lunes, 15 de julio de 2013

Villa del Campo, sus Orígenes, sus Raíces, su Historia. (Ampliado)

                                                  Villa del Campo

Hallar la fecha de la fundación de esta villa, no resulta fácil con los datos de que se dispone, lo más próximo que documentalmente se ha encontrado es la breve reseña que sobre su historia recoge Madoz en el diccionario de su nombre y que sin duda la obtiene de las respuestas del interrogatorio echo al efecto al que los interrogados respondieron bajo juramento lo que por tradición a ellos les había llegado, (el resto de los datos referidos por Madoz a la historia de esta villa, son fruto de una confusa interpretación de la Crónica de la Orden de Alcántara, que no se ajustan a la realidad histórica).

            Cuenta la tradición que el Campo se formó por agregación de casas en torno a una edificada en esta campiña propiedad de la Encomienda de Santibáñez, Orden de Alcántara.

Partiendo del histórico dato heredado y trasmitido de generación en generación por el vulgo, y siguiendo el curso de la historia y los acontecimientos que precedieron al primitivo asentamiento, nos acercaremos a la época en que pudo ser levantada la mencionada casa por la Orden de Alcántara y que dio origen al Campo.

Aunque para hallar la fecha de la fundación bastaría con partir del momento en que el terreno es donado a la orden, para una mayor comprensión y entendimiento de la evolución de lo que hoy es nuestro término, lo haremos desde el dato más remoto reconocido en nuestro entorno.

              No siempre se encuentra información precisa y continuada, menos aún tratándose de las pequeñas plazas fuertes o determinadas comarcas que nos rodean, cuando esto suceda, y a fin de cubrir las épocas en las que ni Anales ni Crónicas, mencionan el territorio que nos ocupa, el hilo conductor que nos guiara a la creación del Campo se nutrirá de datos de las zonas de influencia que mantendrán vivo el entorno. 

                                                     VETTONES / ROMANOS

No existe la menor duda que antes de los Vettones, otros moradores ocuparon el entorno de nuestro suelo, pero fueron estos quienes más claras huellas dejaron, su modo de vida y la de sus sucesores se adaptaba tanto a las características del terreno que aún es perceptible su estela.
La presencia Vettona en la zona, cabria cifrarla, en torno a los siglos V- III A. de C. los profundos cambios de desarrollo, motivados por las nuevas herramientas surgidas de la segunda edad del hierro, conllevaron un notable aumento de las practicas agrícolas y ganaderas que requerían nuevas superficies, propiciando la llegada de clanes, a tierras menos explotadas y poco accesibles.
En este marco, de salida de los clásicos asentamientos, hacia nuevas fronteras, pudieron llegar al valle del Árrago los Lacaos mencionados por Velo y Nieto “Reconquista de la Alta Extremadura” como fundadores de la ciudad de Laconimurgo, y que a su vez, se basa en el relato que sobre tal ciudad, hace en 1608 el Padre Francisco de Coria, en su libro II capítulo 4º “Descripción de Extremadura” y que dice así.

        Descripción de Laconimurgo Por Francisco de Coria

Una legua del castillo y villa de Santibáñez de Mascoles, hacia el mediodía junto al río llamado Árrago, y en el paraje y propio lugar a donde se juntan las aguas de la rivera Trasgas con las del Árrago en una punta de tierra que está entre estos dos ríos, en el propio sitio y lugar sobre dicho, edificaron los celtíberos vectones la antiquísima ciudad de Conimurgo, y los fundadores de ella, fue una generación particular de los celtíberos llamada los Lacaos de quien la sobredicha ciudad tomó el nombre.
Fundaronla estas gentes en el año 770 antes del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. En La entrada que estas gentes hicieron en la Lusitania, dentro de cuyos límites estuvo esta ciudad, a la mitad del camino que hay de Cáparra a Ciudad Rodrigo, como dice el cronista Florián de Ocampos en su crónica de España.
De esta antigua ciudad hace memoria Ptolomeo cosmógrafo antiguo.
No fue muy grande su población, según lo declaran sus vestigios y ruinas, pero de mucho nombre y autoridad.
Duró esta ciudad muchos años, presúmese, la ganaron los romanos en el tiempo que conquistaron la Lusitania por medio del Cónsul Junio Bruto…
… El asiento de esta ciudad fue en tierra llana, aunque su territorio no lo es.
Parécense todavía algunos vestigios y ruinas de argamasa  y una puente destruida.
Pasan los dos ríos de Árrago y Trasgas por junto a ella. No se sabe de cierto en qué tiempo y ocasión, y porqué gentes fue destruida esta ciudad, presúmese que no escaparía de la persecución y ruina que en España hicieron las Vándalos, Alanos, Suevos, Silingos y Godos cerca de los años del Señor de 410, poco más o menos, en el cual tiempo fueron destruidas y asoladas muchas ciudades y castillos en España, cuando estas dichas naciones la conquistaron y se hicieron señores de ella.
Está en las ruinas de esta ciudad, una devota ermita llamada de Nuestra Señora de Reina la cual Iglesia fue antiguamente parroquial  por haber estado fundada en el sitio de La Conimurgo una villa que se llamó Trasgas y fue Cámara del Obispo de Coria que ahora está destruida lo cual se colige de una bula del Papa Lucio III que comienza:
Fecha 14 de abril año del Señor 1184 en la cual concede a Don Arnaldo Obispo de Coria y a sus sucesores entre otras cosas las Villas de Ceclavín, Ahigal, Trasgas y Santa Cruz por Cámaras Episcopales.
Esta villa de Trasgas, según la opinión del vulgo fue trocada antes que se destruyese por Villanueva de la Sierra que por otro nombre es dicha del Obispo.
Y esto tengo por muy verdadero.

El padre Coria, muestra nuestro entorno en el ámbito Celtibero, con datos precisos de más de un milenio, en el que tras varios siglos de  presencia Vettona incluida la conquista y posterior romanización, Laconimurgo es aplastado por las hordas bárbaras, más tarde resurgirá como la aldea de Trasgas.

Tras la conquista romana siglo II A. de C. generalmente los antiguos castros descienden a sitios más llanos y accesibles, surgen las calzadas por las que se abren paso mejoras en otros ámbitos, sin olvidarnos que los romanos no fueron ajenos a los aluviones de Trasgas y Árrago, ni de la Ilmenita o la Casiterita, la posterior crisis del Imperio, ocasiona el abandono de las ciudades y el auge de Villares o Casares, y bien pudo coincidir dicha crisis con los asentamientos de la margen izquierda del Árrago, la Raíz el Mosquil, el Pantano, la Parra y un largo etc. Durante este periodo romano, desde crónicas, surgidas de convulsivas épocas, se atribuye al Vetton Laconimurgo, ser la cuna del deportista mejor pagado de todos los tiempos, (hasta la fecha nadie ha alcanzado su record) se trata del Auriga, Cayo Apuleyo, Diocles, cuyas ganancias y victorias se encuentran grabadas en una amplia lapida (ocho pies de largo, cuatro de ancho, Corpus Inscriptiorum Latinarum, VI, núm. 10048) que sus seguidores levantaron en un circo de Roma, próximo al actual Vaticano.


                                                  Arragones / Godos

Todo periodo de tiempo, conlleva luces y sombras, en el tardoromano que nos ocupa, bien por desconocimiento o falta de interés general, abundan las últimas obviando las evidencias que indican lo contrario.
Tras la caída del Imperio Romano, a manos de las Ordás Bárbaras, la historiografía muestra un incomprensible vació, cuando hay evidentes muestras de quienes lo ocuparon.
La extensa presencia de tumbas en variadas modalidades, fusiformes, olerdolanas, o cistas, esparcidas por todo el entorno, no dejan lugar a dudas que el suelo estuvo poblado.
Velo y Nieto, cita a los Arragones, como tribu de posible origen Vetton, “pastores guerreros que se asentaron a poca distancia de Coria, por lo que Caurienses y Arragones serian del mismo origen”  Floriano Cimbreño y Matías Ramón Martínez, coinciden en señalar que se trataría de un pueblo que habitaba las actuales Batuecas, Hurdes, Coria y Plasencia, idéntica teoría que Fernández Guerra, Matías R, Martínez añade que la voz Árrago pertenece a las antiquísimas lenguas Españolas, sin que haya cambiado de voz, y refiriéndose a Coria comenta que fue la antigua ciudad de los Vettones, en cuya comarca vivían las tribus de estos llamadas Arragones, que han dejado su nombre en el río Árrago.
Opiniones aparte, es más probable que el Árrago de nombre a los Arragones que a la inversa, Árrago (ver trabajo de Minera en la Raíz) básicamente significa, río de montaña, corriente de agua, o simplemente río, motivo por el que aparecen derivados de dicho hidrónimo en diferentes puntos geográficos, sin ir muy lejos Alagón procede de Árrago.
Tanto en el “Cronicón Biclarense” de Juan de Bíclaro, como en “Historia Suevorun” de San Isidoro aparecen por primera vez los Arragones, ambos se refieren a que en el año 572, el segundo de su reinado, el Rey Suevo Mirón atacó y derrotó a los Arragones, y a los Rucones (estos últimos asentados en la rivera del Rueca) numerosos historiadores citan el nombre de los sometidos sin darles ubicación, la aquí expuesta se basa en que  aquel año 572, Leovigildo hacia campaña contra los Bizantinos que ocupaban parte de la Betica y Mirón extendió su reino hacia el sur para evitar que tras las luchas con los Bizantinos Beticos, dicho espacio cayera en manos visigodas, protegiendo con ello sus fronteras.
Semejantes teorías son contempladas en estudios recientes, dando más verosimilitud al ataque de Mirón, en la comarca Cacereña que en la Cantabra, poco duro la estrategia sueva, el poderoso Leovigildo acorralo a Mirón obligándole a pedir tregua en condiciones adversas.
El modo de vida  de estos Arragones, quizás este semienterrado en nuestro subsuelo, sin que pudieran variar mucho de las constantes agricultura y ganado.


