Alfonso le habla de que tiene que recuperarse insistiendo en lo del embarazo.

MERCEDES.-Sí..., perdóname. ¡Y, desgraciadamente, no es lo que tú esperas!

ALFONSO.-¡Qué sabes tú! Sí, Mercedes. ¡Vamos a tener un hijo! ¡Nuestro heredero!

MERCEDES.-No, Alfonso, no es eso..., estoy segura... Hace muchos días que me encuentro mal... Te lo he ocultado hasta hoy por no asustarte; pero ya no puedo más...

ALFONSO.-¡Mercedes!... ¡Mercedes!...

MERCEDES.-No te asustes demasiado... Dame un beso... Me parece que tengo mucha fiebre... Creo, Alfonso, que me voy a morir...

 

Oscuro Total

Inmediatamente vuelve la luz, una luz extraña, de ultratumba, que ilumina el forillo que está detrás del balcón. Casi todo el primer término está a oscuras. Sólo un foco de luz amarilla se proyecta sobre la parte del sofá donde estuvo sentada MERCEDES. EL REY, como una sombra, está de pie ante el balcón.

 

CORO DE NIÑAS. (Dentro.)

¿Dónde vas, Alfonso XII, dónde vas, triste de ti?...

ALFONSO. (Contesta, hablando en un susurro.) Voy en busca de Mercedes, que ayer tarde no la vi...

(Se sienta en el sofá y contempla el sitio vacío de la Reina.)

Fin de la obra

 

Como ya se ha dicho, la función se dio en la Plazuela con lleno absoluto, se represento dos veces, ya que hubo quien que no pudo verla y pidieron que la función se repitiera, la gente respondió de maravilla, incluso acudió gente del vecino Pozuelo, la aceptación por parte del público fue inmensa, nadie esperaba que saliera también, (que hubiera dicho el bueno de Gil de Rodas, viendo a su pueblo entusiasmado con Alfonso XII) tras la memorable función, el que más y el que menos pudo respirar tranquilo, no sin esfuerzo, el propósito de una visionaria Campusa, había llegado a buen termino. Tras la función las chicas obsequiaron a los asistentes con un baile extra, una muñeira, aunque esta solo fue bailada el día del estreno y tampoco se hizo en Calzadilla. La noche del estreno, el cuadro de actores masculinos salimos de ronda, en silencio nos acercamos al hospital, y entonamos una serenata y como no podía ser menos la destinataria salió al balcón y cortésmente saludó y agradeció el gesto.

El éxito de la función, o el buen hacer de la promotora, llevó la función a Calzadilla, llenamos un camión, (creo que el de Justino del Pozuelo) y todos a Calzadilla.

En Calzadilla no se daban las mismas circunstancias, para empezar había que cambiarse en un corral, la motivación no era la misma y si añadimos que algún componente llego con alguna copa de más, es fácil adivinar que el resultado no fue tan bueno, aunque tampoco les importó mucho, en aquel tiempo Calzadilla no debía de andar muy sobrada de juventud o por cualquier otra causa no solía haber baile todos los Domingos, pero nuestra presencia les animó a hacerlo y todos tan contentos.

La recaudación final debió rondar las 10.000Pts. Para pueblo y época, creo que no estaba mal, con lo recaudado emprendimos una maravillosa excursión, que ningún participante ha podido olvidar.

 

Sí difícil pudo resultar la puesta en marcha de la obra, (cabe recordar que algunas madres se enfadaron porque no escogieron a sus hijos) no menos lo fue el de elegir fechas e itinerarios, de entrada algunos pretendían que les dieran el dinero y gastárselo en lo que les apeteciera, Meme se mantuvo firme y fiel al propósito inicial y solo le dio las correspondientes 400pts. a José que no podía asistir por fallecimiento de su abuela. (Todavía los lutos eran muy rigurosos).

Llegado el día señalado de la excursión, más que contentos emprendimos el camino y como no podía ser de otra forma, casi todo el trayecto lo hicimos cantando.


