miércoles, 27 de junio de 2012

La Clase de Doña Amalia


La foto en sí es una preciosidad. Amén de las individuales que en ella aparecen, una verdadera joya valorando las pasibilidades y recursos de la época, toda una generación de campusas que desde niñas dieron el todo por el todo, tanto en las labores domesticas como en las agrarias del campo.
Llegado el caso emigraron integrándose plenamente al lugar y sus costumbres si perder sus raíces y señas de identidad. Hoy tras cuidar a sus padres, trabajar, atender sus hogares y dar a sus hijos lo que ellas no tuvieron, cuidan de sus nietos si cave con mayor esmero.
Como esta hay otras muchas perlas ocultas en cajones por miedo a compartirlas, vistas desde la distancia, o bajo el prisma colectivo carece de sentido el clásico ¡Hay que pinta tengo!
En algunos lugares hacen concursos que animan a desempolvar los viejos recuerdos. Sin ellos hemos reunido buenas colecciones, como Puertas y Dinteles, Pozos y Lagunas, la Iglesia desde todos los ángulos y la maravillosa Laguna de Abajo.
Aun así nos hacemos una pregunta ¿Cuántas fotos parecidas a esta guardara el cajón de nuestra entrañable Doña Amalia?
Entre tanto vaya desde aquí el agradecimiento a quien la ha facilitado y a Doña Amalia, Angelita, Aurora, Catalina, Concha, Eufemia, Eulalia, Felisa, Felicidad, Felipa, Felisa, Florina, Irene, Luisa, Mari, Margarita, Marisol, Mari, Mena, Nana, Petra, Ricarda, Rogelia, Teresa, Tina y Tista, por los gratos momentos que nos traen su recuerdo.

                                                        A Doña AMALIA

lunes, 25 de junio de 2012

Tal como éramos. Tal como somos.


No hay truco, ni montaje alguno, la foto es tan real como la vida misma, una irrepetible maravilla que muestra la estampa más pura de cuantas podamos hallar sobre Villa del Campo.
Fue realizada por estas mismas fechas de aquel lejano 1956, se desconoce la hora y día del vuelo, tanto la fecha como la hora podrían averiguarse, pero no diferirían de estas mismas de finales de Junio. Como bien puede apreciarse, las eras comienzan a poblarse de “Jacinas”, y la ancestral costumbre de partir las eras se llevaba a cabo un Domingo entre San Antonio y San Juan.
Destacar que la foto es de un elevado valor histórico y ante la falta de iniciativas, debemos atribuirnos entre todos el orgullo y el deber de conservarla.
Buen hallazgo. Gracias.



martes, 5 de junio de 2012

Laconimurgo en los falsos cronicones

Los falsos cronicones florecen a finales del siglo XVI, periodo en el que la España conquistadora de medio mundo comienza a languidecer y se sumerge en una profunda postración, la pérdida de los valores expansionistas terrenales que sostenían moralmente al pueblo es compensada con el fervor patrio-religioso, por doquier surgen Iglesias, Conventos, Mártires, Profecías y Reliquias entroncadas con los tiempos bíblicos, se busca con ahínco la supremacía de las Iglesias hasta convertirlas en apostólicas y nadie se opone al glorioso pasado que brindan los cronicones.
El Laconimurgo que muestran los cronicones, nada tienen que ver con las cognominaciones paralelas de la bética, ni otras posibles atribuciones sobre el asentamiento de dicho poblado, estos sin posibilidad de error lo muestran con claridad a la sombra de poblaciones de mayor renombre como Cáparra, Arcóbrica o Ambracia, el mero hecho de que aparezca en los falsos cronicones no resta credibilidad alguna al topónimo en sí, (los topónimos no forman parte del piadoso dolo, son meros conductores que lo facilitan) este ya existía siglos antes de que se les atribuyeran  hechos de difícil o inverosímil probatura.

Los autores o seudo autores trataban de dar credibilidad a sus patrañas partiendo de fuentes antiguas capaces de soportar el peso que se pretendía imputar, para ello recurrieron a los topónimos citados por los clásicos.

Llevar a cabo semejante plan requería bien por parte del seudo autor o de sus fautores, un extenso dominio de toponimia he historiografía, ya que para hacerlo más verosímil, en el lugar citado debía existir algún testimonio que razonablemente se aproximase a los términos que se le atribuían, si bien en algunos casos los topónimos se veían reducidos a elementos puramente accidentales. (No es el caso de Laconimurgo, como ya se ha dicho era citado junto a otros de mayor renombre.)
Otro tanto ocurre con la martirologia, esta se muestra generosa otorgando mártires y sede episcopal.

De Laconimurgo conocemos que fue destruido en el siglo V y que posteriormente en un tiempo indeterminado se levantó sobre él, la aldea de Trasgas, que esta poseía Iglesia y como tal es mencionada en las bulas pontificias de Lucio y Urbano, ambos III de sus respectivos nombres y que fue despoblada como aldea en 1188.

El verdadero Dextro vivió en el siglo IV, un siglo antes de la destrucción de Laconimurgo, lo cual hace compatible la ubicación y cuanto razonablemente le pudiera asignar, el problema surge con las imputaciones que le achacan los seudo cronicones atribuidos al Jesuita Román de la Higuera.
Si tal como se recoge en los prestigiosos estudios críticos sobre los falsos cronicones, de la Higuera anhelaba la hegemonía y primacía de la Iglesia Toledana, y a su vez dotaba a cada pueblo de un mártir lo más cercano posible a los tiempos apostólicos, Laconimurgo no le aportaba ni restaba méritos y si el verdadero cronicón llevaba siglos desaparecido.
¿Qué pudo inducir a Román de la Higuera a la reiteración de atribuciones hacia el viejo topónimo Laconimurgo?

Por mucho que busquemos la repuesta no se halla impresa, y quizás nadie muestre el más mínimo interés por ella.

Tras revisar y leer una larga lista de libros, revistas, y artículos, tanto críticos como favorables a la espúrea “Crónica Omnímoda Historia” de De la Higuera, no se han encontrado lazos o vínculos entre este y Laconimurgo.
La conjetura más verosímil que puede hacerse sobre la mencionada pregunta, es la de que algún fautor, de la maraña del entramado de Román de la Higuera, procediera de su entorno y lo conociera.