                                           EDAD MEDIA / MUSULMANES
Llegan nuevos tiempos, a comienzo del siglo VIII y tras la batalla de Guadalete, los visigodos emprenden una frenética huida buscando refugio en el norte, el pueblo autóctono se adapta a las nuevas circunstancias con la esperanza de mejorar su calamitoso pasado, la plantación de frutales, vid, y olivares y los consiguientes sistemas de riego, a largo plazo dan bienestar a la comarca, que pronto se verá presa de las racias cristianas.
Coria seguía siendo el lugar estratégico más destacado de la comarca y por ella luchan moros y cristianos.
La perla del Alagón estaba dotada de un anillo de castillos a ambos lados del río y las cercana Sierras de Jalama, Gata y Altamira sembradas de plazas fuertes, algunas de las cuales siguen en pie dando fiel testimonio del devenir de los tiempos.

La comarca fue cambiando de dueños en alternancias temporales de moros y cristianos, tras el primitivo empuje musulmán que le lleva a dominar casi todo el territorio hispano, surgen los problemas internos con el consiguiente desplome de su potencial, provocando la inestabilidad de la zona que a grandes rasgos y siguiendo la cronología hispana (no exenta de errores) se verá afectada durante siglos.

Sobre el año 754 los beréberes son desplazados hacia el sur, por el Astur Alfonso I atrincherándose en Coria y Mérida, en la correría el monarca Astur llega a Coria sin conquistarla.
En 768 el Fatimí Shakaya al-Miknasi se subleva contra el emir y asola Coria y comarca, controlada por los beréberes.
Año 775 los beréberes entregan Coria al Fatimí, el Omeya Abd al-Rahman I (Abderramán I) la reconquista arrojando a los beréberes a las montañas, dos años mas tarde en complot con Abu Zabal beréber insurrecto, asesina al Fatimí y ocupa la región rebelde de Coria.
El año 860 Orduño I lanza una correría por la ruta Astorga, Zamora, Salamanca, Coria, apresando entre otros a Zeid ibn Kasin de Coria, un año más tarde los musulmanes recuperan Coria.
En el 997, Almanzor pasa por Coria camino de su campaña contra Santiago, (ya lo había hecho en anteriores campañas).
Año 1079, Alfonso VI de León ataca al Emir Eftásida de Badajoz Al-Mukakkil y le arrebata Coria. (Dado que este rey lo era también de castilla, pudo, no entrar por la transierra, y hacerlo por Toledo.)
1086 el 23 de octubre de dicho año se libra la batalla de Sagrajas, (al norte de Badajoz) en la que los Almorávides de Yusuf ibn Tasuf, derrotan a Alfonso VI, en el transcurso de la batalla Alfonso VI es herido en una pierna y se retira a Coria.(En algunas crónicas de afamados cronistas, se cita una batalla librada en 1106 denominada de Salatrices en la que se repiten las mismas circunstancias el rey leones, es herido en un muslo y derrotado se refugia en Coria, tal batalla no consta más que en determinadas citas de Sandoval y Dozy, con la posibilidad de que Coria estuviera ya en manos de musulmanas, aunque lo más probable es que se perdiera sobre 1109, con Urraca reinando en León, al menos hay constancia de que en 1109, desde la plaza de Coria, Yusuf ibn Tasuf conquista Talavera y Consuegra en su intento de tomar Toledo, en la misma campaña ataca Madrid, perdurando la acción como Campo del Moro.)
1142 Alfonso VII de León conquista Coria a los ya decadentes Almorávides, que se verán desplazados por los emergentes Almohades, la nueva potencia musulmana controlara la transierra leonesa sin dominar Coria, que no volverá a perderse.

En 1157 muere Alfonso VII de León dividiendo la herencia entre sus hijos, León para Fernando II y Castilla para Sancho III, un año más tarde en 1158 ambos hermanos firman el Tratado de Sahagun, en el que además de prestarse mutuo apoyo, incluía el reparto del suelo que se conquistase al-Ándalus y a Portugal, quedando los territorio separados por la ruta de la Plata. (Aunque fuera de vigor, en parte, el tratado se mantuvo hasta la definitiva unión de Castilla y león en 1230)

A pesar del tratado de Sahagun, Fernando II ve peligrar su avance hacia el sur, en 1166 el rey Leones Fernando II bajó a la Extremadura de su reino, establecida en tierras salmantinas, y desde Ciudad Rodrigo se adentra en la sierra de Gata por el puerto del Perosin, desde el que se dirige a conquistar Alcántara, tras el puerto divide su ejercito en dos, conquistando las plazas fuertes de la transierra, entre las mencionadas plazas se hallaban Almenarella, cuentan las crónicas que tras conquistar Almenarella, tomó a viva fuerza y tras sangrientos asaltos la plaza de Mascoras (Santibáñez el Alto) situada sobre un enriscado monte que domina Valdarrago, y la de Milana, en un repecho donde se junta el Árrago y la Rivera de Gata, y tras reunir su ejercito en Coria, marchó hacia Alcántara que fue conquistada un año mas tarde.

En 1171 Fernando II cede al Conde de Urgel Armengol, las plazas fuertes de Almenara y Santa Cruz, dicha cesión es conocida como donación de Almenarella, en la que se encontraba integro el que más tarde sería nuestro termino.

1174, en represalia a la belicosidad de Fernando II, el Almohade Abu Yaqub Yusuf, entró en campaña contra los leoneses, enviando desde Sevilla un poderoso ejercito capitaneado por Abu Hafs, que conquisto Cáceres y Alcántara, y llegó a sitiar Ciudad Rodrigo, defendido el propio rey, bien por tregua o por el agotamiento del ejercito Almohade, la incursión se salda solo con la perdida de Alcántara y Cáceres, volviendo a establecerse la frontera en el Tajo.

1184 Fernando II dona a la Iglesia de Coria y a su obispo, propiedades, derechos y privilegios, entre las propiedades se encontraban Coria, Milana, Ranconada, Alconetar y Cáceres, y a si vez confirmaba lo anteriormente dado por su padre Alfonso VII.

El mismo año de 1184 se promulga la Bula de Lucio III al obispo de Coria y sus sucesores, señalando los limites de su Iglesia y confirmando sus propiedades y privilegios. Los límites se establecían desde el mismo lugar en que está situada la Iglesia, a la cima del monte Jálama, y por la cima de estos hasta el de Puerto Muñoz, y por la de los que están delante de Caparra, según fluyen las aguas contra Coria. La bula incluía entre otros el derecho diocesano de Caparra y sus limites, iden en las Iglesias de Cáceres, Alconetar, Milana, Trebejo, Almenarella, Palomero, Rinconada y Atalaya Pelayo Vellido, así como el de Santa Cruz y todas sus Iglesias, la Aldea de Trasgas con su Iglesia Santa María y el hospital para sus vecinos y otras pertenencias suyas, la aldea de Ficulnea (Ahigal) y la villa de Ceclavin etc. etc. Dos años más tarde, en idénticos términos se pronunciaba la bula de Urbano III, con la inclusión de Granada, (más tarde Granadilla.)

1188, Fernando II dona a la Iglesia de Coria la Aldeanueva (hoy Villanueva de la Sierra) dotándola de un generoso deslinde que iba desde el nacimiento del Pedroso, hasta su caída en el Trasgas (Tralgas) y por la cima de la sierra de Santa Cruz (Dios Padre) hasta el alto del Monte Monrroy que esta frente al Colmenar de la Mata, por el lomo unido según cae al Trasgas bajo la Iglesia Antigua. El deslinde ocupaba toda la margen derecha de la cuenca del Trasgas y la izquierda, hasta el Pedroso, y se lleva a cavo, tras el despoblamiento de la aldea de Trasgas, la que dos años atrás figuraba en las bulas de Lucio III y la de Urbano III con Iglesia y hospital propios.

En 1191 se resuelve el pleito que por Valdarrago mantenían las diócesis de Coria y Ciudad Rodrigo, los mediadores (obispos de Salamanca y Plasencia) dan Robledillo y Descargamaria a Ciudad Rodrigo, y Cadalso, Puñoenrostro y Puñosa a Coria.

1196 tras la debacle de Alarcos, excepto Coria, se pierden las posesiones de la transierra a manos de los Almohades.


1212, al igual que su padre hizo en 1166, Alfonso IX de León, concentro tropas en Ciudad Rodrigo dispuesto a reconquistar Alcántara, el monarca  Leones contaba para tal campaña con la estimable ayuda de las Órdenes Militares establecidas en su reino, entre las que se encontraba la de San Julián del Pereiro, llegados al puerto del Perosin, dividió en dos sus fuerzas, unas atacaron Trebejo, Eljas y Salvaleón, (Valverde del Fresno) y las otras Almenara y Mascoras, (sobre Mascoras, Santibáñez el Alto, dice Torres Tapias, que a su vez lo toma del Padre Coria “está en un monte limpio de padrastos, con muralla foso y barbacana que lo hace casi inexpugnable”) conquistada la plaza de Mascoras Alfonso IX dejó marchar a los musulmanes que la defendieron, bajo la firme promesa de que se mezclaran por las aldeas del contorno (clara y evidente señal de que la zona estaba poblada) y tras reunir se ejercito tomo Milana y marcho a Coria, de allí por la margen derecha del Alagón bajó hacia Alcántara conquistando y liberando definitivamente del enemigo musulmán, más tarde conquisto Alcántara que fue cedida a los Calatravos. 