Llegamos a Salamanca y allí nos esperaba la Catedral Nueva, recorrimos sus naves y nos quedamos con la boca abierta, por alguna circunstancias, no pudimos ver la vieja, pero no importaba, fuera nos esperaban el huerto de Calixto y Melibea, la fachada de la Universidad con la escondida rana que no había forma de verla, la casa de las Conchas, la Plaza Mayor y un sinfín de cosas, un poco de tiempo libre lo justo para
  dar un pequeño paseo por la parte vieja, ver los puentes sobre el Tormes o el campo de San Francisco, curiosamente en aquel parque del campo de San Francisco unos 160 años atrás, estaba previsto que se construyera el Colegio Universitario Alcantarino de la Orden de Alcántara que se mantenía con las rentas de la encomienda de Santibáñez a la que pertenecíamos y que tras la invasión francesa de manera colegiada, el Colegio Universitario de la Orden de Alcántara, quedo constituido y amparado por la justicia de Villa del Campo.

Hoy día, quizás todo esto pueda parecer normal, pero hace 50 años y para la panda de jóvenes Campusos, aquello fue excepcional. 

El siguiente destino era Ávila y sus murallas, pasear por ellas era toda una delicia, no debimos estar mucho tiempo ya que los recuerdos son más confusos, había que llegar al objetivo de la excursión que no era otro que las Cuevas del Águila.

Las cuevas del Águila fueron descubiertas en 1963 y abiertas al público un año más tarde, su fama se extendió rápidamente convirtiéndose en un lugar de forzoso destino.

Llegamos a las cuevas y hacia calor, creo que compramos algo de beber en algún puesto bajo algún sombrajo a modo de merendero.

En el aspecto de los conocimientos exteriores a nuestro entorno, hoy día todo es más sencillo, casi todo esta al alcance de la mano con tan solo tocar un botón, pero en aquellos tiempos hablar de coladas, estalactitas, cortinas colgantes o estalagmitas, te podía sonar a chino, de modo que como si se tratara de una cita a ciegas, nos plantamos en las cuevas y el espectáculo nos dejo asombrados, particularmente me recordaba al pasaje Evangélico de la Transfiguración, en el que Pedro le dice al Maestro. «Señor, ¡qué bien se está aquí! Sí quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» Era como tocar el cielo o estar flotando en una nube, nos sentíamos encantados de estar allí, sin pestañear para no perder detalle, y deseando que no pasara el tiempo, fue algo increíble.

Tras el asombroso espectáculo, fuimos a Arenas de San Pedro, allí ejercía y residía Don Casto al que visitamos en cuadrilla, Arenas estaba en fiesta y nosotros que estábamos eufóricos, nos queríamos venir de allí.

Han pasado 50 años y a pesar de las múltiples vivencias que la vida nos pueda haber dado, pocas o ninguna se asemejan a la experiencia de aquel viaje, puede que sea como el primer amor, ya que la sensación de libertad que sentimos aquel día, es imposible de olvidar.

 

           Posdata: Lo aquí expuesto viene a representar un sentimiento común y como tal no exento de lógicas discrepancias, todas ellas muy respetables.

Gracias a quien en su día, con sus innovadoras inquietudes logró tan irrepetible hazaña. A quienes fervorosamente han colaborado aportando cuanto han podido, y especialmente al querido y recordado Duque de Sesto y Marques de Alcañices, por las inolvidables veladas pegados al teclado, y como no, a Antonio Pariente, por hacer posible lo que a priori parecía imposible.

A propósito de Antonio, alguien ha sugerido que sería bonito, que cuantos quedamos, podíamos reunirnos para rememorarlo y que Antonio dijera una misa, algo en lo que estoy de acuerdo, y lo extiendo a todo el pueblo ya que de algún modo todo el pueblo se vio implicado en ello, sería un bonito homenaje a quienes faltan de entre nosotros o por desgracia, ya no recuerdan nada de lo sucedido.

                                

                                           Emilio Moreno

                                                Madrid 24 de Enero 2021