                                                                 CRISTIANOS
El curso de la historia nos ha guiado hasta 1212, fin de la etapa musulmana en la comarca, tras ella, se abría un horizonte en el que nuestro futuro término quedaba delimitado, dentro de una amplia demarcación que más tarde entre 1219 y 1227 se convertiría  en la prospera Encomienda de San Juan de Mascoras, (Santibáñez el Alto).

La mágica fecha de 1212, estrecha el cerco y nos conduce al umbral de los hechos, en los que determinados acontecimientos irán cambiando el decorado convirtiéndolo en escenario adverso, del que surgirá con fuerza un nuevo pueblo.

                  Acontecimientos que de algún modo guardan relación
                    directa o indirecta con la creación del Campo

Expulsado el Islamismo de manera definitiva de la zona de la transierra en 1212, el peligro real del lugar que nos ocupa fue el hereditario y las divisiones internas entre Órdenes, Iglesia y Señoríos.
Hasta entonces las diferentes demarcaciones territoriales habían sido moneda de cambio de los monarcas a las Ordenes Militares o vasallos feudales que con sus medios participaban en la reconquista de las tierras, estas solían perderse con suma facilidad y una vez reconquistadas cambiaban de mano con los consiguientes litigios que perjudicaban el desarrollo.
Con la conquista del castillo de Mascoras en 1212, Alfonso IX salda la deuda o promesa contraída con la Orden del Pereiro en 1209 por la cesión de unos terrenos en Raigadas que esta había cedido al monarca para que repoblase Castel Rodrigo.
El castillo de Mascoras es donado con todos sus términos en compensación por aquellos terrenos y porque el maestre y sus freires le acompañaban en aquellas jornadas de la conquista de Alcántara.
En la carta de donación no fueron expresados los nombres de los términos que delimitaban el alfoz, dando pie a los Templarios a reclamar Mascoras que anteriormente les había sido donada por Fernando II, sobre la cual decían tener derecho. El conflicto se resolvió a favor del Pereiro el 27 de Septiembre de 1220.


En 1227 se confirma la donación de Mascoras en los siguientes términos.

                                 DONACIÓN DE SAN JUAN DE MASCORAS
                                           (TRADUCCIÓN hecha por Minera)

Sea conocido por todos por este escrito que yo, Alfonso, Por la gracia de Dios rey de León y Galicia di en otro tiempo  al Señor Benito, maestro del Pereiro, San Juan de Mascoras con sus pertenencias y términos. Pero, como  en la carta de aquella donación no fueron expresados los nombres de los términos, por esto, doy y asigno, nombro y confirmo por esta carta a usted, Señor Pedro Arias, Maestro del  Pereiro y de Alcántara y a vuestros sucesores y al convento de Alcántara todos los términos del mismo San Juan de Mascoras, a saber:
Desde el lugar que llaman Mezquiella, en la cima del puerto que llaman Almazai, según va el camino a Coria hasta el río que llaman Árrago y después  al  Encinar Vellido y después a  las zahúrdas del Mazarrón y después al Toconal, según vierten las aguas al Vellotatem y a la Parra y después  al Guijo, conforme vierten las aguas a las Broceras y a la Figuera y al Pozolo con sus términos y divide a la Peña Pelai Sorrenda y después hasta la sierra de Santa Cruz y luego a Otero Demonio y a Valdecoria y por la cima del  espinazo del Can  según vierten las aguas hasta  San Juan entre Puñoenrostro y Buen Consejo y después a Robledillo Vellido  y según  va  a la cima de la sierra, conforme vierten las aguas contra San Juan de Mascoras, y por la cumbre  de la sierra del Pedrosin hasta  la Mezquitiella, según vierten las aguas unas contra la Ciudad y otras contra San Juan de Mascoras.
   Dada en Ciudad Rodrigo, octavo día de Enero era  milésima ducentésima sexagésima quinta. 1.265. (1.227 Año del Señor)

    Yo, Alfonso, Rey de León y Galicia alabo y confirmo esta donación en pago al remedio  de mi alma.

        Tras el deslinde Terminal de San Juan de Mascoras Enero de 1227, nuestro término limitaba por el sur con Tierras de Coria y el resto con las propias de la Orden de San Julián del Pereiro, (más tarde Alcántara) a la cual pertenecía.

El 24 de Septiembre de 1230, muere Alfonso IX de León, dejando como herederas testamentarias del reino, a sus hijas Dª Sancha y Dª Dulce, desheredando a su hijo Fernando que reinaba en Castilla como Fernando III, este reclama su derecho y amenaza con invadir el reino de León si no ve satisfecho su deseo, el hecho provoca dos bandos enfrentados quedando la Orden de Alcántara del lado Leones, el litigio se resolvió el 11 de Diciembre del mismo año en la concordia de Benavente, las infantas renunciaron al trono a cambio de una buena dote vitalicia, días más tarde las coronas de León y Castilla quedaron unidas definitivamente, con ello cesaron las iniciativas propias del reino de León, que sin perder el nombre, quedó para cuestiones meramente administrativas.

En 1233 se produce la primera concordia entre la Iglesia de Coria y la Orden de Alcántara, por un lado la Iglesia veía reducido su poder y mermadas sus arcas con la presencia de los Alcantarinos en su diócesis, y por otro la Orden no disfrutaba de ciertos privilegios con que contaba la Iglesia y se sentaron a negociar en Trujillo, en dicha concordia, amén  de los sustanciosos diezmos que la Iglesia percibiría, permitió a los Alcantarinos fundar Iglesias y levantar altares en su diócesis, tanto en los lugares ya fundados como en los que fundasen, exceptuando la villa de Ceclavin, la excepción se hacia porque Ceclavin era cámara episcopal y guardaron el decoro hacia el obispo.

El 2 de Mayo de 1261, la Iglesia de Coria y la Orden de Alcántara acuerdan intercambiar Aldeanueva (hoy Villanueva de la Sierra,) que estaba en su poder desde 1212, por Ceclavin que era recamara del obispado, (el verano en Ceclavin resultaba caluroso para la recreación veraniega del obispo y buscaron otro lugar más fresco como Aldeanueva, pasando esta a recamara y Ceclavin a Encomienda dependiente de Alcántara) el hecho conllevó la ruptura de los limites de la donación de San Juan de Mascoras, pasando nuestro término a delimitar por el norte con la Iglesia y por el sur con las mencionadas tierras de Coria.

                        Durante el siguiente periodo, aún en proceso, surge el Campo, el resultado final de su creación, no altera sus etapas posteriores, razón por la que se da un salto de unos 40 años, continuando con el Campo ya establecido. 

Entre el citado poblamiento de la Raíz y el Campo hubo un largo abismo plagado de sombras, que en ocasiones se ha  interpretado como falta de asentamientos. Si hay algo evidente que aflora por todo el término, es la huella de pequeños habitáculos, por doquier se avistan, pozos, fuentes y lagunas que evidencian la presencia del hombre en sus inmediaciones, así fue desde muy antiguo, por tanto no hubo tal falta, si no todo lo contrario, (de hecho hasta terciado el siglo XX, muchas familias residían o alternaban el núcleo urbano con estancias en casetas, chozos o tinados diseminados por todo nuestro territorio).
Como poblamiento, la Raíz encaja en el engranaje tardorromano del abandono del núcleo urbano (siglo III o IV) a favor de los villares, en torno a ella prosperaron pequeños casares, perceptibles en la Parra, la Isla, el Mosquil, la Granja y un largo etc. etc. desde los cuales se ejercía la ocupación del valle y planicie del Árrago, la carencia de poblaciones en el inmediato entorno propiciaba este tipo de asentamiento tras ellos surge en la zona una nueva aldea, tanto Licio III en su bula delimitando la Iglesia Cauriense, como el Padre Coria en su descripción de Extremadura, indican la existencia de la aldea de Trasgas, el Padre Coria testimonia su existencia en un indeterminado periodo del medievo, aún sin fecha definitiva, su creación ha de cifrase con la silla de Coria asentada tras se restablecimiento y dentro del reinado de Fernando II (1157-1188) que establece un nuevo eslabón a la cadena Valdarrago, Pozuelo, Ahigal, o Valdarrago, Pozuelo, Rinconada, como punto de ocupación aprovechable en futuras operaciones, tal surgimiento no conlleva cambio alguno en nuestro territorio que en torno a los asentamientos de la Raíz, ocupaban el espacio intermedio y anterior a la invasión musulmana, la bula muestra a la aldea de Trasgas perteneciendo a la Iglesia de Coria, con Iglesia y limites propios y con el Pedroso y Trasgas como límites por el sureste, posteriormente su territorio fue incorporado al concedido a la Aldeanueva que estaba sobre el Trasgas, (hoy Villanueva de la Sierra).

La ocupación musulmana no dejó huellas concretas sobre asentamientos en nuestro territorio, sí bien las diferentes ocupaciones, conquistas y reconquistas, y el interés creado por los beligerantes a lo largo y ancho de los 500 años de alternancia cristiano-musulmana, conducen a que el entorno no era un terreno despoblado, las bulas de Lucio III y Urbano III dan en las proximidades de nuestro suelo, al menos cuatro poblaciones con Iglesia y sus correspondientes pertenencias, Almenara, Santa Cruz, Rinconada y Trasgas, más la Iglesia  de Santa Maria del Árrago, ubicada en la zona de Valdarrago, (posiblemente en Robledillo) Pozuelo y Mascoras presentes en las donaciones de Almenarella y San Juan de Mascoras, Aldeanueva poblada en 1188, Cadalso, Puñosa, Puñoenrostro, Descargamaria, y Robledillo, son citados en el litigio que sobre ellos mantenían las diócesis de Coria y Ciudad Rodrigo. Sí a ello añadimos la real decisión de Alfonso IX de que los defensores de Mascoras se mezclasen en las aldeas cercanas, queda sobradamente demostrado que la ocupación del suelo la ejercían pequeños núcleos de pacíficos aldeanos, qué existía la convivencia y que tanto en la invasión Musulmana como tras ella, continuó la misma forma de aprovechamiento de suelo.

Tras la reconquista, llegado el momento de un agrupamiento para un mejor control y aprovechamiento de los recursos, lo lógico y razonable sería hallar un punto que reuniese las suficientes condiciones de habitabilidad, para lo cual el término contaba con lugares idóneos anteriormente poblados desde los cuales se domina la tierra más productiva, no en vano perdura el topónimo que nuestra pronunciación (La Ray) hace que no muestre su inequívoco significado, indicando que allí, en el valle del Árrago, está la Raíz y la base natural de este territorio.
No deja de ser cierto que por cuestiones supersticiosas o de otra índole, se ha rehuido a reedificar en sitios anteriormente poblados, de haber sido así, no hubiera supuesto el menor problema, no muy lejos de la Raíz hay un magnifico paraje que cumplía con creces las exigencias de la época, salpicada de culturas milenarias, se halla la Ermita de Nuestra Señora de Gracia, importante encrucijada de ancestrales caminos, extensa planicie de excelente visión, desde la que se alcanza a pie cualquier extremo del término en poco más de una hora, sin duda el mejor punto del término donde ubicar un asentamiento, a no ser que surgiera una poderosa razón para hallar un lugar más propicio a la situación del momento.

                                              CAUSAS

Sin duda que la hubo, en aquella época……..
CONTINUARÁ...

miércoles, 19 de junio de 2013

El Auriga, Cayo Apuleyo, Diocles


                                              CAYO APULEYO, DIOCLES
       El deportista mejor pagado de la historia, pudo haber nacido, cerca de Villa del campo

A medida que prosiguen las averiguaciones se hace más patente en la historia la presencia de nuestro cercano Laconimurgo, cierto que la mención de dicha población, como posible lugar de nacimiento de Cayo Apuleyo, Diocles, le viene revotada de los falsos Cronicones.

De Cayo Apuleyo, a ciencia cierta sabemos lo grabado en dos lápidas recogidas en el Corpus  Inscritiorum Latinarum: CIL, VI. 10048 y XIV, 2884. La primera un extenso documento epigráfico hallado en Roma, (ocho pies de largo y cuatro de ancho) describe con minucioso esmero sus inigualables hazañas deportivas, (estudios recientes lo dan como el deportista mejor pagado de la historia, sus ganancias se estiman en 35.863.120 de sestercios, unos 15.000 millones de dólares) pero es parco en datos personales, amén del nombre, indica que era Hispano-Lusitano, sin mencionar un lugar especifico, de la amplia Lusitania, tampoco consta el año de nacimiento, aunque este es deducible por la documentación epigráfica.
Indica el documento que se retiró a los 42 años manteniéndose en activo durante 24 años, corrió su primera carrera a los 18 años, siendo cónsules Acilio Aviola y Cornelio Pausa, año 122 d.C. por lo cual el año de su nacimiento se corresponde con el 104 d.C.

Sobre el Hispano-Lusitano, Cayo Apuleyo, Diocles, existen diversas publicaciones, que con cierta unanimidad destacan sus prodigios, basándose en los documento epigráficos y en lo comentado por Antonio García y Bellido en “Veinticinco Estampas de la España Antigua”. Razón por la que dichas publicaciones se asemejan, como gotas de agua.

En 1789 Francisco Masdeu, dedica 30 páginas de su Historia Critica de España y de la Cultura Española, a describir las inmejorables hazañas de Diocles, el Auriga Hispano. En el lenguaje de su tiempo, Masdeu realiza pormenorizados análisis explicativos sobre el contenido de los diferentes significados, de lo escrito en la piedra, corrigiendo a su modo a sus antecesores y de cuyo arduo trabajo han emanado posteriores versiones.
Para una mayor comprensión, Masdeu divide la extensa inscripción en párrafos, con jugosas explicaciones sobre las diferentes modalidades, detallando el origen y sumando de manera clara las victorias y sus sustanciales ganancias, anticipándose en más de 200 años al estudio de Peter Struck, anteriormente, Grutero, Bulengero y Salmasio entre otros, se habían hecho eco de ella.

Ya en el 2004 Jesús Maeso de la Torre publica el "Auriga de Hispania" novela histórica, sobre Diocles como epicentro de una trama, que se desarrolla en un corto espacio de tiempo, con Diocles ya retirado, entremezclando la acción con los recuerdos de su glorioso pasado.

Las excepciones a la mencionada unanimidad, siempre orientadas a interesados fines relacionados con el origen o procedencia de tan ilustre deportista, vienen de largo y recogidas por autores antiguos fieles a los citados falsos cronicones, la más destacada y aparente, la pone el erudito Rodrigo Caro, llevándonos al lugar de nacimiento del afamado auriga, en su obra “Días Geniales y Lúdicros” si bien las fuentes citadas por Caro son más que de dudosa procedencia, el honor de tan laureada cuna, recae en el umbral de nuestro propio suelo ya que el citado lugar no es otro que el viejo Laconimurgo.

La obra de Caro fluye por la convulsa época de su tiempo, su nacimiento viene a coincidir con los hallazgos de los libros plúmbeos (láminas de plomo grabadas) del Sacromonte Granadino, libros supuestamente antiguos del siglo I, (los libros venían acompañados de un pergamino profético, supuestamente escrito en árabe y castellano de una época en que nuestra lengua aun no existía) creados con el pretexto de dar antigüedad y origen a la Iglesia de Granada y unir dos religiones enemigas, en ellos se daba testimonio de la primitiva Iglesia y de las certidumbres del Evangelio, con dichos libros los cristianos creerían cuanto se ponía en boca de los primeros Apóstoles y los árabes verían quebrantada su fe y podrían ser arrastrados al Cristianismo, en los libros aparecían copias de documentos hechos por la virgen, relatos de las predicaciones de varios Apóstoles en Hispania, funciones de la Iglesia sacados de un concilio de los Apóstoles, modo de celebraciones de la misa y todo el ritual litúrgico mandado escribir por Santiago a un árabe discípulo suyo llamado Tesifón y una larga lista de mártires que daban para todas las iglesias existentes.
Tras más de cien años de visicitudes el 28 de Septiembre de 1682 se promulgo en Roma que los libros de plomo hallados en el Sacromonte son puras ficciones humanas para arruinar la fe de la Iglesia.

Simultáneo a las láminas de Granada, el Jesuita Jerónimo Román de la Higuera se propuso componer una obra de autor antiguo que estuviera perdida, para ello recuperó a Dextro, autor del siglo IV, (muy apropiado a sus propósitos) hijo de Panciano obispo de Barcelona y amigo de San Jerónimo a quien Dextro había dedicado su cronicon “Omnímoda Historia”, este hecho fehaciente podía dar credibilidad a su malévolo plan.
De la Higuera simuló haber descubierto en Fulda (Abadía Germana) unos manuscritos relacionados con Hispania, en ellos consignó cuanto quería dar a conocer en favor de la primacía de la Iglesia Toledana, reafirmando la venida de Santiago que por entonces era muy criticada, aderezado a su gusto lo presentó como el verdadero cronicón de Flavio Lucio Dextro, (despojándolo de su primitivo nombre que era Marco) dándole continuidad con el de Máximo obispo de Zaragoza, (al que le sobrepuso el nombre de Marco) no le bastó con  esto y añadió de manera espúrea cuantas seudas historias de autores antiguos encontró a su paso.
En su tiempo el obispo de Segorbe levantó dudas sobre la autenticidad de la obra, en 1652 Nicolás Antonio las despejó y Godoy Alcántara en 1868 catapultó a de la Higuera a su condición de falsificador.
Rodrigo Caro creyó fielmente las patrañas de Román de la Higuera, todo lo que halagara a su tierra, le inducía a darlo por cierto.
Caro fue un entusiasta de la epigrafía, con ella da comienzo el diálogo I de “Días Geniales y Ludicros” que nos conducen al Cayo Apuleyo que nos ocupa.

El erudito Rodrigo Caro comienza su Diálogo I en un cortijo con unos amigos contemplando una hermosa inscripción de mármol hallada no muy lejos de su Utrera natal, Caro encarna como anfitrión el papel de Fernando y a petición de sus contertulios traduce la inscripción como “Memoria consagrada a los Dioses manes o de difuntos.
A Cayo Apuleyo Nimphidio, hijo de Cayo y nieto de Cayo, por sobrenombre Diocles, mancebo que lo tenia muy bien merecido, que en los certámenes ó juegos sagrados fue vencedor con aclamación del pueblo, y con mucho sentimiento del mismo pueblo fue vencido del hado. Cayo Apuleyo y Nimphidia, sus muy desdichados padres, condenados á perpetuas tinieblas y llanto de cada día con mucha tristeza, cuidaron que esta memoria se hiciese. 
¡Adiós, alma mía! ¡Adiós, contento! Vivió diez y nueve años, ocho meses y cincuenta y un días; las horas nadie las sabe. Séate la tierra liviana.»
(La mencionada piedra nadie la ha visto ni está registrada en ninguna parte, es por tanto una libre traducción que puede no ser cierta y antecede a la siguiente que enlaza o da origen, al temario del diálogo. En las obras de Caro, tarde o temprano aparecía la epigrafía.)
Los interlocutores desean saber más detalles del contenido de la inscripción, quiénes eran los personajes a los que se hacia mención y al haberse encontrado la lápida cerca de allí, si eran de su lugar, Caro les expone su conjetura del siguiente modo.
“Dícese en ella que este mancebo Cayo Apuleyo Diocles es hijo de Cayo y nieto de Cayo, que es lo mismo que decir que tuvieron su mismo nombre su padre y su abuelo; por lo cual vengo á entender que éste fue nieto de Cavo Apuleyo Diocles, español, natural de Lusitania, capitán de la facción de los agitadores ó aurigas de Roma que se llamó Rosada por la librea de que se vestía.
Para esta mi conjetura tengo una hermosísima y elegante inscripción, que hoy se halla en Roma en el campo Marcio, y la trae Panvinio De Lud. Circens. ^ lib. X.”


Caro continúa su interlocución con el comienzo de la citada inscripción, esta sí auténtica y registrada como CIL, VI. 10048. De manera breve describe el erudito Caro las maravillas de la lápida de Roma que hace referencia a Cayo Apuleyo, Diocles y da cuenta de otra lápida que pusieron sus hijos en la basa de una estatua en el templo de la Fortuna Primigenia, en la ciudad de Preneste (hoy Palestrina Italia) y catalogada como CIL, XIV, 2884.

Prosigue Caro, “Mas lo que más gusto me ha dado es hallar mención de este famosísimo auriga en los Fragmentos de Flavio Dextro, en el año del nacimiento de N. S. J. de 120, por estas palabras: «Diocles agitator lusitanus ex oppido Laconimurgi, prope Caparam mirabilum agitationum opinione floret.-» En esta memoria, no sólo dice que era español y lusitano Cayo Apuleyo Diocles, sino que era de un lugar junto á Caparra (donde hoy no hay más que unas ventas con este nombre, que conservan sus ruinas, llamado Laconimurgi); con cuya autoridad, no sólo averiguamos quién fue el abuelo de este mancebito, sino el mismo libro ó Fragmentos quedan bastantemente defendidos con la autoridad y verdad de estas memorias que en las piedras hallamos conservadas, pues en ellas no puede haber ficción.
¿Si era natural de nuestro lugar? No puedo responder con certidumbre; antes parece que siendode la Lusitania sus mayores lo sería también su descendiente, aunque por algún caso particular muriese en el Andalucía, si bien pudo ser munícipe ó vecino de nuestro lugar. 
Finalmente, nada cierto respondo en este artículo.”

El auriga Hispano, ofrece a Caro dos buenas opciones, mediante la supuesta lápida del nieto, entra en el tema del primer diálogo y con las de Roma y Palestrina da autenticidad a la suya, lo cual nos lleva a la más leve de las afirmaciones, que Menéndez Pelayo hace de el en su epistolario con Asensio de Toledo, “Admite como verdaderas las más evidentes falsificaciones y rompe lanzas por Dextro y por Máximo” y a que su empecinamiento en dar por buenos los falsos cronicones, conlleva que parte de su obra carece de credibilidad.
En otros párrafos Menéndez Pelayo nos viene a decir que Dextro y Máximo son la nube que entolda la buena memoria de Caro y que conviene salir de ellos como de todos los malos pasos dados.

Al desarrollar su novela, y ante la falta de datos relativos a la procedencia de su héroe, Maeso de la Torre, ha de asignar un lugar de nacimiento y de inicio a la fulgurante carrera de Cayo Apuleyo Diocles en los circos romanos, lo hace sin aportar prueba alguna y con la misma convicción que muestra indicando que al acercarse a Tarraco por la Vía Augusta, Diocles contempló la imposta de Tarraco desde el majestuoso Arco de Bará, (la vía Augusta surcaba el litoral hispano hasta Cádiz, Diocles partía de Mérida, unida mediante vía con Zaragoza y tras enlazar con la vía del norte llegaba a Tarragona. Bará se halla en plena vía Augusta a 20 km. al norte de Tarragona, punto de referencia algo alejado para una vía que unía Astorga con Tarraco y desde el cual, la orografía natural, impide contemplar la ciudad Imperial de Tarraco) da por hecho que Diocles es Emeritense. Sin dudas la Emerita Augusta, es el lugar más apropiado de la Lusitania para que un auriga se inicie en las artes de los caballos y del circo, la capital Lusitana tiene más recorrido novelesco que el viejo Laconimurgo, incluso una de sus calles lleva el nombre del Diocles el Auriga.

Los muchos admiradores que debió tener Cayo Apuleyo, Diocles levantaron una lápida con sus victorias, en un circo próximo al actual Vaticano, el contenido de la placa y la posterior descripción, muy similar a la de Masdeu, unos 200 años más moderna, procede de “Veinticinco estampas de la España Antigua”, Antonio García y Bellido. Y es el que sigue:

                                                    Lapida registrada  “CIL, VI.10048.”

C(aivs) [Appv]LEIVS DIOCLES AGITATOR FACTIONIS RVSSATAE / [nati]ONE HISPANVS LVSITANVS ANNORUM XXXXII MENS(ivm) VII D(iervm) XXIII / [pri]MVM AGITAVIT IN FACTIONE ALB(ata) ACILIO AVIOLA ET CORNELIO PANSA CON(n)S(vlibvs) / [primv]M VICIT IN FACTIONE EADEM M(anio) ACILIO GLABRIONE C(aio) BELLICIO TORQVATO CON(n)S(vlibvs) / [itemp]RIMVM AGITAVIT IN FACTIONE PRASINA TORQUATO ASPRENATE II ET ANNIO LIBONE CO(n)S(vlibvs) PRIMVM VICIT / [in faction]E RVSSATA LAENATE PONTIANO ET ANTONIO RVFINO CO(n)S(vlibvs) SVMMA QVADRIGA AGITAVIT ANNIS XXIIII MISSVS OSTIO IIII (mille) CCLVII / [vicit I(mille) CCC] CLXII A POMPA CX SINGVLARVM VICIT I(mille)LXIIII INDE PRAEMIA MAIORA VICIT LXXXXII XXX(milivm) XXXII EX HIS SEIVGES III XXXX(milivm) XXVIII / [ex his seivge]S II L(milivm) XXVIIII INDE SEPTEIVGE I LX(milivm) III BINARVM VICIT CCCXXXXVII TRIGAS AD HS XV(milia) IIII TERNARVM VICIT LI AD HONOREM VENIT II(milia) / [DCCCC tvlit s]ECVNDAS DCCCLXI TERTIAS DLXXVI QVARTAS AD HS I(mille) I FRVSTRA EXIT I(mille)CCCLI AD VENETVM VICIT X AD ALBATVM VICIT LXXXXI INDE AD HS XXX(milia) II / [rettvlit qvaest]VM HS CCCLVIII LXIII(milivm) CXX PRAETEREA BIGAS MI(liarias) VICIT III AD ALBATV(m) I AD PRASINV(m) II OCCVPAVIT ET VICIT DCCCXV SVCCESSIT ET VICIT LXVII / [praemisit et vici]T (?) XXXVI VARIIS GENERIBUS VIC(it) XXXII ERIPVIT ET VICIT DII PRASINIS CCXVI VENETIS CCV ALBATIS LXXXI EQVOS CENTENARIOS FECIT N(vmero) VIIII ET DVCENAR(ivm) I / INSIGNIA EIVS / [3]TO SIBI QVO ANNO PRIMVM QUADRIGIS VICTOR EXSTITIT BIS ERIPVIT BIS ACTIS CONTINETVR AVILIUM TEREN(tivm) FACTIONIS AVAE PRIMVM OMNIVM VICISSE I(mille)XI EX QVIBVS ANNO UNO PLVRIMVM VINCENDO VICIT / [3 at Diocles qvo an]NNO PRIMVM CENTVM VICTORIAS CONSEVTVS EST VICTOR CIII SINGVLARVM VICIT LXXXIII ADHUC AVGENS GLORIAM TITVLI SVI PRAECESSIT THALLVM FACTIONIS SVAE QVI PRIMVS IN FACTIONE RVSSATA / [3 at Dio]CLES OMNIVM AGITATORVM EMINENTISSIMVS QVO ANNO ALIENO PRINCIPIO VICTOR CXXXIIII SINGVLARVM VICIT CXVIII QVO TITVLO PRAECESSIT OMNIVM FACTIONVM AGITATORES QVI VNQVAM / [certaminibvs lvdorvm ci]RCENSIVM INTERFVERVNT OMNIVM ADMIRATIONE MERITO NOTATVM EST QVOD UNO ANNO ALIENO PRINCIPIO DVOBVS INTROIVGIS COTYNO ET POMPEIANO VICIT LXXXXVIIII LX(milia) I L(milia) IIII XL(milia) I XXX(milia) II / [ille 3 fact]IONIS PRASINAE VICTOR I(mille)XXV PRIMVM OMNIVM VRBIS CONDITAE AD HS L(milia) VICIT VII DIOCLES PRAECEDENS EVM INTROIVGIS TRIBVS ABIGEIO LVCIDO PARATO L(milia) VICIT VIII / [item praecedens C]OMMUNEM VENVSTVM EPAPHRODITVM TRES AGITATORES MILIARIOS FACTIONIS VENETAE [qui] AD HS L VICISSENT XI DIOCLES POMPEIANO ET LVCIDO DVOBVS INTROIVGIS L(milia) VICIT / [XII(?) ille 3] FACTIONIS PRASINAE VICTOR I(mille)XXV ET FLAVIVS SCORPUS VICTOR II XLVIII ET POMPEIVS MVSCLOSVS VICTOR III DLVIIII TRES AGITATORES VICTORES VI DCXXXII AD HS L(milia) VICERVNT XXVIII / [at Diocles omnivm agitatorvm emi]NENTISSIMVS VICTOR I(mille)CCCCLXXII L(milia) VICIT XXVIIII NOBILISSIMO TITVLO DIOCLES NITET CVM FORTVNATVS FACTIONES PRASINAE IN VICTORE TVSCO VICTOR CCCLXXXVI L(milia) VICIT IX DIOCLES / [in victore Pompeiano victo]R CLII L(milia) VICIT X LX(milia) I NOVIS COACTIONIBVS ET NVMQVAM ANTE TITVLIS SCRIPTIS DIOCLES EMINET QVOD VNA DIE SEIVGES AD HS XL(milia) MISSVS BIS VTRASQVE VICTOR EMINVIT ADQVE AMPLIVS / [3] SVISQVE SEPTEM EQVIS IN SE IVNCTIS NVMQVAM ANTE HOC NVMERO EQVORVM SPECTANO CERTAMINE AD HS L(milia) IN ABIGEIO VICTOR EMINVIT ET SINE FLAGELLO ALI(i)S CERTAMINIBVS AD HS XXX(milia) / [vicit 3]VM VISUS ESSET HIS NOVITATIBVS DVPLICI ORNATVS EST GLORIA INTER MILIARIOS AGITATORES PRIMVM LOCVM OBTINERE VIDETVR PONTIVS EPAPHRODITVS FACTIONIS VENETAE / [qvi temporibvs Imp(eratoris) nostri Anto]NINI AVG(vsti) PII SOLVS VICTOR I(mille)CCCCLXVII SINGVLARVM VICIT DCCCCXI AD DICOLES PRAECEDENS EVM VICTOR I(mille)CCCCLXII INTER SINGVLARES I(mille)LXIIII ISDEM TEMPORIBVS / [Pontivs Epaphroditvs eripvit] ET VICIT CCCCLXVII Diocles ERIPVIT ET VICIT DII DIOCLES AGITATOR QVO ANNO CXXVII ABIGEIO LVCIDO POMPEIANO INTROIVGIS TRIBVS VICTOR CIII INTER / [3 inter em]INENTES AGITATORES INTROIVGIS AFRIS PLVRIMVM VICERVNT PONTIVS EPAPHRODITVS FACTIONIS VENETAE IN BVBALO VICIT CXXXIIII POMPEIVS MVSCLOSVS FACTIONIS PRASINAE / [3 vicit] CXV DIOCLES SVPERATIS EIS IN POMPEIANO VICTOR CLII SINGVLARVM VICIT CXXXXIIII AMPLIATIS TITVLIS SVIS COTYNO GALATA ABIGEIO LVCIDO POMPEIANO INTROIVGIS QVINQVE / VICTOR CCCCXXXXV SINGVLARVM VICIT CCCLXXXXVII.

                                                            Traducción

“Cayo Apuleyo Diocles, auriga de la facción roja, de nación hispano lusitano, con 42 años, 7 meses y 23 días.
Corrió por primera vez en la facción blanca, siendo cónsules Acilio Aviola y Cornelio Pansa (122 d.C.). Venció por primera vez en la misma facción siendo cónsules Manio Acilio Glabrión y Cayo Belicio Torcuato (124 d.C.).
Corrió por primera vez en la facción verde siendo cónsules Torcuato Asprenate por segunda vez y Anio Libón (128 d.C.).
Ganó por primera vez en la facción roja siendo cónsules Lenas Ponciano y Antonio Rufino (131 d.C.), condujo cuádrigas (durante) 24 años.
Salió de la puerta ¿-? 4.257  (veces).
Venció 1.462 (veces), 110 a pompa.
Venció en singulares 1.064 veces, de entre ellas 92 premios mayores: el de 30.000 (sestercios) 32 (veces), tres de ellas con tiro de seis caballos; el de 40.000 28 (veces), dos de ellas con tiro de seis caballos; el de 50.000 29 (veces), dos de ellas con tiro de siete caballos; el de 60.000 tres veces; en los desafíos de dos carros 347 (veces), 4 de ellas con un tiro de tres caballos, (el premio de) 15.000 sestercios; en los de tres carros venció 51 (veces).
Consiguió los honores en 1.462 carreras, segundos 861 (veces), terceros 576, cuarto una vez con premio de 1.000, y salió en vano 1.351 veces.
En la facción azul venció 10 (veces), en la blanca 91, de ellas dos con premio de 30.000 sestercios.
Obtuvo una ganancia (total) de 35.863.120 sestercios, y además ganó con tiros de dos caballos miliarios (que ya habían ganado 1.000 carreras) 3 (veces), 1 (de ellas) en los blancos y 2 en los verdes. Tomó la delantera (desde el inicio) y venció en 815 (ocasiones), quedó retrasado (y luego) ganó en 67, perdió la delantera (la recuperó) y ganó en 36.
En otros géneros ganó 42 (veces).
Adelantó a todos (saliendo último) y venció 502 (veces), 216 en los verdes, 205 en los azules (y) 81 en los blancos.
Hizo centenarios a 9 caballos y bicentenario a 1. Sus distinciones (...) cuando un año ganó con un tiro de cuatro caballos por una cabeza (de ventaja) dos veces y adelantando a todos (saliendo último) dos veces. Según consta en las actas (del circo) Avilio Terencio, de su facción, fue el primero que venció 1.011 (veces), desde lo cual muchos (también) vencieron (...) Diocles, el año que (obtuvo) por primera vez 100 victorias consecutivas, fue vencedor 103, (y) venció en singulares 83.
Además de esto, aumentando la gloria de sus títulos, superó a Talo, de su facción, que por primera vez en la facción roja (...) Diocles, el más eminente de todos los aurigas, venció en un año 134 (veces) cediendo el inicio (¿dando ventaja?), en singulares 118, títulos que lo elevan por encima de todos los aurigas que jamás corrieron en los certámenes de los juegos circenses.
Todos repararon y admiraron el mérito de que, cediendo el inicio y con un tiro de dos caballos, llevando en su yugo a Cotino y a Pompeyano, venciese 99 (veces), 1 (con un premio de) 60.000 (sestercios), 4 de 50.000, 1 de 40.000 y 2 de 30.000 (...) de la facción verde, venció 1.025 (veces), el primero de todos desde la fundación de la ciudad que venció en 7 carreras de 50.000 sestercios.
Diocles le superó y venció 8 veces con tres (caballos), llevando en su yugo a Abigeio, Lúcido y Parato. Asimismo superó a Comunis, Venusto y Epafrodito, tres aurigas miliarios de la facción azul que ganaron 11 (veces) en (premios) de 50.000 sestercios. Diocles, con dos (caballos), Pompeyano y Epafrodito, venció en (premios) de 50.000 (sestercios) ¿12? (veces) (...) de la facción verde, vencedor 1.025 (veces), Flavio Escorpo, vencedor 2.048 (veces), Pompeyo Musculoso, vencedor 3.559 (veces), tres aurigas que (en conjunto) vencieron 6.632 (veces), 28 de ellas de 50.00 sestercios (...) Diocles, el más eminente de todos los aurigas, ganó 1.462 (veces), 29 (de ellas) de 50.000 sestercios.
Con nobilísimo esplendor brilla Diocles.
Si Fortunato, de la facción verde, con el (caballo) vencedor Tusco, ganó 386 (veces), 9 (de ellas) de 50.000 sestercios (...) Diocles, con el (caballo) vencedor Pompeyano, ganó 152 (veces), 10 (de ellas) de 50.000 sestercios y 1 de 60.000.
Diocles descolló con nuevas proezas y marcas nunca antes registradas, como ganar en un día dos veces (un premio) de 40.000 sestercios con un tiro de seis caballos, y, aún más, (...) con un tiro de siete caballos uncidos entre sí, espectáculo nunca visto hasta entonces con ese número de caballos, venció en un certamen de 50.000 sestercios, y descolló victorioso con (el caballo) Abigeio y sin látigo.
Ganó en otros certámenes de 30.000 sestercios (...) como estas novedades se vieron por primera vez está doblemente ornado por la gloria. El que parece haber obtenido el primer lugar de entre los aurigas miliarios, Poncio Epafrodito, de la facción azul, sólo ganó 1.467 (veces), 940 (de ellas) singulares, en tiempos de nuestro emperador Antonino Pío Augusto.
Diocles ganó 1.462 veces, 1.064 (de ellas) singulares.
En este mismo tiempo Epafrodito venció adelantando a todos (saliendo último) 467 (veces).
Diocles venció adelantando a todos (saliendo último) 502 (veces).
El auriga Diocles venció este año 127 (veces), con (los caballos) Abigeio, Lúcido y Pompeyano; Poncio Epafrodito, de la facción azul, venció con Búbalo 134 (veces); Pompeyo Musculoso, de la facción verde, con (...), venció 115 (veces).
Diocles los superó, (y) ganó con Pompeyano 152 (veces), 144 (de ellas) singulares. Y, aumentando su gloria, ganó 445 (veces), 397 (de ellas) singulares, llevando en yugo a los cinco (caballos) Cotino, Gálate, Abigeio, Lúcido y Pompeyano
El segundo texto procede del templo de la Fortuna Primigenia de Praeneste (actual Palestrina), donde decidió retirarse hasta el fin de sus días. De su muerte no se sabe nada.
Se piensa que murió en Praeneste, rico y con buena posición social.
Dejó dos hijos, chico y chica, Cayo Apuleyo Nimfidiano y Nimfidia, que dedicaron a su padre una estatua de la cual era basa la estela de la inscripción. El texto es el siguiente:”

                                                  Lapida Registrada   “CIL, XIV. 2884”
                       
                          C(AIO) APPVLEIO DIOCLI
                          AGITATORI PRIMO FACT(IONE)
                          RVSSAT(O) NATIONE HISPANO
                          FORTVNAE PRIMIGENIAE
                          D(onVm) D(edit)
                          C(aius) APPVLEIVS NYMPHIDIANVS
                          ET NYMPHYDIA FILII
                                  
Maqueta Circo Máximo, (Wikipedia)
Lo relatado en las inscripciones es lo que a ciencia cierta conocemos de Diocles, ambas lápidas (las únicas que se conservan sobre Cayo Apuleyo) tan sólo mencionan que era Hispano–Lusitano.
Los motivos que inducen a Maeso de la Torre a presentar a Diocles como Emeritense son comprensibles dentro del desarrollo de su novela histórica, Rodrigo Caro se vale de lo supuestamente atribuido a Dextro para hacer valer su inscripción, si bien Caro no pone el origen, este le viene dado de los fragmentos de Flavio Dextro, para sus intereses como Utrerano a Caro le hubiera venido mejor que los Apuleyos procedieran de Mérida, Laconimurgo le cae un tanto alejado, razón por la que cabe suponer que en su época no existía la conexión Emeritense y que esta pueda ser solo fruto de las necesidades de Maeso de la Torre, ante tal conclusión florecen preguntas e interrogantes de inciertas respuestas.
¿Qué puede inducir a Dextro o a su seudo a llevar a Diocles a Laconimurgo?
¿Por qué omiten las placas el origen de Diocles? ¡Acaso no era la Emerita Augusta lo suficiente conocida en todo el Imperio!
¿Pudo Diocles, llegar tan alto desde el viejo Laconimurgo?
Entre el verdadero Dextro y Diocles sólo hay doscientos años, Dextro pudo tener conocimiento del dato, hoy poco creíble por el seudo crónicon, dudoso pero no imposible.
En el siglo II d.C. Mérida estaba dotada de Templos, Circo, Teatro y Anfiteatro, Foro, Acueducto y demás servicios y privilegios que gozaban los grandes pueblos romanos, con citar el nombre de la Augusta Emerita bastaba para ser identificado, Laconimurgo por si solo no hubiera bastado, reiteradamente es mencionado junto a Caparra.
La placa de Roma desprende jugosas lecturas, sin duda la vida profesional de Diocles fue muy longeva para un auriga expuesto a mil peligros en cada carrera, (el peligro formaba parte del espectáculo) la táctica o estrategia de Diocles basada en su instinto y un profundo amor por los caballos la habría adquirido de igual modo en Laconimurgo, pueblo de calado origen Vetton, donde hombre y caballo en perfecta simbiosis iban de la mano, y donde el querido Bóreas se hubiese sentido tan a gusto o más, galopando por las praderas de la Reina, las Navas, Correal, la Raíz o Valle Ancho, que por las del Anas.

jueves, 23 de mayo de 2013

Origen y fin de la aldea de Trasgas (Ampliado)

                                                   A. B. V. C
Mapa en 3 D (Requiere gafas para verlo plenamente)

De la aldea de Trasgas, al igual que de otros despoblados de la comarca (Ranconada, Cozuela, Marchagaz, Puñosa y Puñoenrostro) con referencias en el tiempo, tan solo conocemos ciertos datos de su existencia y despoblamiento, en el caso de la aldea de Trasgas las referencias transcurren  en un mínimo espacio de tiempo, todo cuanto sabemos de ella gira en torno al brevísimo periodo comprendido entre 1184 y 1188.

Las bulas de Lucio III y Urbano III, dejan clara e inequívoca constancia de su presencia en el último tercio  del siglo XII, y el deslinde Terminal de Aldeanueva, confirma su despoblamiento cesando su función como tal aldea.
Por el deslinde conocemos el final, pero no su inicio, nadie da señales de ello, tan solo el Padre Francisco de Coria en su descripción de Extremadura, al ubicarla sobre las cenizas del viejo Laconimurgo, cita levemente que se levantó en el medievo, poco argumento para tan largo periodo, el medievo abarca mil años y eso es mucho tiempo para cifrar un asentamiento, la propia escasez de datos, propicia cifrar su creación en el amplio medievo.

Evidentemente la aldea de Trasgas debió ser creada en el medievo no cabe otro modo, Trasgas se despobló dentro de el y Laconimurgo existía en su comienzo.

Desde cuando estaba poblada la aldea de Trasgas, es algo que quizás nunca  sabremos, Laconimurgo dejó de existir hace 1600 años y Trasgas más de 800, y como ya se ha dicho, todo cuanto conocemos de Trasgas, trascurre en un brevísimo espacio de tiempo, sin mas vías de indagación que el mapa de ocupación zonal.

La brevedad del periodo en que Trasgas aparece citado, no ha pasado inadvertida a prestigiosos autores Extremeños de excelentes trabajos en la Universidad de Extremadura, J. Clemente Ramos y J. L. de la Montaña Conchiña, citan esta breve mención en su obra “La Extremadura Cristiana (1142 – 1230) Ocupación del espacio y Trasformaciones Socioeconómicas” aunque en la pagina 96, los citados autores hacen referencia a Laconimurgo, con Ranconada y Cozuela como núcleos poblados, de efímera existencia, sin duda se refieren a Trasgas, por las fechas que citan los mencionados autores, Laconimurgo llevaba  ya unos 800 años destruido, y en la nota 31 de a pie de Pagina, se lee textualmente, “En nuestra zona, Laconimurgo no se registra más que en 1181 y no se vuelve a citar posteriormente”. La fecha puede ser valida para Trasga, coincide con la llegada del obispo Arnaldo que pone fin al vació episcopal de 4 años y aunque no haya documento que lo acredite, bien pudo ser donada a la Iglesia de Coria, junto con Santa Cruz para tal acontecimiento.
En cuanto a la citación, al no ser Laconimurgo sí no Trasgas, dicha aldea es mencionada en las bulas pontificias de Lucio III 1184 y Urbano III 1186 a sí como en el deslinde de Aldeanueva 1188, en el que se certifica su despoblamiento, no así el de su Iglesia que figura como ermita de Ntra. Sra. de Reina, tal como testifica el padre Coria 420 años más tarde.

                                                  OCUPACIÓN ZONAL

Mapa en 3 D
Al considerar que Laconimurgo no escaparía a las hordas bárbaras, como indica el Padre Coria, situamos su destrucción al comienzo de la edad media, la falta de signos posteriores en el propio lugar, más los asentamientos de la Raíz y su entorno, (poco o nada conocidos por los prestigiosos historiadores) algo más acordes con los tiempos, descartan la creación de Trasgas en la llamada baja edad media.

Trasgas contaba con Iglesia, que ha de ir ligada a una diócesis, sin la cual carecería de sentido.

Como es sabido tras la invasión bárbara y el periodo visigodo se impuso la supremacía musulmana en la zona, durante cinco siglos, entre el VIII y XII con el consiguiente vació episcopal de Coria, es cierto que en algún periodo hubo obispos titulares de Coria, pero sin tiempo material para configurar una diócesis.

En 1142 el Emperador Alfonso V II conquista definitivamente Coria y restablece la silla episcopal, en los mismos términos que lo fue en época de San Isidoro y Recaredo, para tal efecto desde Burgos, el 30 de Agosto de 1180, 1142 año del señor, Alfonso VII donó por Herencia a la nueva Iglesia de Coria, fundada en honor de Santa Maria y a su recién ordenado obispo Iñigo Navarrone, todas las Iglesias extramuros y en el exterior de su episcopado, así como los monasterios.
Da además a la iglesia cauriense y a su prenominado obispo y sucesores, la torre que fue del moro Alchaeto, con el solar que hay delante de ella para que en el levanten sus casas.
Dona también a la predominada iglesia y a su obispo la tercera parte de las casas de la ciudad y de todas las rentas reales y de herencias reales presentes y futuras, de tierras, huertos, molinos, prados, hornos, baños y tiendas, de peces, carnes, bestias, ganado y demás rentas que lleguen para la predicha Iglesia y el obispo de Coria.
Da a la iglesia Santa Maria de Coria, la décima parte de todo su trabajo, es decir, del pan, del vino y de los huertos y ganados que tuviere allí. Sobre esto da a la Iglesia y a su obispo el huerto que está bajo la ciudad de Coria, en la parte del río en la que están las higueras y la tierra que está junto al mismo huerto hasta el camino que viene del valle, junto al monte en el que fue herido el Conde Roderico Martínez y desde el mismo camino y monte, hasta el río que discurre por la misma tierra.
Lamina de Coria
(La detallada descripción, que hace el Emperador del huerto y la tierra que esta junto a el, refleja claramente el desarrollo y valor agrícola de Coria, detalle poco usual que al ser mencionado regiamente, adquiere una indudable autenticidad.
No menos importante es la mención de las tierras lindantes con el huerto, en la que como referencia se indica que en ellas fue herido el Conde Roderico.
Roderico Martínez no solo fue herido en aquel lugar, la herida le costo la vida, en el fallido asalto a Coria que en Julio de 1138 llevó a cavo Alfonso VII el Emperador, hijo mayor del conde Martín Flaínez, Roderico fue una figura relevante de la Tierra de Campos, poseyó varias tenencias, gobernó Mayorga, Atienza y Medina del Campo, y las torres de León entre otras, contrajo matrimonio con Urraca Fernández de Castro, tras la muerte de Roderico, Urraca mantuvo amoríos con el rey, de quien tuvo una hija, llamada Estefanía, que años más tarde inspiro a Lope de Vega la tragicomedia de “La desdichada Estefanía ”. 
Torre en la que fue herido el conde Roderico 
 La crueldad de Roderico hacia sus enemigos era sobradamente conocida, como ya se ha dicho Roderico murió en el asalto a los muros de la ciudad de Coria como consta en la C.A.I. “Chronica Adefonsi Imperatoris”. En el asalto Roderico ejercía de cónsul y escaló una de las muchas torres de madera mandadas construir por el Emperador, momento en el que una flecha enemiga alcanzó su garganta, en la misma torre el cónsul arranco la flecha de su cuello y comenzó a sangrar sin que nadie pudiera parar la hemorragia, todo intento de pararla fue en vano, Roderico murió al atardecer del día siguiente, al volver de las montañas el Emperador fue informado del fatal acontecimiento, reunió a los suyos y en su presencia nombró cónsul a su hermano Osorio Martínez. El duelo por Roderico fue masivo en todas las ciudades, según consta en la C.A.I., su hermano traslado con honores militares su cuerpo a su lugar de descanso en León.
Cuatro años más tarde Coria fue conquistada, la mención del sitio donde cayó herido el conde, en la donación de los terrenos a la Iglesia de Coria, pudo ser un homenaje del monarca por la lealtad que el conde tuvo a su persona.
El dato también es aprovechado por quienes busca la autoría de la C.A.I.  estimando que el autor debió ser del entorno del monarca para conocer ciertos detalles como este, recayendo las sospechas sobre Arnaldo obispo de Astorga.

Con idéntica precisión describe y detalla otras tierras, la Iglesia de San Gines y el monasterio de la Santa Cruz, que con sus propiedades son donadas hereditariamente a la Iglesia Santa Maria de Coria, a su obispo Navarrón y sucesores.

La extensa donación serviría de base para la consolidación de la diócesis Cauriense, que poco a poco donación tras donación, ira consolidando su silla.

En 1157 muere el Emperador Alfonso VII y el reino se divide, León para Fernando y Castilla para Sancho.

Con el nuevo monarca Leones la silla Cauriense cambia de amo, ahora es ocupada por Suero, a el y a sus sucesores va destinada la bula de Alejandro III, emitida en Benevento, el 7 de Agosto de 1168, previamente se produce la correspondiente donación por parte del monarca Leones Fernando II. La bula confirma a la Iglesia de Coria y a su obispo, todas las posesiones que en justicia le pertenecen, tanto las conquistadas como las que en el futuro se conquistasen, entre los bienes figuran las villas de Cáceres y Alcántara, recientemente conquistadas.

En 1167 Fernando II de León, conquista la transierra, y Alcántara entre otras plazas fuertes.

En 1174, el Almohade Abu Yaqub Yusuf, entró en campaña contra los Leoneses, conquistando Cáceres y Alcántara, y llegó a sitiar Ciudad Rodrigo, que defendió el propio rey, el ejército Almohade capitaneado por Abu Hafs abandona las posiciones ganadas, volviendo a establecerse la frontera en el Tajo.

La silla quedó vacante entre 1177 y 1181.

El 4 de Mayo de 1181 la ocupa Arnaldo y un año más tarde Fernando II amplia sus bienes con la entrega del diezmo de la tercia del realengo de Alcántara, y manda que tanto en Coria, Alcántara, Cáceres, y Alconétar no se levanten Iglesias sin el consentimiento del citado obispo.

En Marzo de 1184, Fernando II confirma a la Iglesia los bienes y derechos concedidos por su padre al anterior obispo Navarron y los que el había concedido al actual Arnaldo, le cede la tercera parte de Cáceres, donada dos años atrás y garantiza que las donaciones no supondrán disminución de los derechos episcopales.

Este mismo año de 1184 se promulga la bula de Lucio III, en la que se agrupan los bienes, derechos, y posesiones con que contaba la Iglesia Cauriense, la concesión de la regla de San Agustín que le da el papa y la delimitación que hace de su territorio, que en aquel tiempo y a juzgar por la demarcación, no abarcaba más que la margen derecha del Alagón y la cuenca y valle del Árrago.

(Tanto la traducción de la parte mas interesante de la bula, como de anteriores documentos en latín, son obra de Minera, que dado lo viciado de los documentos ha realizado un gran esfuerzo por traducirlos, para facilitar una mayor comprensión.)

                     BULA  DE LUCIO III  A LA IGLESIA SANTA MARIA DE CORIA

Lucio obispo siervo de los siervos de Dios, al Venerable hermano Arnaldo Obispo de Coria y a todos sus sucesores canónicamente investidos a perpetuidad. Cuantas veces  nos sea pedido lo que por derecho y honestidad  diferenciemos convenir, a nuestro ánimo será lícito libremente conceder e impartir el sufragio y petición deseado que solicita.
 Por lo tanto, venerable hermano en Cristo, asentimos clementemente a tus justas peticiones y asumimos la Iglesia de Santa Maria de Coria a cuyo Señor autor presides bajo San Pedro y nuestra protección y por el presente escrito concedemos  privilegio.
 Puesto que  en los primeros artículos para el orden canónigo que según Dios y San  Agustín regulen para ti, Hermano obispo, sea fundado, distinguido, observado, allí mismo, en la misma iglesia inviolablemente para siempre.
Además, la misma iglesia posee cualesquiera posesiones cualquier bien por justicia y derecho canónigo y en el futuro por la concesión generosa del pontífice. Por la donación del Rey o del Príncipe o por otras justas maneras  para ayuda al Señor podría adquirir para ti y tus sucesores y perduren intactas. En la cuales palabras exclusivas consideramos esto se ha de pronunciar:
 El mismo lugar en el que está situada  la antedicha iglesia con todas sus
pertenencias diocesanas para tu episcopado, según fluyen las aguas contra Coria por las cimas de los montes que son el monte Jálama, hasta los que están más allá de Puerto Muñoz y los que están delante de Cáparra, el derecho diocesano en Cáparra y en sus limites y en todas las Iglesias en Cáceres y en sus limites y en todas las Iglesias en Alconetar, Alcántara y en sus limites y en todas las iglesias en Milana, Trebejo. Almenarella, Palomero, Rinconada, Atalaya Pelayo Vellido y en sus límites y en todas las Iglesias y todo bajo los antedichos límites señalados entre la diócesis, por el derecho parroquial que tienes en los monasterios o en todas las otras Iglesias establecidas bajo los antedichos límites y también el derecho del patronato según fue dado por Alfonso Emperador de España, de tu Iglesia de buena memoria, y confirmado por el queridísimo en Cristo Fernando rey de las Españas, la tercera parte de la ciudad de Coria y todos lo derechos reales entregados con todos los otros según están expresados en los privilegios anteriormente del eEmperador y su hijo el Rey Fernando, la Iglesia de San Ginés con sus  pertenencias, el derecho diocesano en Coria y sus límites con todas sus Iglesias, el castillo de Santa Cruz con sus pertenencias y todas sus Iglesias, LA ALDEA DE TRASGAS CON LA IGLESIA DE SANTA MARÍA Y EL HOSPÌTAL PARA SUS VECINOS Y OTRAS PERTENENCIAS SUYAS, la aldea que llaman Ahigal y la Villa que llaman Ceclavín con sus Iglesias, pertenencias y límites, la tercera parte de Cáceres y de  todo su límite según consta en el privilegio que para ti hizo previamente el Rey Fernando, décima parte de todos los derechos reales  de Alcántara el cual ya dictó el Rey Fernando a Suero tu antecesor, dio para ti y confirmó su privilegio, razón por la cual llaman de Santa María según consta en el antedicho escrito auténtico del rey, el monasterio de Santa María de Abadía, monasterio de Palomero e Iglesia de Santa María del Árrago.

La Bula prosigue con cuestiones menores y la correspondiente lista de confirmantes, y está fechada en Verona en Abril de 1184.

El recorrido por la ocupación zonal, y la estructura de la bula, conduce a la creación de Trasgas en la alta edad media, con silla episcopal restablecida y cierto margen operativo bajo el auspicio del monarca Leones Fernando II restableciendo el eslabón de Trasgas en la cadena Valdarrago, Pozuelo, Ahigal o bien, Valdarrago, Pozuelo, Rinconada como puntos de ocupación, hay constancia de que  tras la campaña de Alcántara Fernando II, recorrió la transierra dictando normas para su reconstrucción y repoblación, a fin de mejorar los recursos y aprovecharlos en futuras operaciones.

Lo aquí expuesto, llevaría la creación de la aldea de Trasgas, a un periodo posterior al restablecimiento de la diócesis de Coria, por lo cual, su existencia pudo ser tan breve como las noticias que tenemos de ella.

La brevedad de su existencia, no resta el valor que tuvo respecto a los límites con el Campo, posteriormente adulterados o usurpados.

En 1188, el nuevo monarca Alfonso IX, por cuestiones estratégicas, ve más necesario ocupar la parte alta del valle, despuebla Trasgas y ocupa el espacio con la creación de Aldeanueva en la falda de la sierra de Santa Cruz, hoy Dios Padre.